viernes, 19 de enero de 2007

Gobernar por decreto


En la antigua Roma, cuando se producía una situación de emergencia, el Senado nombraba por un periodo de seis meses a un magistrado con poderes extraordinarios, el dictador. Éste podía tomar las decisiones que considerase oportunas para solucionar la crisis y después se retornaba a la legalidad republicana. En los últimos tiempos diversos mandatarios latinoamericanos han recurrido a gobernar por decreto, como los dictadores de la antigua Roma. Éste es el caso de Néstor Kirchner en Argentina y Hugo Chávez en Venezuela.


En Argentina Néstor Kirchner ha utilizado los llamados decretos de emergencia y necesidad más que ningún presidente anterior para gobernar sin consultar al Parlamento. Kirchner ha emitido una media de más de 70 decretos por año desde su toma de posesión en 2003.

En Venezuela Hugo Chávez ya recurrió a los decretos presidenciales durante su primer mandato. El pasado 18 de enero la Asamblea Nacional, formada en su totalidad por diputados chavistas y aliados del gobierno, le otorgó poderes extraordinarios por un periodo de 18 meses con el fin de que pueda poner las bases de la transformación de Venezuela en un país socialista. Chávez gozará de "superpoderes" para legislar a su voluntad en diez áreas.

¿Está justificada la necesidad de gobernar por decreto en Estados que se definen como democráticos? ¿Existen situaciones de emergencia que hagan imprescindible promulgar leyes sin la intervención del Parlamento? Quienes utilizan estos recursos dicen que puesto que cuentan con el respaldo de la mayoría, están legitimados para gobernar como estimen oportuno. No les falta razón en su argumento. Éste es un problema intrínseco de las democracias representativas. En muchas ocasiones, la democracia no es el "gobierno del pueblo", sino la "dictadura de la mayoría". Los gobernantes que disponen de mayoría absoluta se olvidan con frecuencia del obligado respeto a la voluntad de las minorías. Y si además la mayoría absoluta se utiliza para otorgarse poderes extraordinarios y atribuirse buena parte de las competencias del poder legislativo ¿qué queda de la democracia? Solamente el nombre. Por ello no resulta extraño el creciente desencanto de muchos ciudadanos hacia la política.

Pero ¿sirven los decretos realmente para corregir las pretendidas situaciones de emergencia? En Argentina, las cifras macroeconómicas indican que la recuperación es real . El crecimiento de la economía argentina se sitúa en torno al 10% en los últimos años. Pero no se ha producido la esperada redistribución de la riqueza. Los beneficios del crecimiento económico siguen sin llegar a la mayor parte de la población. En Venezuela, muchos expertos señalan los decretos del primer mandato de Chávez como responsables de la crisis política que a punto estuvo de apartarle del poder en un fallido golpe de Estado. Después, la oposición a Chávez cometió el error de boicotear las elecciones legislativas de 2005, de las que salió una Asamblea con la totalidad de diputados afines al chavismo. En diciembre de 2006 Chávez fue reelegido presidente y nuevamente investido de legitimidad democrática. Ahora la Asamblea nacional le ha concedido poderes extraordinarios para poner en marcha el gran proyecto de Chávez, el llamado "socialismo del Siglo XXI". Hasta el momento, la bonanza petrolera de la que ha dispuesto Chávez en los últimos años no se ha traducido en una mejora de las condiciones de vida de la mayor parte de la población. Está por ver si los decretos de los próximos meses modifican realmente la situación de pobreza de muchos venezolanos.
Decretos de Kirchner:


Ley Habilitante de Chávez:


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