martes, 23 de enero de 2007

Kibera, un lugar del mundo


Ayer en las noticias de La 2 una de las piezas recorría el suburbio de Kibera, en Nairobi. Kibera es uno de esos lugares donde se ponen de manifiesto todos los problemas de los países pobres. En 5 kilómetros cuadrados se hacinan más de 800.000 personas que viven en condiciones precarias, sin agua, sin luz ni alcantarillado, en chabolas construidas por sus propios moradores con madera y chapas de metal. Las calles son de tierra, que se convierte en barro cuando llueve. En Kibera la mayor parte de la gente no tiene trabajo y uno de cada dos habitantes está infectado con el virus del SIDA. A escasos metros del suburbio de Kibera se celebra estos días la séptima edición del Foro Social Mundial. El Foro Social Mundial nació en 2001 en la ciudad brasileña de Porto Alegre bajo el lema "Otro mundo es posible", que pronto fue asumido como suyo por todo tipo de grupos antiglobalización. Cada año, durante una semana, activistas de todo el mundo se reúnen para proponer y coordinar estrategias para hacer realidad ese otro mundo posible. Sin embargo, hasta el momento se ha demostrado que los resultados de este tipo de macrorreuniones se quedan en poco más que en una anécdota amable para rellenar los informativos más concienciados con los temas sociales. ¿Se puede hacer frente a los efectos de la globalización de forma global? Parece difícil: el "enemigo" es invisible, informe, difícilmente identificable y quienes luchan contra él tienen sus propios intereses, que muchas veces se colocan por encima de las verdaderas necesidades de las personas cuyas vidas se pretenden mejorar. ¿Cambiará el Foro Social Mundial la vida de los habitantes de Kibera? Seguramente no. Es utópico pensar que quienes controlan el mundo vayan a ceder voluntariamente una parte de sus ganancias, por ínfima que sea, para reducir la pobreza, el hambre o las enfermedades de las poblaciones necesitadas. Las actuaciones verdaderamente efectivas contra la pobreza provienen siempre de proyectos pequeños, realistas y que se adaptan a las necesidades de la población. Un ejemplo de este tipo de proyectos es el trabajo llevado a cabo por la Fundación Vicente Ferrer con los dálits (intocables) de la región de Anantapur en la India. Esta actuación local y bien dirigida ha producido una transformación impensable hace unas décadas en uno de los lugares más pobres de la Tierra. Los miles de Kiberas que hay en el mundo necesitan planes concretos de desarrollo como los de Anantapur, más acción y menos reuniones para salvar el mundo.


Página oficial del Foro Social Mundial de Nairobi:
Fundación Vicente Ferrer:


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