viernes, 15 de febrero de 2008

No quieras para los demás lo que no desearías para ti mismo



Es sólo una pequeña prueba para ver si usted va a mantener su opinión de que a veces está bien usar la tortura.

Sabemos que usted desprecia a los moralistas de salón (que opinan, pero no actúan) sobre este tema.


Esta viñeta de Tom Toles en The Washington Post hace referencia a la opinión que tienen algunos destacados cargos de la administración Bush sobre la tortura. Antonin Scalia es uno de los jueces conservadores del Tribunal Supremo de EEUU, que ha manifestado la necesidad de aplicar torturas en algunos casos para obtener información. En estos días el Congreso de EEUU, de mayoría demócrata, ha aprobado un proyecto de ley para prohibir a la CIA el uso de la tortura en los interrogatorios a detenidos. Pero el presidente Bush ya ha anunciado que la vetará, por lo que se seguirán empleando métodos como la asfixia simulada o la asfixia por inmersión o "subamarino". En su opinión, el fin justifica los medios. No es así para el candidato republicano John McCain, prisionero de guerra en Vietnam durante cinco años, en los que fue torturado repetidas veces. McCain se opone a la tortura y es partidario de cerrar el infierno de Guantánamo. Tal vez la recomendación de Tom Toles fuese un buen método para que los defensores de la tortura se decidiesen a erradicarla. Seguramente han olvidado la máxima kantiana de "no quieras para los demás lo que no desearías para ti mismo".


Proyecto de ley del Congreso de EEUU:

Anuncio del veto de Bush:

2 comentarios:

EtNeCiV dijo...

Es una vergüenza que el país que levanta tan efusivamente la bandera de la libertad y los derechos humanos ponga en práctica la tortura y mantenga en pie sitios del horror como Guantánamo...

Paqui Pérez Fons dijo...

No es el único país en el que se aplica la tortura, como demuestran los informes anuales de Amnistía Internacional, en los que, por cierto, España no queda tampoco en buen lugar. Son muy frecuentes los casos de abusos policiales y los jueces están ordenando cada vez con más frecuencia que se instalen cámaras en las salas de interrogatorio. Y el gobierno de España permitió las escalas de los famosos vuelos de la CIA, con lo que se convierte en cómplice de los delitos que cometieron esos agentes. En varios países europeos hubo cárceles secretas de la CIA donde a los detenidos se les aplicó el mismo trato que a los de Guantánamo con el conocimiento y el consentimiento de sus anfitriones. Las cloacas del Estado huelen muy mal en todas partes y muchas veces desde Europa tendemos a mirar con superioridad a EEUU, cuando aquí pasa lo mismo, sólo que no sale a la luz.