sábado, 2 de febrero de 2008

Una maldad infinita


Los últimos atentados en Bagdad superan los límites de lo que puede asimilar el entendimiento humano. Las guerras del siglo XX dieron numerosos ejemplos de barbarie, pero está visto que las mentes retorcidas de los fanáticos aún son capaces de idear formas horribles de matar. Quienes portaban las bombas que ayer estallaron en dos mercados de Bagdad eran dos mujeres con síndrome de Down. Los urdidores del terror no se detienen ante nada en su sangriento camino hacia ninguna parte. Las bombas provocaron casi un centenar de muertos y numerosos heridos y además echan por tierra la sensación de que en los últimos tiempos había mejorado la seguridad en Irak. Todo lo contrario: la gangrena de Al Qaeda se ha instalado allí, ataca de forma indiscriminada y su erradicación resulta hoy por hoy prácticamente imposible. Éstas son las consecuencias de una política irresponsable de EEUU, con la connivencia de casi toda la “comunidad internacional”.

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