domingo, 23 de marzo de 2008

La doctrina del shock


El último libro de Naomi Klein es un texto imprescindible para comprender buena parte de la historia más reciente y su relación con las políticas económicas dominantes en las últimas décadas. La tesis de Naomi Klein es que la imposición de la ideología del libre mercado y la progresiva marginación del papel del Estado en la economía ha dejado un reguero de víctimas por todo el mundo de las que nunca se habla. El llamado capitalismo del desastre es una actualización de la ideología capitalista que guió la expansión imperialista europea del S. XIX y el consiguiente desarrollo del colonialismo, a costa del sometimiento de millones de personas a los intereses económicos de los imperialistas. En el S.XX el principal defensor del libre mercado fue el economista Milton Friedman. Desde la Universidad de Chicago se dedicó a predicar las excelencias de la economía sin interferencias indeseadas, la necesidad de eliminar la en su opinión nefasta influencia del Estado y las virtudes de las crisis como excelentes oportunidades para implantar su programa de ajustes basados en privatizaciones, desregulaciones y recorte de programas sociales. Friedman fue el gurú del libre mercado, que propugnaba el regreso a la época del capitalismo salvaje del S. XIX, cuando, según su modo de ver, había sido posible una expansión económica sin precedentes. La Escuela de Chicago ejerció una notable influencia en las políticas económicas adoptadas en muchos países del mundo y sus doctrinas contaron en muchos casos con el inestimable apoyo de las instiuciones económicas internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Estos organismos, traicionando los objetivos para los que habían sido creados (acudir en ayuda de los países que lo necesitasen), impusieron los llamados programas de ajustes estructurales como condición previa para prestar apoyo económico a países en crisis. En muchas ocasiones además contribuyeron a agravar las crisis para acelerar la aplicación de las llamadas "terapias de choque."

Este concepto de terapia de choque tiene un papel muy destacado en la argumentación de Naomi Klein. La autora encuentra un paralelismo aterrador entre los procedimientos de tortura y control mental desarrollados en los años 50 y aplicados en multitud de escenarios y los métodos del moderno capitalismo. En muchos casos, la tortura fue el método empleado sistemáticamente para doblegar a quienes se resistieron a aceptar los programas económicos neoliberales. Los casos más llamativos fueron los de las dictaduras del Cono Sur latinoamericano, donde los programas de ajuste estructural económico fueron acompañados de un auténtico exterminio físico de los opositores. Las terapias de choque físicas jugaron también un papel determinante en otros lugares del mundo, donde la represión y el terror se utilizaron para dejar paralizada a la población, incapaz de reaccionar ante el desmantelamiento del sector público. Éste fue el caso de la represión de los manifestantes de la plaza de Tiananmen en China o en la Rusia de Yeltsin.

Naomi Klein encuentra numeros ejemplos de la expansión del capitalismo del desastre: el aprovechamiento del triunfo en la guerra de las Malvinas por parte de Margaret Thatcher para imponer su programa económico neoliberal en el Reino Unido; la crisis financiera de los dragones asiáticos en 1997, provocada por los especuladores internacionales para conseguir entrar a saco en esos mercados, hasta entonces cerrados; la negociación del traspaso de poderes en Sudáfrica al Congreso Nacional Africano (CNA), que blindó las riquezas de la élite blanca e hizo imposible aplicar el programa económico socialdemócrata del CNA, ...

Klein describe la ocupación de Irak como el paradigma del nuevo capitalismo basado en la catástrofe y la crisis como oportunidad para el enriquecimiento sin límites. En Irak se han podido ver concentradas todas las características del nuevo modelo: la crisis como negocio, la idea de "cuanto peor, mejor", la conmoción de la población como punto de partida para el expolio, la rapiña, la gestión en manos de compañías privadas que amasan fotunas incalculables con recursos procedentes del dinero público, ... Sin embargo, Klein también comprueba que en ocasiones no hace falta una guerra para que los buitres acudan a beneficiarse del caos. Se pudo comprobar tras el tsunami en Asia o tras el desastre del huracán Katrina en Nueva Orleans, grandes oportunidades de negocio para contratistas privados que se lucraron con la colaboración del gobierno. Y en todos estos lugares las consecuencias fueron catastróficas para la población: aumento del número de pobres, desestructuración social,... Resulta difícil reaccionar cuando se está bajo un estado de shock, indefensos ante los poderosos.

Naomi Klein cierra el libro con un canto de esperanza, recogiendo muestras de resistencia a la ola del libre mercado que han ido surgiendo en distintos lugares del mundo. Ésta es, a mi modo de ver, la parte más floja del libro. Si bien existen ejemplos de resistencia y de autogestión, algunos de los que se señalan en el libro son cuestionables, como la Venezuela de Hugo Chávez o el poder de Hezbollah en el Líbano. También está por ver la redistribución de la riqueza en países que han utilizado la retórica anti-FMI como reforzamiento de su nacionalismo, como Brasil o Argentina o el éxito de las políticas de renacionalización , como el caso boliviano. La única referencia a España también es cuestionable: la autora señala que el rechazo en las urnas al PP en las elecciones del 14 de marzo de 2004, tras los atentados del 11-M, se debió a que Aznar recordó a los españoles el fantasma del franquismo. Aquello no tuvo nada que ver con el pasado: el PP perdió las elecciones por las mentiras sobre la autoría el atentado del 11- M y por la implicación de su gobierno en la guerra de Irak. Con esta salvedad, La doctrina del shock me parece un libro muy necesario para comprender cuestiones aparantemente no relacionadas y para descubrir las múltiples estrategias de los "hombres de negocios" para lograr que sus intereses económicos subviertan la realidad y ésta acabe acomodándose a sus planes.

KLEIN, Naomi, La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, Editorial Paidós, Barcelona, 2007


Sinopsis y corto de Jonás y Alfonso Cuarón:

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este libro es uno de los más esclarecedores compendios de acciones y sucesos acaecidos en los ultimos años, y como estos se relaccionan con una forma de entender el mundo, por parte de los denominados neoliberales, que es perjudicial para la mayoría.

Si bien hay que decirlo, el liro tinene un inicio Bizarro con la referencia al electro-shock, que le da al libro un toque demasiado ambiguo en cuanto a la relacción entre esta técnica y las teorias de Friedman, si bien es cierto que todos funcionamos cerbralmente de forma concreta, y por lo tanto lo que el electroshock consigue de una manera, si pude producirse por otros caminos.

El libro, a mi entender no es sino una actualización "El Principe" de Maquiavelo. Un libro que nos muestra el 'estado del arte' del control sobre pueblos y gentes a fin de contentar a los poderosos.
Al igual que consigue indicar que el regimen de Pinochet consiguio logros macroeconómicos para muchas compañías importantes, indica como la 'democracia' pude ser simplemene un disfraz de la dictaduras, las tensiones políticas producidas cuando las multinacionales no consiguen lo que prenenden(el capitulo dedicado a Rusia es espeluznante en ese aspecto), y el genocidio de los residentes en un mercado invadido por ellas.

Paqui Pérez Fons dijo...

Gracias por tu comentario. Yo sí creo que el capítulo dedicado a los métodos de la terapia de choque es muy revelador, especialmente porque esos métodos se utilizan en muchos lugares para obtener los objetivos económicos deseados.
Saludos.