domingo, 16 de marzo de 2008

No es país para viejos


La película ganadora en la pasada edición de los premios Óscar de la Academia de Hollywood fue No es país para viejos, de Ethan y Joel Cohen. Los hermanos Cohen sitúan su película en el estado de Texas, cerca de la frontera con México, un territorio violento, donde llevar armas forma parte de la cotidianidad de sus habitantes. No es país para viejos está basada en una novela de Cormac McCarthy, considerado como uno de los escritores que mejor han retratado el espíritu del Estados Unidos profundo, al margen de las grandes ciudades de las costas Este y Oeste. En la película se mezclan las historias de tres personajes: Josh Brolin es un veterano de Vietnam que malvive junto a su mujer y pasa sus ratos libres cazando en el desierto. En una de sus correerías por el desierto, encuentra un maletín con dos millones de dólares, producto del narcotráfico. Entonces entra en escena un implacable asesino a sueldo, interpretado por Javier Bardem. El tercero en discordia es el sheriff del condado, encarnado por Tommy Lee Jones. El sheriff intenta detener la masacre desencadenada por el asesino en busca del maletín con el dinero. Los tres actores realizan un trabajo impecable. Javier Bardem consigue una interpretación creíble de un psicópata sin el menor atisbo de compasión y está a la altura del gran Tommy Lee Jones, aunque no compartan ninguna escena en la película. El trabajo de Josh Brolin como un perdedor ante la oportunidad de su vida también merece reconocimiento. Pero lo más destacable de la película, en mi opinión, son las reflexiones del personaje de Tommy Lee Jones sobre la deriva de la sociedad en la que vive y que ya no reconoce: el narcotráfico y sobre todo la codicia han conducido a una codicia difícil de digerir si todavía se conserva algo de humanidad. Lo material se impone a todo lo demás y el mundo se convierte en incomprensible para quienes no se dejan arrastrar por la marea. Un lugar en el que cualquiera está dispuesto a venderse por unos dólares definitivamente no es un país para viejos ni para nadie con sensibilidad.


Sinopsis y críticas:


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