jueves, 24 de abril de 2008

El precio de la supervivencia


Cuando hace un año Fidel Castro advirtió de que la fiebre de los biocombustibles podría hacer aumentar el precio de los alimentos y provocar una crisis alimentaria, casi todos se apresuraron a burlarse de sus "ocurrencias". Pero en este caso demostró un conocimiento de las fluctuaciones de los precios del mercado mundial muy superior al de los principales encargados de las instituciones económicas internacionales. Sus advertencias se han convertido en realidad y en los últimos tiempos son cada vez más las voces que señalan que habrá que rebajar las expectativas de sustitución del petróleo por biocombustibles, especialmente si se quiere evitar la extensión del hambre entre la población de los países más pobres. El mercado no tiene alma y las materias primas se venden al mejor postor. En estos casos siempre hay especuladores que aprovechan la escasez para enriquecerse. Los precios de alimentos básicos como el maíz, el trigo o el arroz siguen subiendo. En los países ricos existen mecanismos para minimizar la magnitud del problema, pero en otros lugares el alza de precios está provocando verdaderas tragedias. ¿Se puede ignorar la necesidad de millones de personas aprovechando el "boom" de los combustibles verdes? Probablemente haya que cuestionar de forma mucho más crítica este modelo de desarrollo que margina a la mayoría en beneficio de una minoría. Pero esto sigue siendo a estas alturas una misión casi imposible.

Cuestionamiento de los biocombustibles como alternativa:


Entrevista a un responsable de la FAO sobre el incremento de precios de los alimentos:


Cambio de cultivos en Afganistán:


Racionamiento de arroz en supermercados de EEUU:


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