domingo, 27 de abril de 2008

Hasta en la sopa


Forges ironiza hoy sobre el convenio entre el gobierno autónomo de Madrid y el arzobispado para que los capellanes formen parte de los comités de ética de los hospitales públicos, en los que se deciden los tratamientos que deben suministrarse en situaciones complicadas. Esto supone seguir otorgando a la Iglesia un enorme poder sobre el conjunto de los ciudadanos, sean creyentes o no, y un menosprecio al derecho de las personas a decidir por sí mismas sobre su destino. A estas alturas, siguen sin dejarnos en paz.

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2 comentarios:

Fernando López dijo...

Como dijo Javier Coronas, en su unidad de vigilancia lingüística, por la misma regla de tres firmaremos otro convenio para que los médicos digan misa

Paqui Pérez Fons dijo...

Muy agudo el Coronas, pero el asunto no tiene ninguna gracia. Se ignoran los derechos de los pacientes y parece que cualquiera puede dar su opinión sobre lo más conveniente para ellos. Saludos.