martes, 15 de abril de 2008

La familia Savage


Éste es el título de una película independiente protagonizada por dos de los mejores actores del cine norteamericano actual: Laura Linney y Philiph Seymour Hoffmann. Los dos interpretan a unos hermanos traumatizados por una infancia de malos tratos que deben hacerse cargo de su anciano padre, del que hace años que no tienen noticias, cuando éste es hospitalizado y se le diagnostica una enfermedad degenerativa. Entonces deben hacer frente a dilemas importantes: hacerse cargo o pasar factura por el pasado y hasta qué punto implicarse emocionalmente. En la historia surgen temas como la compasión, la culpabilidad, las prioridades en la vida, el miedo al compromiso, la decadencia física y mental que acompañan a la vejez, la fragilidad de la autoestima y las secuelas de una infancia traumática en la vida adulta. Los dos hermanos tienen el sueño de escribir y la literatura es para ellos una especie de catarsis para sacar a la luz el dolor del pasado. Sin embargo, no es una película triste. El guión incluye situaciones que permiten sonreír y que lo deprimente de la situación pueda ser asumido por el espectador de una forma más fácil. En La familia Savage también aparecen los sistemas de atención a la tercera edad de los países ricos y las personas que se ocupan de ellos. Uno de los pasajes más significativos es el que transcurre en Sun City, en Arizona. Sun City es una ciudad creada en los años 60 por una empresa privada para acoger a jubilados de todo EEUU. En el año 2000 casi un 80% de sus habitantes tenían más de 65 años. En Sun City la muerte es un hecho cotidiano y cuando alguien desaparece, la vida sigue adelante con todos sus ingredientes habituales: unos momentos de tristeza, pero sin perder el sentido práctico y sin olvidar que de todo se puede sacar provecho. En La familia Savage aparecen cuestiones que tarde o temprano todos tendremos que afrontar. La historia señala la importancia de la infancia y de la familia en la que a cada uno le toca crecer en la conformación de la personalidad y en la forma de afrontar los retos que la vida plantea. Hay un dicho que afirma que "la primera parte de la vida te la amargan los padres y la segunda, los hijos". Quizás por ello Wendy y Jon no tienen hijos.

Sinopsis y críticas:


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