domingo, 20 de abril de 2008

Las alas de la vida


El viernes el programa Versión Española emitió el largometraje documental Las alas de la vida, un hermoso canto a la vida. La película narra tres años en la vida de Carlos Cristos, un médico lucense al que se le diagnosticó una enfermedad incurable llamada A.M.S, atrofia sistémica múltiple. Esta enfermedad va minando poco a poco el organismo e invalidando el cuerpo, mientras la mente permanece consciente de todo el proceso. Carlos Cristos decidió permitir que los espectadores acompañasen su periplo vital durante tres años para dar testimonio de que el tránsito hacia la muerte no tiene por qué ser una tragedia, que es posible continuar teniendo ilusiones y llegar a la muerte con dignidad, sin necesidad de alargarla de forma innecesaria. En el documental asistimos al proceso en el que Carlos va aceptando poco a poco las limitaciones que le impone su enfermedad, sigue intentando como médico aportar datos que sirvan para otros pacientes y no renuncia a disfrutar de las pequeñas cosas que todavía le ofrece el mundo: la música, contemplar la naturaleza, planear nuevos inventos,... A primera vista podría parecer una película triste, pero Las alas de la vida es una película enormemente vital y en ella descubrimos a un personaje sensato, que ha reflexionado sobre el sentido de la vida y también sobre la cercanía de la muerte. Carlos Cristos habla del dolor moral que le supone ir perdiendo cada día el control de su cuerpo y ser cada vez más dependiente, pero también muestra una gran serenidad en el camino hacia el final y sueña con una muerte tranquila, sin intervención externa. Hay dos frases reveladoras de su talante: cuando habla con su amiga, que acude a visitarlo desde Ruanda, le dice "la leña se va consumiendo, pero a mí no me importa, si al arder da buen fuego". Y hacia el final Carlos pronuncia la frase que define toda la película: "Mientras haya música, seguiremos bailando, y si es posible, con una sonrisa". Buena filosofía de vida.

Página web de la película:


Carlos Cristos murió el 26 de abril, poco después de la emisión de la película en la tele. Éste fue el obituario que publicó el diario El País el 28 de abril:

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