miércoles, 2 de abril de 2008

Otra vez insuperable


En su columna de hoy Enric González relaciona varias noticias sobre ese "deporte" llamado Fórmula 1, que se ha puesto tan de moda en los últimos años por razones diversas y no todas evidentes para el gran público. A mí tampoco me gusta la Fórmula 1 y mucho menos el circo mediático que se ha montado a su alrededor. Prefiero las motos.


AUTOMOVILISMO
ENRIC GONZÁLEZ

Sir Edward Mosley fue un hombre infame. No por ponerle los cuernos a su primera mujer con su cuñada y su suegra (cada familia es un mundo) ni por casarse con la segunda en la mansión berlinesa de Joseph Goebbels, con Adolf Hitler entre los invitados. Mosley, fundador de la Unión Británica de Fascistas, fue un hombre infame porque dedicó su vida a fomentar el racismo, la xenofobia y la estupidez.

Leo que uno de sus hijos, Max Mosley, antiguo militante en el partido fascista paterno y actual presidente de la Federación Internacional de Automovilismo, celebra orgías en las que se disfraza de capo de Auschwitz para que un grupo de prostitutas le azote las nalgas. Lo contó el domingo un tabloide londinense, y Mosley ha interpuesto una querella. Veremos. El tabloide no se retracta, y dice tener una filmación de cinco horas.
El asunto, en cualquier caso, ha agudizado mi fastidio por la fórmula 1. Un negocio dirigido por un fascista (o ex fascista) como Mosley y por un señor tan simpático como Ecclestone, alguien capaz de decir que las mujeres "deberían vestir siempre de blanco, como el resto de los electrodomésticos", no es mi tipo de negocio.
También tengo crecientes dificultades con la omnipresencia publicitaria de Fernando Alonso, otro Míster Simpatía. No me parece mal que gane 18 millones por temporada, al contrario: soy partidario de que todo el mundo los gane. Ni me parece mal que Alejandro Agag, ese chico tan majete que se casó en El Escorial con la hija de un político, se forre con las retransmisiones. Todo el mundo es honrado, hasta que el Tribunal Supremo dictamine lo contrario.
Como ferrarista, conozco el pecado original: Enzo Ferrari, el mejor mecánico de todos los tiempos, diseñó con un amigo catalán, Wifredo Ricart (el segundo mejor mecánico), motores para la aviación nazi. No pasa nada. Es historia. Lo que me fatiga es el presente. No me apetece seguir dando dinero a según quién.

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