viernes, 4 de abril de 2008

Prepotente y sin sentido del humor


El carácter de los políticos se demuestra en la forma como afrontan las críticas y sobre todo en la manera de tomarse las bromas que se hacen a costa de sus meteduras de pata. En España ha habido claros ejemplos de políticos prepotentes permanentemente cabreados, en guerra con la prensa e incapaces de encajar las críticas a su gestión. Felipe González y José María Aznar dieron abundantes muestras de endiosamiento durante sus periodos de gobierno, pero sobre todo después de abandonar el poder. En el panorama internacional llama la atención en los últimos tiempos la actitud de Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de Argentina. En lugar de dedicarse a gestionar los considerables problemas de su país, su retórica populista agresiva contribuye cada vez que habla a echar más leña al fuego en el complicado panorama político y económico argentino. En sus discursos se proclama víctima de una conspiración económico-mediática para apartarla del poder y prefiere considerar los reparos a su gestión como ataques personales. El último episodio de su particular visión de las cosas ha sido su enorme enfado por una caricatura de Hermenegildo Sábat, dibujante del diario Clarín. Sábat la dibujó con un esparadrapo tapándole la boca, en clara alusión a su incontenible verborrea, que contribuyó hace una semana a agravar el conflicto con los productores agropecuarios. Como era de esperar, la señora Fernández ha considerado el dibujo como una muestra más de los que intentan cerrarle la boca y una excusa más para seguir arremetiendo contra quienes la critican. No le vendría mal un poco más de sentido del humor y un poco menos de prepotencia y de preocupación por la imagen y por el mantenimiento de la rancia escenografía peronista.


Reacción de Cristina Fernández de Kirchner a la caricatura de Sábat:


Editorial de hoy del diario El País sobre su gestión de la revuelta agropecuaria:

2 comentarios:

Víctor Corchado dijo...

tienes toda la razón. Esta mujer está un poco pasada de rosca. Lo que no veo normal, es que un país vote para suceder al presidente a su mujer, o que en EEUU el hijo de un expresidente malísimo sea presidente y más malo que su padre, o que la mujer del expresidente quiera ser presidenta... porque una persona no gobierna, gobierna la persona y su entorno, por tanto, es como si gobernara la misma persona. una pena...

Paqui Pérez Fons dijo...

El carácter de la presidenta ya se conocía de antes. Su reacción sólo es una muestra de su actitud habitual de hablar pontificando y usar los discursos para mantener a sus fieles en tensión y dispuestos a salir a la calle en cuanto se lo pidan. Así es difícil realizar una gestión eficaz. Gobernar es muchas veces negociar y difícilmente esto se puede hacer si se empieza por descalificar al adversario y uno se cree en posesión de la verdad absoluta.

Por otra parte, a mí no me parece mal que los familiares de políticos se presenten a las elecciones. Pueden estar tan capacitados o más que ellos. Están en su derecho. Un buen equipo de campaña con mucho dinero para gastar puede conseguir que sea elegido cualquier candidato.En el caso de Argentina está muy claro que la maquinaria gubernamental hizo mucho para que Kirchner fuese sucedido por su esposa. Pero quienes la eligieron fueron los ciudadanos. Si no se tiene mucha información, es dífícil no dejarse seducir por el confetti y la palabrería y profundizar en el verdadero programa de los candidatos.

Gracias por tu visita y tu comentario.