martes, 22 de abril de 2008

A veces ganan los buenos


Tras más de 60 años de dominio del Partido Colorado, el domingo se produjo un vuelco electoral en Paraguay, que dio la victoria a la Alianza Patriótica por el Cambio (APC), una coalición de partidos de izquierdas encabezada por el ex- obispo Fernando Lugo. Lugo decidió entrar en política hace dos años e involucrarse directamente en la transformación de uno de los países más pobres y aislados de América Latina. Desde su puesto de obispo defendió las ideas de la Teología de la Liberación. Como era de esperar, el Vaticano lo sancionó. Ahora, desde la presidencia del país, tiene una gran tarea por delante: conciliar los intereses de todos los partidos de la coalición, contener los embates del Partido Colorado y de los poderes fácticos que llevan controlando el país desde hace décadas y, sobre todo, gobernar para el pueblo. Las buenas intenciones no bastan para hacer bien las cosas. Pero reconforta ver que a veces ni la manipulación electoral ni el poder de siglos son suficientes para apartar a los buenos de los puestos de decisión.

Análisis de Fernando Gualdoni sobre las nuevas perspectivas en Paraguay:


Entrevista a Fernando Lugo:



No hay comentarios: