domingo, 27 de abril de 2008

Vida imperial en la Ciudad Esmeralda


El periodista de The Washington Post Rajiv Chandrasekaran vivió de forma casi ininterrumpida en Irak entre noviembre de 2002 y septiembre de 2004. En este tiempo EEUU invadió el país e instaló un gobierno denominado Autoridad Provisional de la Coalición, la APC (CPA en sus siglas en inglés). En un principio la APC tenía la misión de gobernar el país en un periodo transitorio, hasta que la situación se hubiese estabilizado y se pudiese ceder el control a un gibierno iraquí. La sede de la APC se instaló en la llamada Zona Verde de Bagdad, un lugar que ya en época de Saddam Husein había estado reservado a altos dignatarios del régimen y aislado del resto de la ciudad por altos muros. Este recinto pasó a ser conocido entre los ocupantes estadounidenses como la Ciudad Esmeralda. Rajiv Chandrasekaran conversó con muchos de sus habitantes y también con muchos iraquíes y escribió una crónica implacable sobre la APC y su proyecto de transformación de Irak. Vida imperial en la Ciudad Esmeralda relata la improvisación y el amiguismo que presidieron el nombramiento de los principales responsables de la reconstrucción. La máxima responsabilidad de la APC se entregó a Paul Bremer, al que se dotó de poderes casi absolutos, por lo que se le denominó el "virrey" de Irak. Los principales expertos en Oriente Medio del Departamento de Estado fueron relegados y tampoco se tuvieron en cuenta las opiniones del Ejército de EEUU ni las necesidades de los iraquíes. Chandrasekaran relata cómo la APC siguió el modelo de los déspotas ilustrados del siglo XVIII, que introdujeron las reformas que consideraban más adecuadas sin contar con el pueblo receptor de sus brillantes ideas. En el libro aparecen múltiples ejemplos de proyectos no prioritarios en los que se derrochó dinero, como la elaboración de un nuevo código de circulación o la reapertura de la Bolsa de Bagdad, mientras se denegaron los recursos mínimos para volver a poner en pie la red eléctrica, el sistema sanitario o la red educativa del país. También se da cuenta de los graves errores que cometió la APC, como la disolución del Ejército iraquí , la prohibición a los antiguos miembros del Partido Baaz de ocupar cargos públicos, la formación de un Consejo de Gobierno iraquí basada en criterios religiosos y étnicos (que no hizo sino acentuar las diferencias entre los iraquíes), el cierre del periódico de Muqtada Al Sadr (que provocó la insurrección de Ciudad Sadr) o la operación de represalia sobre Falluyah (que multiplicó la insurgencia en el llamado "triángulo sunní"). Los gobernantes estadounidenses actuaron como una potencia colonial y, en lugar de solucionar problemas, crearon muchos más. Entre los militares de la Ciudad Esmeralda se bromeaba diciendo que el verdadero significado de las siglas CPA era "Can´t Produce Anything" ("No sabemos hacer nada"). El libro recoge historias demenciales y también opiniones lúcidas de personas con sentido común a las que no se escuchó, porque las prioridades eran otras. En junio de 2004 Paul Bremer cedió su omnímodo poder a un gobierno provisional iraquí. Había que dar la impresión de que se había cumplido con la misión de estabilización del país, porque en noviembre de ese año había elecciones a la presidencia en EEUU y su amigo Bush debía presentar un balance optimista, por mucho que los hechos se encargasen de desmentirlo. Cuatro años después la situación en Irak sigue siendo terrible, aunque sólo de vez en cuando aparezca en los medios de comunicación. Si se quieren conocer los orígenes del desastre, Vida imperial en la Ciudad Esmeralda resulta imprescindible para entender por qué las cosas siguen yendo tan mal en Irak. Es un magnífico ejemplo de buen periodismo contemporáneo.

Sinopsis del libro:

Retrato de Paul Bremer por Enric González:



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