jueves, 17 de abril de 2008

Voces robadas


Zlata Filipovic tenía 11 años cuando comenzó la guerra en Bosnia- Herzegovina. Zlata vivía en Sarajevo junto con sus padres y empezó a escribir un diario que se convirtió en una crónica de las penalidades de la guerra y el sufrimiento de los habitantes de la ciudad. Años después, junto con Melanie Challenger, decidió recopilar otros diarios escritos por niños y adolescentes durante los conflictos bélicos de los últimos cien años. Hubo otros niños que, como Ana Frank, relataron el horror de los bombardeos, el miedo a ser descubiertos, las privaciones, la pérdida de seres queridos,... La guerra cambió sus vidas y les obligó a madurar antes de tiempo y asumir sin comprenderla la locura de los adultos. Hay diarios de niños judíos perseguidos por los nazis, como los de Yitskhok Rudashevski, Clara Schwartz e Inge Pollack. También hay diarios de jóvenes soldados, como los de William Wilson y Hans Stauder, que lucharon en bandos separados en la batalla del Alamein en el Norte de África durante la Segunda Guerra Mundial, o el de Ed Blanco, que combatió en Vietnam. Curiosamente la mayor parte de los diarios fueron escritos por chicas. Los mejores en mi opinión son el de la propia Zlata Filipovic en el cerco de Sarajevo y el de Sheila Allan, confinada por los japoneses en un campo de concentración en Singapur durante la Segunda Guerra Mundial. Pero en todos ellos hay pasajes muy emotivos, que muestran las secuelas que deja la guerra en los cuerpos y las mentes. La escritura y también la lectura se convirtieron para ellos en una forma de evadirse de la dura realidad y de desahogar la tensión acumulada durante tantos días de resistencia. Hoda Thamir Jehad, que vivió la invasión de Irak en Nasiriyah, copió en su diario un poema de Víctor Hugo que dice así:

Sé como un pájaro
Rebelde en su vuelo
Posado sobre una rama débil y cimbreante
Aun sabiendo que la rama cederá
No interrumpe por ello su canto
Consciente de que tiene alas

Las guerras no pudieron acallar sus voces. Ellos siguieron haciéndose oír por medio de las palabras escritas en soledad y sus testimonios son imprescindibles para conocer los estragos de la guerra en personas recién nacidas a la vida.


FILIPOVIC, Zlata y CHALLENGER, Melanie (Editoras), Voces robadas. Diarios de guerra de niños y adolescentes desde la Primera Guerra Mundial hasta Irak, Editorial Ariel, Barcelona, 2007

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