jueves, 8 de mayo de 2008

De Rijkaard a Guardiola


Después del desastre de ayer en el Bernabéu, la junta directiva del F. C. Barcelona ha adelantado el relevo en el banquillo. Se marcha Frank Rijkaard, que devolvió la ilusión durante tres años a los resignados seguidores culés, que trató a los jugadores con cariño y comprensión y que vio como varios de ellos abusaban de su talante conciliador. Su mayor error fue confiar en la profesionalidad de aquellos a los que ayudó a hacerse grandes, tratarles con respeto y como a personas maduras y responsables para acabar descubriendo que no eran más que niños caprichosos incapaces del mínimo compromiso. De su etapa quedarán tres años buenos y dos temporadas para olvidar. Pero lo que no se olvidará es su educación, su tranquilidad y un estilo de juego que hizo soñar cuando había jugadores comprometidos y entregados en pos de un mismo objetivo. Cuando acabe esta temporada, le sustituirá Pep Guardiola, un hombre de la casa. Como jugador fue de los mejores. Además es una persona culta y educada, algo que no abunda en el mundo del fútbol moderno. Este año ha hecho una magnífica campaña como entrenador del Barça B, hundido en la tercera división y que marcha líder de su grupo y en breve peleará por el ascenso a Segunda B. Con Guardiola se mantendrá el estilo de juego de la escuela de Johan Cruyff, pero antes de esto deberá imponer su autoridad en un vestuario desbocado, deprimido y cabreado. No será una tarea fácil, pero en algún momento hay que terminar con lo que no tiene futuro y mirar en otra dirección, en este caso, hacia la Masia, de donde ha salido lo mejor del equipo en los últimos años. Suerte. Y también para Rijkaard, vaya donde vaya.

El relevo:


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