martes, 13 de mayo de 2008

Hipocresía


Desde su columna de lunes a viernes en la sección de televisión del diario El País, Enric González realiza cada día un certero análisis de la realidad retransmitida. Hoy comenta la reacción escandalizada de la vicepresidenta Fernández de la Vega cuando se enteró de que en su reciente viaje a Níger se había fotografiado con un polígamo y sus tres esposas. Enric González señala cómo el escándalo y el sentimiento de horror son también selectivos y siempre desaparecen cuando no es conveniente. La hipocresía manda cuando hay que defender determinados intereses, se guarda silencio y se olvida lo que no conviene y se trata a los demás en función de lo que se puede conseguir con ellos. Todo eso sí que es escandaloso.


MACHISMO
ENRIC GONZÁLEZ

Vaya, vaya. La vicepresidenta se siente "horrorizada". No es para menos: se hizo una foto en Níger con un polígamo. ¡Un hombre con tres mujeres! Y capataz en una factoría de chufas, nada menos. La pobre vicepresidenta, que no sabía nada al posar, tuvo que sufrir una angustia indecible al averiguar que había quedado inmortalizada junto a un monstruo. Yo también me siento horrorizado. Pero no por el polígamo. Ni siquiera por la poligamia en general, de la que no soy nada partidario. A mí me horrorizan, en este caso, el abuso, la manipulación y la hipocresía: tres de los atributos clásicos del machismo, que en el incidente del polígamo de Níger han adornado la actuación de María Teresa Fernández de la Vega. O de sus colaboradores. Da exactamente lo mismo.

No escuché ningún comentario de la vicepresidenta cuando el rey Abdulá de Arabia Saudí hizo su última visita a España. Y el rey saudí, hasta donde se sabe, ha sido un polígamo fecundo, con más de treinta esposas. Dejamos de lado, por farragoso, el tema del rey Abdulá y los derechos humanos en general, o los derechos de la mujer en particular.

Tampoco dijo nada cuando el coronel Gaddafi plantó su jaima en Sevilla, pese a la liberalidad con que el coronel repudia esposas; viaja, además, escoltado por una treintena de mujeres guardaespaldas reputadas como vírgenes. Bonita la escolta de vírgenes, ¿no? ¿No se le ocurrió a la vicepresidenta horrorizarse ante eso? No. María Teresa Fernández de la Vega ha optado por una oportunidad más cómoda, con una "víctima", el infeliz de las chufas, incapaz de responder. Eso es abusar. Ha optado por utilizar, para emitir un mensaje contra la poligamia, una situación del todo inocente: el de las chufas sólo quería una foto con una alta autoridad europea Eso es manipulación. Y ha optado por callarse otras veces en las que defender sus principios podía no haberle salido gratis. Eso es hipocresía. Abuso del más débil, manipulación e hipocresía. Lo mismo que el machismo. Un horror.

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