sábado, 3 de mayo de 2008

Lars y una chica de verdad


Lars es un joven de 26 años que vive en un pueblo de Alaska y se siente muy solo. Su familia (su hermano y su cuñada) rebosa felicidad y él se siente incómodo con ellos y evita relacionarse con la gente. De repente todo cambia cuando Lars anuncia a su familia que ha conocido a una chica. El problema es que la chica es una muñeca de plástico de tamaño natural, a la que Lars llama Bianca. Su familia no sabe cómo reaccionar y acuden a una doctora, que además es psicóloga, que les dice que lo mejor es que le sigan la corriente hasta que ya no necesite a la muñeca. De este modo, todo el pueblo acaba implicándose en el delirio de Lars. La historia puede parecer cómica aparentemente, pero se basa en duras realidades: las secuelas afectivas que produce la falta de cariño en la infancia, la soledad, la dificultad de encontrar con quién compartir la vida, el dolor de asumir que todo el mundo tiene a alguien excepto uno mismo,... Lars escapa de estas dolorosas evidencias fabricándose una compañera ideal, adaptada a sus necesidades. La imaginación le ayuda a sobrellevar el día a día y sólo será capaz de afrontar la realidad cuando descubra que no está solo, que hay gente a quien importa de verdad y que en el mundo real también hay un lugar para él. En la vida real un tipo como Lars sería tachado de loco o pervertido, la gente se burlaría de él y acabarían internándole en un centro psiquiátrico. La ventaja del cine es que permite contar un cuento triste en tono de comedia y que la historia parezca verosímil.

Sinopsis y críticas:





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