lunes, 19 de mayo de 2008

Violencia racista en Sudáfrica


Durante mucho tiempo Sudáfrica fue conocida en el resto del mundo por el régimen del apartheid, un sistema de segregación racial que condenaba a los negros, los habitantes originarios del país, a una posición subordinada respecto a los blancos "colonizadores". Las leyes del apartheid discriminaban a los negros y los condenaban a la marginación en sus propias ciudades. Sin embargo, el haber sido víctimas del racismo no ha servido como vacuna contra los sentimientos xenófobos hacia otros colectivos menos favorecidos. La semana pasada se desencadenó una oleada de violencia racista en Sudáfrica contra inmigrantes de Zimbabwe y Mozambique. El pretexto ha sido el de siempre: los inmigrantes han sido acusados de contribuir al aumento de la delincuencia y de quitar el trabajo a los sudafricanos. Los ataques violentos contra los inmigrantes han causado ya más de 20 muertos, algunos de ellos niños. La historia se repite: se ve al extranjero, al diferente, como causante de todos los males propios y se canaliza hacia ellos toda la ira, mientras los verdaderos responsables de la pobreza, la crisis o la criminalidad viven tranquilos en sus barrios acomodados. Los extranjeros pobres se convierten en chivos expiatorios de la frustración de los nativos y poco importa que en el pasado esos mismos que hoy atacan a zimbabweses o mozambiqueños fuesen víctimas de los blancos. Las mismas reacciones hacia los extranjeros se han podido ver en otros lugares del mundo en distintas épocas: en los barrios obreros franceses ganados por el Frente Nacional, entre los españoles que se olvidaron pronto de su pasado de emigrantes o en las ciudades italianas en estos días contra los gitanos de Europa del Este. No importa el color o la procedencia. Lo que se rechaza es lo diferente y mucho más si además es pobre.


Oleada racista en Sudáfrica:



Apartheid en Sudáfrica:


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