domingo, 22 de junio de 2008

La Europa antipática



Josep Ramoneda comenta este domingo en el diario El País la vergonzosa decisión del Parlamento europeo sobre la llamada "directiva del retorno". Ramoneda incide en el giro ideológico que se está produciendo en Europa y la nula reacción de los que se llaman a sí mismos partidos de izquierda, que se han impregnado del mismo discurso de la derecha hasta un punto en el que resulta muy difícil distinguir a unos de otros. Hay que seguir insistiendo en este tema, porque lo aprobado esta semana en el Parlamento europeo figura ya en la historia de la vergüenza de Europa. A mí me recuerda a las Leyes de Nuremberg, que supusieron el comienzo de la marginación de los judíos en Alemania durante el régimen nazi. El tiempo ha pasado, en el Parlamento europeo ya no hay nazis, pero sigue habiendo personas que piensan que tenemos derechos distintos en función de dónde hayamos nacido y que se puede expulsar a los que no cumplen los requisitos establecidos. Demasiadas similitudes con el triste pasado de este continente.

LA EUROPA ANTIPÁTICA
JOSEP RAMONEDA

En la Europa que algún día hizo de las libertades, de la ética humanista y de los derechos de las personas su bandera, los ciudadanos extranjeros considerados inmigrantes ilegales podrán ser encerrados, sin mediar decisión judicial alguna, por un periodo de 18 meses. De nada ha servido que Jacques Delors y Michel Rocard pidieran a los diputados que se abstuvieran de votar esta directiva y la devolvieran a la Comisión exigiéndole un nuevo texto "más conforme con la idea que tenemos de cómo Europa debe respetar la dignidad de las personas". Ni siquiera los socialistas españoles les han hecho caso. Sólo dos veteranos -Josep Borrell y Raimon Obiols- se han negado a votar la directiva. ¿Se les ocurrirá sancionarles por ello? Para mayor vergüenza, el eurodiputado socialista Javier Moreno Sánchez ha defendido el voto de su partido con el peregrino argumento de que es mejor tener esta directiva que no tener nada. Con estos argumentos se puede votar cualquier cosa, realmente es el grado cero de la ideología. "La derecha nos ha ganado", ha dicho, en una ridícula excusa que sólo sirve de reconocimiento de que su voto ha sido abducido por la presión conservadora. "Hemos dado un paso amargo", ha añadido. Nadie les obligaba. Muchos socialistas de otros países no lo dieron.

La política de inmigración europea es tan disparatada que ni siquiera sirve para favorecer lo que predica como coartada: el desarrollo en origen. Esta semana hemos tenido un ejemplo: el grupo congoleño Konono Nº 1 no pudo actuar en el Sonar, como no pudo hacerlo en la Tate de Londres, porque no se ha concedido el visado a sus componentes. Son unos artistas de prestigio internacional que, pudiendo vivir magníficamente en el primer mundo, siguen en su país y no por ello han perdido reconocimiento. Europa les cierra las puertas. ¿Una política de inmigración razonable no debería estimular actitudes como la de este grupo musical? Pues, no: la estupidez burocrático-política que rige Europa no se entera.
En realidad todo es mucho más simple. Europa está en plena regresión. Como coartada para justificar estos retrocesos se dice que estamos en tiempos posideológicos en que el pragmatismo se impone. Todo lo contrario: vivimos uno de los periodos de mayor intensidad ideológica. La revolución conservadora está triunfando en Europa, precisamente cuando en Estados Unidos ya da síntomas de agotamiento. Todo lo que está sucediendo es enormemente ideológico y siempre de un mismo signo: el recorte de libertades y derechos. La directiva de la polémica se sitúa en la estela de otras medidas que tienen en común la liquidación de la cultura política que fundó Europa: el establecimiento de una semana laboral de 65 horas (es decir, casi 11 horas diarias, sábados incluidos) que decanta totalmente las relaciones laborales a favor de los empresarios, como si volviéramos al siglo XIX. La detención de terroristas durante 48 días, sin acusación, ni derecho legal alguno, que Gordon Brown impone en Inglaterra y pronto se extenderá al continente. La conversión de los ilegales en delincuentes que Berlusconi ha puesto en marcha en Italia. El desarrollo permanente de nuevos instrumentos de control de seguridad que dejan a los ciudadanos en situación de visibilidad absoluta y dan a los Gobiernos la posibilidad de humillarlos arbitrariamente siempre que quieran, como ocurre a diario en aeropuertos y fronteras. Todo apunta en la misma dirección: debilitar las conquistas sociales, crear chivos expiatorios, instalar a la ciudadanía en el miedo, convertir los conflictos sociales en problemas policiales.

Y todo tiene un perfil claro y conocido: son los parámetros en los que la derecha se ha movido casi siempre. La derecha ha ganado la batalla ideológica en Europa, y la izquierda va a remolque. Decir que los lugares de reclusión de los inmigrantes no son cárceles, sino centros, puede tranquilizar la conciencia de algún gobernante, pero es, una vez más, falsear la verdad con eufemismos. La izquierda se cree que legalizando los matrimonios homosexuales ya está legitimada como progresista, y, sin embargo, al mismo tiempo, aprueba una directiva que permite que los inmigrantes menores de edad sean repatriados sin remilgos.

La política de inmigración europea es humillante para los extranjeros y empieza a serlo ya para los propios europeos. Volvemos a la cultura del colonialismo: ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Europeos exquisitos con pasaporte global e inmigrantes a los que se cierran las puertas con el desdén con que los débiles tratan a los perdedores. Y, encima, pretendiendo dar lecciones de derechos. Europa se hace antipática. Jacques Delors tiene razón: ésta no es nuestra Europa, nos la han cambiado.

2 comentarios:

EtNeCiV dijo...

La Europa rancia que representan en su esplendor las derechas de Berlusconi y Sarkozy. Este giro a la derecha es preocupante, y esta directiva de inmigración y la del aumento de la jornada laboral, un retroceso sin precedentes para el continente estandarte de unos valores que cada vez están más lejos.

Parece que en vez de avanzar, vamos hacia atrás. ¡Cómo está el mundo!

*Qué tal se presenta el verano? Yo estaré haciendo prácticas en los informativos de Telecinco, en la sección de Deportes... prefería política nacional o internacional pero con los JJOO va a estar divertido (espero que no sea todo hablar de Fórmula Uno y el Real Madrid...).
Un beso.

Paqui Pérez Fons dijo...

Esa Europa vergonzosa es también la de Zapatero, que va de progresista, pero en lo esencial defiende las mismas posiciones que Sarkozy y Berlusconi, aunque nos intente hacer creer lo contrario.

Por otra parte, me alegro de tus prácticas en Telecinco. Espero que entre aire fresco ahí, porque en mi opinión sus informativos dejan mucho que desear. Demasiados sucesos, demasiado morbo, muy poca información internacional y en deportes sólo fútbol y fórmula 1. Del Tour sólo hablan si hay casos de dopaje. No me gusta el sensacionalismo. No sé si será una consigna de los responsables de los servicios informativos o que quienes trabajan en ellos prefieren hacer ese tipo de información. Ya me contarás. Saludos.