lunes, 16 de junio de 2008

Un niño afortunado


Thomas Buergenthal es juez representante de EEUU en la Corte Internacional de Justicia, el principal organismo judicial de la ONU. El año pasado, con 73 años, decidió escribir la historia de su vida en Europa, antes de emigrar a EEUU. Buergenthal nació en lel seno de una familia judía en la antigua Checoslovaquia, donde se habían refugiado sus padres de las leyes racistas de la Alemania nazi. Cuando Checoslovaquia fue ocupada en 1939, él y sus padres tuvieron que emigrar a Polonia, con la esperanza de poder conseguir allí los documentos necesarios para emigrar al Reino Unido. La invasión de Polonia por los nazis acabó con esta posibilidad y Buergenthal y su familia fueron confinados en el gueto de la ciudad polaca de Kielce, donde permanecieron cuatro años. En el verano de 1944 fueron enviados a Auschwitz, el siniestro campo de exterminio situado en tierra polaca. Buergenthal tenía 10 años cuando entró en el campo junto con sus padres. Allí consiguió sobrevivir en parte por la protección que le brindó su padre mientras le fue posible. Cuando fue separado de su padre, tuvo que arreglárselas por sí mismo, aunque también contó con la simpatía de otros prisioneros. Buergenthal vivió también la marcha de la muerte, es decir, la evacuación de Auschwitz ante el avance de las tropas soviéticas y el traslado de los prisioneros que podían caminar a otros campos. Su viaje le llevó al campo de Sachsenhausen, donde en abril de 1945 le llegó la ansiada liberación, aunque no el final de sus peripecias. Aún pasarían unos años hasta que consiguió reencontrarse con los supervivientes de su familia. El testimonio de Buergenthal es importante para conocer cómo un niño vivió la persecución de los judíos y el horror de los campos de exterminio. Sorprende el distanciamiento con el que son relatados muchos acontecimientos traumáticos. El propio Buergenthal comenta en el libro que no fue hasta mucho después cuando pudo comprender en su totalidad lo que había vivido en su infancia, cuando contempló el horror en otros lugares del mundo a los que acudió por su trabajo como juez especializado en derechos humanos. Buergenthal considera que su experiencia condicionó su vida y le llevó a especializarse en derecho y a trabajar por la defensa de los derechos humanos en el mundo. El título del libro hace referencia a una predicción de futuro que una gitana hizo a la madre de Buergenthal: le dijo que no había nada que temer, porque el pequeño Thomas era "un niño afortunado". Y de hecho lo fue, porque consiguió sobrevivir al holocausto y llevar una vida sin traumas y relativamente normal. El libro incluye unas interesantes notas históricas al final, que ayudan a contextualizar la vida de Thomas Buergenthal y a ampliar conocimientos sobre diversos aspectos de la Alemania nazi y la II Guerra Mundial.

BUERGENTHAL, Thomas, Un niño afortunado. De prisionero de Auschwitz a juez de la Corte Internacional, Plataforma Editorial, Barcelona, 2008

Reseña del libro:


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