lunes, 15 de septiembre de 2008

La educación de la infanta y la de los demás


Hoy los medios de comunicación reproducen hasta la saciedad y con empalago la noticia del primer día de colegio de la infanta Leonor. Como de costumbre, se detienen en la simpatía de la niña y dan como datos secundarios lo que de verdad debería importar. El colegio es privado y cuesta 650 € al mes. Las actividades extraescolares se cobran aparte y las familias pueden elegir entre pintura, dibujo, cómic e ilustración, danza española, ballet clásico, taller de cine, taller de teatro, inglés, instrumentos musicales o chino mandarín. El caso es que su refinada educación se pagará con el dinero de todos, mientras en distintos lugares del país miles de niños que acuden a la escuela pública lo harán en condiciones mucho menos favorables: en barracones de obra, en edificios que se caen a pedazos, en un salón de bodas y banquetes, como unos niños de la misma edad de Leonor, en el municipio de Vallirana, en la provincia de Barcelona, o en un lugar, de cuyo nombre no quiero acordarme, donde cada curso se renuevan las promesas de que el nuevo edificio estará construido para el año siguiente y al curso siguiente hay que seguir trabajando en un edificio en ruinas. ¿Todavía hay alguien que se crea la patraña del artículo 14 de la Constitución? Es más creíble la afirmación de Rebelión en la granja, la fábula antiestalinista de George Orwell: "Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros", con perdón para los animales.


El comienzo del curso escolar para los que no son de la familia real:


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