sábado, 20 de septiembre de 2008

McMafia.El crimen sin fronteras


El periodista de la BBC Misha Glenny ha realizado un escalofriante recorrido por las redes del crimen organizado de distintos lugares del mundo. Glenny relaciona el extraordinario aumento del negocio criminal con el final de la guerra fría y el desarrollo de una globalización incompleta, que ha favorecido la proliferación de actividades delictivas y el incremento de las ganancias resultantes del tráfico ilícito de un sinfín de productos y "servicios". La globalización económica ha permitido que las transferencias de capitales se desarrollen sin apenas restricciones, mientras que, al mismo tiempo, siguen existiendo barreras a la libre circulación de personas y subvenciones que protegen los productos de los países desarrollados e impiden que los productos de los países menos ricos puedan penetrar en los mercados del primer mundo. Estas imperfecciones de la globalización convierten en muy rentables un buen puñado de negocios ilícitos, que proporcionan amplios márgenes de beneficios a los grupos delictivos que los desarrollan.

Las investigaciones de Misha Glenny abarcan un amplio espectro de grupos mafiosos y de negocios subterráneos. Los primeros capítlos del libro están dedicados a los países de Europa del Este, los Balcanes y Rusia, donde el tránsito del sistema comunista al capitalismo se llevó a cabo de forma salvaje y claramente perjudicial para la mayoría de sus sufridos habitantes. En los países de Europa del Este el hundimiento del sistema comunista condujo a la alianza de antiguos miembros de los servicios de seguridad con antiguos funcionarios del Estado, que se pusieron de acuerdo para saquear los bienes estatales. En Rusia, el expolio tuvo como consecuencia la aparición de los llamados oligarcas y de diversos grupos mafiosos, que aprovecharon el caos económico para ocupar espacios que el Estado había abandonado. Y en los Balcanes las guerras de independencia yugoslavas se financiaron con dinero obtenido de actividades ilícitas. Allí también quedó demostrado que en asuntos de negocios no existen enemigos. Glenny explica cómo mientras serbios, croatas y bosnios se mataban en los frentes, colaboraban en negocios sucios sin ningún tipo de problema. También relata cómo las sanciones internacionales de la ONU a Serbia, lejos de ser eficaces, contribuyeron a la proliferación del contrabando y reportaron extraordinarios beneficios a los mafiosos y sus socios políticos.

Glenny reseña cómo los mafiosos siempre encuentran lugares donde refugiarse, donde los controles son menos estrictos o los servicios de seguridad prefieren hacer la vista gorda o tienen otras preocupaciones. Así ocurre en lugares como Israel, convertido en refugio de varios mafiosos rusos, o en Dubai, un centro de lujo obsceno en los Emiratos Árabes Unidos, donde campan a sus anchas criminales de la India o Pakistán.

El viaje de Glenny abarca todos los continentes. En Asia comprueba como los grupos delictivos combinan negocios ilegales con inversiones en negocios legales donde blanquear sus ganancias. Éste es el caso de la yakuza, la mafia japonesa, o la nueva mafia china. En África Glenny se detiene en Sudáfrica, donde han florecido bandas criminales especializadas en tráfico de drogas, o en Nigeria, líder mundial en estafas sin violencia. También indica cómo las guerras que salpicaron el continente, como la de Angola o la interminable conflicto del Congo, se financiaron con tráfico ilícito de minerales, madera o diamantes. En el continente americano Glenny analiza a los cibercriminales brasileños y a los productores de droga en Colombia y en la Columbia británica (Canadá). El estudio del tráfico de drogas le sirve para dictaminar el fracaso de la guera contra las drogas emprendida hace años por el gobierno de EEUU. La destrucción de plantaciones y la detención de vendedores a pequeña escala sólo han servido para mantener elevados los márgenes de beneficio de los narcotraficantes, lo cual continúa haciendo lucrativo el negocio. Glenny aboga por otro tipo de políticas para frenar el problema de las drogas, entre las que se encuentran la legalización y el trabajo social en los contextos degradados para dotar a sus habitantes de otras alternativas.

McMafia analiza negocios ilegales tan insólitos como el contrabando de caviar en el Mar Caspio o las falsificaciones de todo tipo de productos en China. Los criminales se aventuran en cualquier campo que pueda proporcionarles amplios beneficios: tráfico de mujeres para prostitución, tráfico de drogas, contrabando de tabaco, servicios de protección, tráfico de trabajadores,... A mi parecer una de las conclusiones más acertadas del libro es la siguiente: si no existiese demanda de los "servicios" que proporcionan los criminales, sus negocios no serían tan rentables y tal vez no se dedicarían a ellos. Si no existiese gente que compra drogas o tabaco de contrabando o falsificaciones de productos o gente que contrata prostitutas o trabajadores esclavos sin preguntarse por su procedencia o la situación en que se encuentran, no habría "mercado" para las "mercancías" de los criminales. Las mafias aprovechan la falta de escrúpulos de los clientes a los que sirven y quienes colaboran con los grupos criminales comprando o utilizando los productos que ofrecen son tan culpables como ellos. En un mundo dominado por la hipocresía tanto en las relaciones personales como en las relaciones laborales, políticas e internacionales, es muy lógico que existan tantos grupos de criminales organizados que aprovechan la falta de moralidad generalizada para enriquecerse. McMafia retrata este mundo y sus ramificaciones. Es un libro muy interesante e inquietante y, por tanto, necesario para conocer mejor la realidad menos aparente del mundo contemporáneo.


GLENNY, Misha, McMafia. El crimen sin fronteras, Editorial Destino, Barcelona, 2008.

Ficha del libro:

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