jueves, 11 de septiembre de 2008

No olvidar


Hace siete años el mundo conectado a la televisión asistió asombrado a los mayores atentados de la historia. Aquel día murieron más de 3.000 personas. Después han muerto muchas más en distintos lugares del mundo: han comenzado guerras, las bombas de los suicidas se han multiplicado, el miedo se ha convertido en un compañero habitual de viaje, se han recortado libertades en nombre de la seguridad y se ha torturado en nombre de la libertad. El legado del 11 de septiembre de 2001 sigue presente y sus consecuencias van más allá de los aniversarios y los discursos emotivos. Recordar no es un gesto involuntario, sino que se convierte en una obligación. No olvidar no es un requisito para la venganza, sino el primer paso para seguir reclamando justicia y seguir teniendo presentes a quienes se fueron.

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