miércoles, 10 de septiembre de 2008

Welcome back, Lance


Lo que ayer empezó a propagarse como un rumor desde una página web especializada en ciclismo, acabó siendo confirmado horas después por el propio protagonista: Lance Armstrong ha decidido volver a la competición profesional. Será el próximo año, sólo correrá algunas carreras, participará en ellas sin cobrar y su finalidad declarada es concienciar a la gente de la necesidad de continuar la lucha contra el cáncer, del que se define como un superviviente. Armstrong está convencido de que puede volver a rendir al máximo nivel y tras su retirada en 2006 se ha mantenido en forma, corriendo carreras en línea, de ciclocross y varios maratones a pie, donde ha conseguido excelentes resultados. Lance Armstrong siempre destacó por su extraordinaria mentalidad, que le llevaba a exprimirse al máximo para lograr los objetivos que se marcó como deportista. Siempre supo dosificar sus esfuerzos y controlar a sus rivales con inteligencia para rematarles después con su espectacular "molinillo". De Armstrong tengo grabados en la memoria tres momentos espectaculares del Tour de 2003: su llegada a meta totalmente deshidratado el día de la contrarreloj de Cap Découverte, que ganó Ullrich; su habilidad para sortear el lugar donde había caído Joseba Beloki en el descenso del puerto de La Rochette y, por último, su rabia tras enredarse con la bolsa de un espectador y caer al suelo junto con Iban Mayo en la subida a Luz Ardiden. Armstrong se levantó, cazó a Ullrich, que andaba escapado, y ganó la etapa. Su dominio en el Tour durante siete años fue aplastante, como antes lo había sido el de Indurain. Su retirada abrió la posibilidad de la vuelta del viejo ciclismo de ataques en la montaña, desfallecimientos, emoción,... Su regreso para la próxima temporada augura grandes momentos, porque mientras Armstrong no estaba reaparecieron los ciclistas rebeldes que no se someten a la tiranía del pelotón y que no se lo pondrán fácil. Alberto Contador, que probablemente será compañero de Armstrong en el Astaná la próxima temporada, ya ha declarado que si el año que viene va al Tour, será para intentar ganarlo y no para trabajar para el gran "capo". La carretera dictará su ley, pero hay que quitarse el sombrero ante la valentía de Lance Armstrong. No tiene ninguna necesidad de volver a exponerse a suspicacias ni de sacrificarse como lo hacen los ciclistas, no tiene nada que demostrar, pero vuelve a la carretera. Bienvenido de nuevo.


La noticia en la prensa:



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