jueves, 30 de octubre de 2008

Otra vez, la culpa es del mensajero


Se acerca el 70º cumpleaños de la reina. Esta vez el peloteo generalizado de los medios hacia la familia real se ha visto sacudido por unas declaraciones que la consorte del rey hizo a la periodista Pilar Urbano, que ha publicado la biografía La reina muy de cerca. En su charla con Pilar Urbano la reina se manifestó contraria al aborto, la eutanasia y el matrimonio gay, a favor de la enseñanza de la religión en las escuelas e hizo comentarios personales sobre diversos políticos. Ante el revuelo que se ha montado, como es habitual, se ha optado por culpar a la mensajera de haber malinterpretado las palabras y de haber revelado conversaciones privadas. La misma historia de siempre. Y de nuevo vuelve a plantearse el papel de la institución mónárquica: si son los representantes (muy caros) de todos ¿se puede consentir que hagan públicas sus opiniones personales? ¿Puede representar la reina a los homosexuales, a los ateos, a las mujeres que han abortado, a aquellos que han decidido cuándo morir? Es evidente que sabe fingir muy bien (es una gran profesional) y que puede tener sus propias opiniones sobre lo que le parezca, pero otra cosa muy distinta es hacerlas públicas. La Constitución les reserva un papel meramente representativo-decorativo y ése es su trabajo. Con lo que les pagamos, deberían aplicarse más y hacerlo mejor.


Las declaraciones, la polémica y el desmentido:




Refundar la selva

La próxima reunión del G-20 en Washington debería servir, como declaró Nicolás Sarkozy, para refundar el capitalismo. Es un ambicioso objetivo que difícilmente se concretará. Es imposible poner límites a la selva y probablemente, como comentaba ayer Miguel Ángel Bastenier, sería más correcto hablar del recurso al socialismo cuando los damnificados del capitalismo se multiplican exponencialmente.

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

MIGUEL ÁNGEL BASTENIER


A la espera de la refundación del capitalismo prometida por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, cabe hacer un primer balance político de la hecatombe, no ya de ganadores y perdedores, porque todos pierden, pero unos más y de forma distinta que otros.

El primer perdedor, catastrófico, es el presidente George W. Bush, que recoge ahora la siembra económica, no sólo propia, sino que se arrastra desde Reagan en los ochenta, presidente que siempre fue su icono particular. Y eso que las advertencias estaban ahí; un ciclón que devastó Nueva Orleans, desprotegida de un Estado que no había considerado necesario el mantenimiento de sus diques; o en Reino Unido, un sistema ferroviario privatizado que probablemente es el peor de Europa, como legado de la señora Thatcher, tory e inspiradora del neolaborista Tony Blair. El eterno debate entre la presunta eficacia, pero egoísta, de la iniciativa privada y la garantía de una cierta justicia, pero sin calidad asegurada, del servicio público se ha saldado hoy rotundamente a favor de la segunda. Y esa refundación, innecesaria porque siempre ha tenido santo patrón -J. M. Keynes-, en lo único en lo que puede consistir es en el regreso del Estado, no como paréntesis, sino como uno de los principales derechos humanos.

Perdedor también debería ser el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, que tiene la mala suerte de gobernar cuando se produce una gravísima quiebra de la prosperidad nacional. Carlos Solchaga dijo hace un tiempo que los españoles "habían sufrido un ataque de riqueza", y el despertar de lo que algunos podrán temer que sólo haya sido un sueño es tan duro que alguien tiene que pagarlo. Pero el líder del PSOE, incansable en la maniobra, si logra meterse en ese abarrotado G y pico de Washington, habrá ya iniciado el contraataque.

Perdedores muy matizados tendrían que ser los responsables chinos y rusos, Hu Jintao y ese Jano al que podríamos llamar Put-vedev, porque ambos poseen reservas billonarias para capear la crisis; y también en ese paquete, pero con menos defensa, estaría el Irán de Ahmadineyad, aquejado de inflación galopante y ruinosos subsidios al consumo. El caso de Hugo Chávez en Venezuela es contradictorio porque, al igual que Lula en Brasil, se beneficia del agujero pavoroso que se le ha abierto en América Latina a la credibilidad del neoliberalismo norteamericano, pero como señala The Economist, por cada 10 dólares que baja el crudo, Caracas deja de ingresar 5.000 millones al año, y por debajo de los 75 dólares el barril -ronda los 60- no alcanza para sostener el ritmo de importaciones, ni mucho menos financiar la protesta panamericana.

Las elecciones municipales y a gobernadores del próximo día 23 nos dirán cuánto ha afectado a la popularidad de Chávez la necesidad de apretarse el cinturón. Perdedores aparentemente claros son Álvaro Uribe en Colombia y Alan García en Perú. El primero porque como no gane el republicano McCain perderá en lo político lo que ya está perdiendo en lo económico: la inversión extranjera; y el segundo porque presentado su país como la anti-Venezuela, el paraíso de los capitales en busca de mercado, parece difícil que pueda sostener el 8% o 9% de crecimiento de los últimos años. Contrariamente a la sabiduría convencional que situaba a las economías emergentes medio resguardadas de una crisis sólo para mayores, América Latina sufrirá lo suyo, como ya simboliza Argentina, la economía tantas veces emergida y sumergida de nuevo, que tiene que nacionalizar el ahorro privado como si fueran los gananciales del matrimonio Fernández-Kirchner.

Para Sarko, como buen francés gran acuñador de palabras, la crisis no hará sino devolverle a su verdadera nacionalidad. El presunto liberal a la americana de su primer año de mandato ha dado paso a la social democracia corporativo-galicana de toda la vida. Y sobre el premier británico Gordon Brown, aunque le haya venido Dios a ver con una hecatombe que le ha permitido sacar pecho y pedir que abran paso a los profesionales, dentro de un año nadie se acordará de ésta su finest hour. El estado natural de las cosas seguramente es el sistema capitalista: la búsqueda del beneficio personal sin miramientos, mientras que el socialismo es una impostura del instinto, que en ocasiones se fabrica, avergonzado, el ser humano. Pero ese grado mínimo de socialismo que por sí solo encarna la existencia de un Estado democrático interventor es todo lo que separa a la sociedad de la selva. Ése es el socialismo del siglo XXI.

miércoles, 29 de octubre de 2008

La risa de Marx


El hundimiento de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría relegaron las ideas de Marx sobre la economía y la política a poco más que una reliquia histórica. Se pusieron de moda las ideas sobre el fin de la historia, con el triunfo del capitalismo y del libre mercado sobre las demás formas de organización económica. Ahora resulta que Marx no se equivocaba en muchas de sus intuiciones y que quienes se llenaban la boca con la desregulación y las privatización son ahora los primeros en reclamar la intervención del Estado para salvarles el culo. El viejo barbudo debe de estar riéndose desde su tumba.


Resumen de El Capital:


Biografía de Karl Marx:


La teoría del fin de la historia de Francis Fukuyama:

martes, 28 de octubre de 2008

El Congo, otra vez al rojo vivo


Mientras en los países ricos las noticias están llenas de índices bursátiles, fondos de ayuda para bancos en quiebra y verborrea sobre la refundación del capitalismo, en otros lugarews del mundo la situación lleva tiempo siendo desesperada. En la República Democrática del Congo está en marcha otra catástrofe. Miles de refugiados huyen de nuevo ante el avance de las tropas rebeldes. Ayer mismo, el jefe de la misión de paz de la ONU en la zona presentó su renuncia ante la falta de medios para proteger a la población civil. Los cascos azules de la ONU han sido también atacados por los rebeldes y la única reacción posible es emprender la retirada. El Congo sufre la llamada maldición de los recursos naturales: la zona donde se refugian los rebeldes es un territorio rico en minerales estratégicos, como el coltán, y hasta ahora nunguno de los intentos de llevar paz a la zona ha dado resultado. Como de costumbre, son los más débiles quienes sufren las consecuencias de las luchas por el poder y los recursos. Probablemente la "comunidad internacional" no reaccionará hasta que vuelva a ser demasiado tarde. Hay otros asuntos con los que llenar portadas.

Más información en:


La foto


Con la que está cayendo, lo único que parece interesar estos días a todo el mundo es si el presidente Rodríguez Zapatero ha de estar presente en la reunión que se celebrará en unos días en EEUU en Washington. De nuevo vuelve a hacerse patente la distorsión entre los intereses de los políticos y los de los ciudadanos y, del mismo modo, cómo los medios de comunicación colaboran en presentar una cuestión de imagen sin excesiva trascendencia futura como un asunto de vital importancia, mientras se siguen pasando por alto temas fundamentales. Parece que los últimos presidentes de este país no tienen otra ilusión que salir retratados en fotos que se supone que pasarán a la historia Sobre esta "obsesión" escribe hoy el gran Enric González en su columna del diario El País.

FOTO
ENRIC GONZÁLEZ

Habrán oído hablar de una cumbre económica que debe celebrarse en Washington, dentro de un par de semanas. La llaman así, "cumbre económica". Dicen que en ella se refundará el capitalismo. Y la comparan con los acuerdos de Bretton Woods, que en 1944 establecieron el marco para el desarrollo económico de la posguerra. Veamos: Bretton Woods no fue una verdadera conferencia internacional (Alemania y Japón excusaron su asistencia, ocupados como estaban en perder la guerra contra los anfitriones; a la URSS le daba igual lo del capitalismo; en los países europeos aún se combatía; el grueso de las delegaciones procedía de Latinoamérica), sino un arreglo entre Washington y Londres, representados por dos grandes economistas como White y Keynes, en el que se impuso, por supuesto, Washington.

¿En qué consiste la anunciada cumbre de Washington? Sigamos viendo: la convoca un presidente saliente y no especialmente prestigioso, George Bush; no hay propuestas previas ni plan de trabajo; no puede haber acuerdos porque no existe mecanismo para llegar a ellos; ninguno de los dos posibles nuevos presidentes, Obama y McCain, se ha comprometido a avalarla. El único resultado predecible es una foto de grupo. Quizá se convoque otra reunión para el futuro, con otra foto, o la apertura de un proceso, o la creación de un comité. En total, nada.

Nada, decíamos. La nada ejerce un atractivo irresistible sobre ciertas personas. Mientras algunos de los gobernantes invitados a la foto, como los de Alemania, Turquía, India o Argentina, siguen con lo suyo, un gobernante no invitado, José Luis Rodríguez Zapatero, despliega una formidable campaña diplomática para conseguir que le inviten. ¿Tiene algo muy importante que decir? ¿Tiene un plan secreto? ¿Conoce el truco para refundar el capitalismo? No lo sabemos. De momento, no lo ha dicho. Lo único que sabemos es que habrá una foto y poca sustancia. O sea, unas sonrisas y unos saludos. España permanece ansiosa. El jefe de la oposición se compromete a hacer lo que esté en su mano para que Zapatero salga en la foto. La ciudadanía comprende la gravedad del envite. No se habla de otra cosa. Qué emoción, señores. Esto son noticias, y no lo del paro.

domingo, 26 de octubre de 2008

Ni Dios ni patria (pero Barça sí)


El lema de los carlistas en España era "Dios, patria y rey". En Marruecos es el mismo. Un chaval marroquí escribió en la pizarra de su colegio "Dios, patria, Barça". Le han condenado a 18 meses de cárcel por faltar al respeto al rey Mohamed VI. Los tiranos se retratan con este tipo de decisiones. Una simple travesura trunca la vida de un joven aplicado que estaba a punto de terminar el bachillerato, mientras miles deben subirse a una patera en busca de un futuro mejor porque su rey, que manda mucho, no tiene ni tiempo ni ganas de tomar decisiones que aporten trabajo y educación para la mayoría de la población. Una situación surrealista que haría reír si no fuese por la triste realidad que se encuentra detrás.

Más información:


La conspiración


El periodista David Talbot publicó en 2007 en EEUU Brothers, traducido en España como La conspiración. La historia secreta de John y Robert Kennedy. El libro es un amplio estudio sobre los Kennedy y su círculo de "hermanos", sus colaboradores más cercanos, que les acompañaron en la carrera hacia la Casa Blanca y después en el ejercicio del poder, aunque la mayor parte del libro se centra en la figura de Robert Kennedy. La conspiración comienza con la reacción de Robert Kennedy al conocer la noticia del asesinato de su hermano en Dallas. Sus sospechas iniciales sobre la autoría del asesinato se orientaron en tres direcciones: el crimen organizado, la CIA y los grupos cubanos anticastristas. Durante un tiempo continuó sus pesquisas con la ayuda de sus más estrechos colaboradores, pero después la familia pareció aceptar las conclusiones oficiales de la Comisión Warren, cuyo informe final señaló que el magnicidio había sido obra de un tirador solitario, Lee Harvey Oswald. Sin embargo, Robert Kennedy mantuvo vivo el interés por descubrir lo que había sucedido realmente y se planteó como objetivo investigar a fondo cuando llegase a la Casa Blanca. Parece ser que ésa fue una de las razones que le impulsaron a competir en 1968 en las primarias del Partido Demócrata para ser designado candidato a la presidencia de EEUU. Sin embargo, este proyecto quedó frustrado con su asesinato tras las primarias de California.

La conspiración trata además otros asuntos, como los comienzos de los Kennedy: los oscuros manejos del patriarca del clan, Joe Kennedy, y su relación con la mafia, el trabajo de Robert Kennedy con el senador McCarthy durante la "caza de brujas" y después en la comisión de investigación sobre el crimen organizado y sus sonados enfrentamientos con Jimmy Hoffa. También se realiza un detallado relato de los años de la administración Kennedy y sus aspectos más controvertidos: el fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, los planes de asesinato de Fidel Castro, el posterior cambio de orientación del gobierno en este aspecto y la actuación independiente de la CIA al respecto, el comienzo de los disturbios por la aplicación de medidas contra la segregación racial, los momentos de máxima tensión con los altos mandos del Ejército, la crisis de los misiles cubanos, cuando por unos días el mundo se encontró al borde del abismo nuclear, el envío de "asesores militares" a Vietnam, ...En muchos de estos asuntos se pone de manifiesto la fascinación de Talbot por los Kennedy y su rechazo de las críticas que otros investigadores han vertido sobre la política de la administración Kennedy.

En cualquier caso, la mayor parte del libro se dedica a todas las investigaciones emprendidas para conocer la verdad sobre el asesinato de John F. Kennedy. Talbot repasa todos los intentos de sacar a la luz la verdad y constata cómo todas las investigaciones independientes sobre el magnicidio acabaron en vía muerta por diversos motivos. De todas formas, llama la atención la presencia recurrente de algunos personajes en todas las "quinielas" y especialmente el hecho de que algunos de ellos se viesen posteriormente implicados en el escándalo Watergate. Talbot considera inexplicable que después de tantos años todavía no se haya encontrado a los responsables del magnicidio y critica el papel de los grandes medios de comunicación de EEUU, que aceptaron la versión oficial de la Comisión Warren y la implicación de Cuba y la URSS en el asesinato y no se preocuparon por buscar la verdad.

La conspiración es un libro muy interesante sobre un periodo fascinante de la historia de EEUU. Aunque el libro es denso, se echan en falta más datos sobre las motivaciones del asesinato de Robert Kennedy y muchos pasajes han de leerse con precaución, puesto que al autor, aunque intenta ser riguroso en el empleo de las fuentes, se le nota mucho su fascinación por los Kennedy y Camelot, la corte de amigos que les rodeó en los años en los que fueron protagonistas de la historia.

TALBOT, David, La conspiración. La historia secreta de John y Robert Kennedy, Editorial Crítica, Barcelona, 2008.

Sinopsis y comentario del libro:


sábado, 25 de octubre de 2008

El león ha vuelto


En realidad nunca se fue. Cuando saltó la noticia de que no contaban con él, su reacción fue demostrar en cada entrenamiento que se deja la piel por el equipo, callar y hablar con los pies. Después de dos años de lesiones largas y de que le ardiesen las entrañas al comprobar cómo en un equipo de enorme potencial se multiplicaban los vicios y cundía la dejadez, Samuel Eto´o está de vuelta en el papel protagonista que merece y haciendo lo que mejor sabe hacer. Hasta hoy había marcado 15 goles en 16 partidos. Ahora ya son 18 en 17 partidos. No se le puede pedir más.

La trayectoria de Eto´o en la temporada actual:

El adiós de Gaspar Llamazares

Hoy Gaspar Llamazares ha presentado su dimisión como coordinador general de Izquierda Unida. Tal y como prometió tras el último fracaso electoral de la coalición, hoy se ha despedido de su cargo como portavoz de Izquierda Unida. Llamazares ha explicado que asume la responsabilidad que le toca en los malos resultados electorales de los últimos años, pero que no debe considerársele como el único culpable, puesto que las razones que explican la representación casi testimonial con la que cuenta actualmente IU no están sólo relacionadas con su persona. Llamazares continuará como diputado de a pie en el Congreso de los Diputados hasta las próximas elecciones. Con su marcha se pierde una de las voces más razonables del panorama político español. Parece que argumentar las ideas y tratar de comunicarlas sin levantar la voz no atrae al electorado. Parece que seguir reclamando justicia social no está de moda. Curiosamente, como se destacaba ayer en un medio de comunicación, sólo en Izquierda Unida los líderes que fracasan cumplen su palabra de marcharse a casa y dejar paso a otros. Así ocurrió con Gerardo Iglesias y con Julio Anguita, que volvieron a sus trabajos anteriores tras abandonar sus responsabilidades políticas. Pero parece que tampoco los ejemplos éticos atraen votantes y los resistentes que empecinadamente siguen votándoles continúan dándose de bruces contra el muro de la injusta ley electoral. Por una de esas casualidades de la vida, ayer por la noche también se inició la demolición de la cárcel de Carabanchel, en Madrid, uno de los nefastos símbolos de la represión franquista, donde penaron muchos presos políticos que pelearon por ideas que hoy parecen olvidadas. Son las leyes de ese mercado que no entiende de lógica ni de razón ni de sentimentalismos. Pero ¿cuántas veces lo que más se vende o lo que se presenta con un envoltorio más espectacular no es sino un fraude?

Repaso a la trayectoria de Gaspar Llamazares en IU:


jueves, 23 de octubre de 2008

Educación para el segregacionismo


Enrique Gil Calvo analiza hoy en las páginas de opinión del diario El País una tendencia cada vez más extendida en el tema de la educación en España: la conversión de los centros públicos en el refugio de quienes no pueden optar a nada mejor y la deserción de todos aquellos que pueden elegir a la red de enseñanza concertada (pagada con fondos públicos) y privada. Gil Calvo relaciona esta tendencia, entre otras razones, con el contexto social del país, donde es bien sabido que más que una educación de calidad lo que importa es estar bien relacionado. Las relaciones que luego proporcionan rédito económico no se consiguen en los centros públicos, sino en los privados, con lo que la educación, lejos de asegurar igualdad de oportunidades a todos, sirve para seguir manteniendo e incluso agrandando las diferencias entre los distintos grupos sociales. ¿Quiénes estarán mejor preparados para afrontar esta crisis económica o las que vengan? La respuesta está muy clara.

EDUCACIÓN PARA EL SEGREGACIONISMO
ENRIQUE GIL CALVO

El comienzo del curso académico parece un momento apropiado para reflexionar sobre los problemas de la enseñanza en España, que son muchos y variados como sucede en todas partes. Pero a juzgar por nuestros debates políticos, se diría que la agenda pública de la educación se reduce a tres puntos fundamentales.

Ante todo aparece la objeción de conciencia de los católicos a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía: un falso problema, manipulado por el obispado y la derecha integrista para exacerbar el clima de crispación con su cruzada antilaicista, en el que aquí no voy a entrar.
Mayor interés encierra el debate sobre la calidad de nuestra enseñanza secundaria, en cuya discusión se esgrimen las cifras comparadas que suministran los organismos internacionales. Pero en este campo todo es relativo, y no parece que tengamos derecho a flagelarnos demasiado, pues estamos dentro del mismo montón de medianía que casi todos los demás, según ha demostrado en su análisis de los Informes PISA Julio Carabaña, a cuya autoridad me remito. En todo caso, lo más grave parece el estado no de los institutos sino de la formación profesional (FP), a juzgar por las recientes cifras de la OCDE que nos colocan a la cola de todos con Portugal. Y digo que este problema debe de ser grave porque el ministerio del ramo se dispone a maquillar los datos propiciando una reforma cosmética que conceda el título de FP2 a quien acredite tres años de oficio: una acreditación de ejercicio bastante más permisiva que la exigida para los profesores universitarios, a quienes se nos requieren cuatro sexenios de investigación selectiva para reconocernos como catedráticos.
Finalmente, la tercera cuestión a debate en la agenda educativa es la privatización de la enseñanza pública en beneficio de la enseñanza concertada (centros privados financiados por el Estado), en su gran mayoría de confesión católica. Y en este punto sí merece la pena entrar a discutir. Ante todo he de aclarar que si la calidad educativa es homogénea, la titularidad pública o privada de los centros que la imparten no debería ser motivo de discusión: gato blanco o gato negro, lo importante es que adiestre ratones. Pero claro está, el problema reside no en la titularidad sino en la religión: en la confesionalidad o laicismo del centro de enseñanza, que es la verdadera frontera que separa la red privada de la pública, aunque ambas se financien en parecida medida con cargo al contribuyente. Y el caso es que, en España, en paralelo al avance imparable del proceso de secularización (pues la práctica religiosa de todos los españoles está descendiendo a gran velocidad),se está produciendo un fortísimo trasvase de alumnos desde la enseñanza pública no confesional hacia la enseñanza privada y concertada de confesión católica, hasta el punto de que ya somos el país europeo (tras el pilarismo flamenco) con mayor proporción de alumnos (en torno al 40%) en centros confesionales. Y lo más significativo es que la tendencia está en alza: hay una demanda creciente de enseñanza concertada mientras en cambio desciende la demanda de enseñanza pública. Por eso el nuevo partido socialista madrileño ha declinado su anterior apoyo programático a la escuela pública para prestárselo ahora a los centros concertados. Todo ello, insisto, mientras los españoles se están secularizando en todo lo demás a marchas forzadas. ¿Cómo explicar tamaña contradicción?
Una primera razón inmediata, aunque quizá peque de simplista, es por supuesto el incremento de la inmigración. Ante la proliferación de minorías étnicas que pueblan nuestras escuelas, las familias de clase media y baja prefieren que sus hijos emigren a los colegios concertados, que dada su confesionalidad católica suelen ser étnicamente limpios por razones religiosas. Y en cuanto los primeros niños autóctonos emigran a la enseñanza concertada, la estatal se va convirtiendo cada nuevo curso en un poco más multicultural, por lo que los niños españoles todavía propenden más a huir de ella realimentando en consecuencia la segregación escolar entre las dos redes pública y privada: tonto el último que se vaya. Y lo de tonto tiene una cierta explicación lógica, pues al concentrarse los inmigrantes en la enseñanza pública, su rendimiento educativo declina, ya que según sabemos por los Informes PISA, la capacidad de aprendizaje depende absolutamente del nivel cultural de la familia de origen, mucho más bajo entre los inmigrantes. Esto genera un círculo vicioso a modo de pescadilla que se muerde la cola, pues si las familias más cultas desertan de la enseñanza pública, ésta devalúa indefectiblemente su nivel de calidad educativa. Así se declara una epidemia de segregacionismo educativo que contagia a todas las familias españolas una preferencia revelada por la enseñanza discriminatoria.
¿Hasta qué punto esta pauta segregacionista debe ser atribuida a la discriminación racial? Es verdad que hay más racismo del que se confiesa en público, pero probablemente la explicación más verosímil no es el prejuicio racial, sino el simple clasismo social. Si las familias españolas sacan a sus hijos de la enseñanza pública no es para evitarles el contagio racial o religioso de gitanos, negros o moros, sino para seleccionarles las amistades peligrosas y relacionarles con compañeros de mejor extracción social. Es decir, envían a sus hijos a la escuela concertada por puro arribismo social, a ver si así se hacen amigos más selectos y distinguidos, potencialmente predestinados a formar parte de las élites sociales. Es el caso del famoso Colegio del Pilar, vivero madrileño de ministros, ejecutivos y dirigentes. Lo cual demuestra que a las familias españolas no les interesa tanto el capital humano que se adquiere en las aulas (enseñanza de calidad), comparativamente superior en los institutos estatales, sino el capital social que se adquiere en el patio del colegio privado (relaciones de compañerismo, amistad e influencia), cuyo valor de mercado depende del origen familiar y la extracción social.
La consecuencia es que nuestro sistema educativo queda segregado en dos redes separadas por barreras de clase, más que por confesión religiosa u origen étnico. Lo cual bloquea la principal función del sistema educativo, que es garantizar la igualdad de oportunidades entre todos los alumnos sea cual fuere su origen social, racial o religioso. Y así se genera un nuevo círculo vicioso, pues si las familias españolas demandan una enseñanza de clase con preferencia sobre la enseñanza de calidad, no lo hacen sólo por miope arribismo sino porque adivinan que es la mejor opción para favorecer la futura integración de sus hijos, ya que han aprendido a desconfiar del rendimiento del sistema meritocrático. Saben por experiencia que en nuestra sociedad los hijos que mejor se colocan como adultos no son los buenos estudiantes, sino los que están mejor relacionados a través de su red de amistad e influencia, incluyendo su posible emparejamiento matrimonial. Lo vemos todos los días con las dificultades de los mileuristas: los alumnos excelentes, mejor formados y más dotados de capital humano, que no por eso logran adquirir una posición social comparable a la de sus padres. De ahí que los jóvenes españoles comiencen a desertar de una Universidad que ya no les garantiza igualdad de oportunidades para el ascenso social.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Camino


En su tercera película como director, Javier Fesser ha cambiado completamente de registro para narrar una historia inspirada en los últimos meses de vida de una niña que se encuentra en proceso de beatificación a sugenrecia del Opus Dei. Fesser parte de la historia de Alexia Fernández-Barros, una niña que murió de cáncer tras varios meses de agonía y a la que se atribuyen características especiales. La protagonista de la película se llama Camino, un nombre nada inocente, pues coincide con el nombre del libro de José Mª Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. La madre de Camino es una ferviente seguidora de la Obra y su hermana ha ingresado en una casa del grupo para convertirse en supernumeraria. Camino se siente muy unida a su padre y le gustan las mismas cosas que a las chicas de su edad: la música, el teatro, los chicos, ... Pero en su vida la religión tiene un papel determinante y las creencias de la gente que la rodea condicionan su día a día y acabarán convirtiendo su enfermedad y su agonía en un asunto público. Su fe inocente y primitiva se mezclará con la opresiva presencia de otra forma de religiosidad representada por los miembros del Opus Dei. En la película aparecen muchos de los aspectos más característicos del Opus Dei, como la renuncia a todo lo que pueda distraer la atención de los creyentes, como la música, la familia o los amigos, la idea de que existe algo pecaminoso de entrada en las relaciones con personas de distinto sexo y que hay que establecer barreras físicas para evitar el contacto y la "tentación", el desaforado amor por el dinero, la organización de actividades aparentemente inocentes donde se aprovecha para hacer proselitismo, el intento de instrumentalizar la fe,... En realidad la historia de la niña sirve como telón de fondo al tema fundamental de la película, que es cómo la fe puede acabar convirtiéndose en una prisión para el creyente y cómo quienes se hacen depositarios de las esencias de una determinada creencia pueden acabar utilizándola para controlar hasta los más mínimos detalles de la vida de sus seguidores. Camino es un ataque demoledor a quienes, por voluntad propia o por ignorancia, se toman demasiado en serio sus creencias. Algunas de las frases que pronuncian los personajes en la película provocarán la hilaridad de los espectadores, pero inmediatamente después se darán cuenta de que aquello de lo que se han reído es más común de lo que parece. La película merece la pena no sólo por su buena factura, sino también por el notable trabajo de sus intérpretes, entre los que destacan especialmente la niña Nerea Camacho y Carme Elías, que interpreta a la madre de Camino.

Sinopsis de la película:


Crítica de Carlos Boyero en El País:


Entrevista con Javier Fesser:

martes, 21 de octubre de 2008

Eso somos


Ésa es la cara que se nos queda después del "trinque" de los grandes bancos a costa de las reservas de todos. Cornudos y además apaleados.

Pesadillas americanas


El pasado domingo en el programa En Portada se emitió un documental sobre la situación actual de EEUU, tras ocho años de gobierno de George Bush. El programa se acercó a los más desfavorecidos y analizó el impacto que las políticas económicas de los últimos años han tenido sobre ellos. Bastan unos cuantos datos para hacerse una idea de lo mal que lo está pasando esa clase trabajadora que los candidatos a la presidencia ignoran sistemáticamente en sus mítines (todas sus proclamas se refieren a la clase media):

- En la ciudad de Nueva York tres millones de ciudadanos necesitan a diario ayuda de beneficencia para poder comprar comida.

- Mucha gente que trabaja no gana lo suficiente para poder alimentar a sus familias.

- Los ingresos de los trabajadores son en la actaulidad más bajos que hace treinta años.

- La administración Bush redujo los impuestos a las grandes empresas y a los más ricos, con lo que descendieron los fondos federales para programas sociales.

- En EEUU hay casi 50 millones de personas sin seguro médico. La única forma que tienen de recibir asistencia médica es pagando un seguro privado. Los seguros médicos suben a un ritmo de un 10% anual, mientras la subida de los salarios no sobrepasa el 3% anual, por lo que muchos trabajadores tampoco pueden hacer frente a los pagos del seguro médico.

- La principal causa de endeudamienro de las familias en EEUU antes de la crisis hipotecaria de las subprime eran los gastos médicos. Las deudas por gastos médicos cierran las líneas de crédito de los bancos a las familias, condenándolas en muchas ocasiones al desahucio.

- La esperanza de vida en algunos lugares de EEUU es tan baja como en los países más pobres y la mortalidad infantil es superior a la de países como Cuba, Portugal o Grecia.

- Durante el mandato de Bush, el Congreso de EEUU aprobó una ley para asegurar la atención médica a los niños pobres, pero el presidente la vetó alegando que el país no se podía permitir semejante gasto. Sin embargo, con lo que se gasta en pocos días en las guerras de Irak y Afganistán, se podría haberproporcionado asistencia médica gratuita a todos los niños del país.

- El programa educativo de la administración Bush ("No child left behind", es decir, "Que ningún niño se quede atrás") ha obligado a las escuelas públicas a competir para obtener fondos. Los fondos se asignan en función de los resultados académicos que obtengan sus alumnos, lo cual ha aumentado la presión sobre profesores y estudiantes, que se dedican exclusivamente a aprender cómo aprobar los exámenes para no perder la asignación estatal o federal.

- También se han recortado los fondos para la justicia pública. Bush vetó una ley del Congreso para asignar más dinero para contratar abogados de oficio, que defienden a los más desfavorecidos.

- Con una sexta parte de lo que se ha gastado en la guerra de Irak se podrían haber financiado programas de seguridad social y de pensiones durante 75 años.

El balance es desastroso, el resultado de una política neoliberal que Bush ensayó en el estado de Texas, antes de llegar a la presidencia del país. Allí probó la reducción de impuestos a las compañías petroleras y el recorte de gastos sociales, que empobració aún más a los más pobres. Un ejemplo reciente del impacto de este tipo de políticas se puede encontrar en la Nueva Orleans posterior al huracán Katrina. En el documental se aprecia cómo, tres años después de la tormenta, en los barrios más pobres apenas se ha recontruido nada, se ha doblado el número de personas sin techo, el precio de los alquileres se ha triplicado, la mortalidad y el número de suicidios se han disparado y no hay suficientes servicios públicos para atender a la población. Un presente y un futuro de pesadilla para mucha gente en la primera potencia mundial.

Sinopsis del programa:

lunes, 20 de octubre de 2008

La angustiosa valentía de Saviano


La semana pasada se hizo pública la amenaza directa de la Camorra napolitana a Roberto Saviano, autor de Gomorra, una valiente denuncia del poder opresivo de la mafia en la región de la Campania. Según las revelaciones de uno de los arrepentidos del clan de los Casalesi, los camorristas han decidido asesinarle antes de que acabe el año. Saviano se sabe condenado desde que publicó su libro, pero es ahora cuando se siente más acorralado, cuando el paso del tiempo le recuerda que está atrapado y que nada cambia a su alrededor. Las amenazas a Roberto Saviano han desencadenado una campaña internacional de apoyo, que tal vez pueda reconfortarle de algún modo, pero que en absoluto resuelve su problema ni el de todos los que viven oprimidos por el miedo o por la dependencia de la Camorra. Mientras de todo el mundo llegan mensajes de apoyo a Saviano, ayer el Papa optó por guardar silencio en su visita a Pompeya, junto a Nápoles. El portavoz del Vaticano ha dicho como justificación que "no es costumbre del Papa meterse en política". Curiosa respuesta, cuando hay múltiples ejemplos contemporáneos y pasados de lo contrario. Además, ¿desde cuándo denunciar delincuentes y ser amenazado por ello se considera "política"? Cada uno es dueño de sus palabras y de sus actos.

Página web para solidarizarse con Roberto Saviano:


El silencio del Papa:


Más información:


Una afección compartida




En El País Semanal de ayer Javier Marías se pregunta por el nombre de una afección que padece: la de sentirse ciudadano del mundo y no identificarse con muchos con los que en teoría tiene algo en común. Afortunadamente no todo el mundo se deja arrastrar por el absurdo nacionalismo o el patriotismo y hay gente contagiada del mismo espíritu que Marías, aunque sean los menos. Yo también sufro esa afección.


CÓMO SE LLAMARÁ ESA AFECCIÓN
JAVIER MARÍAS

Siempre me ha costado mucho entender el patriotismo. Las proclamas del tipo "Amo España" (o Inglaterra, Escocia, Italia, Cataluña o Galicia, lo mismo da) me han sonado falsas y huecas, además de inverosímiles, porque nadie está capacitado para "amar" así, en bloque, un país entero, menos aún una metáfora o un concepto. Uno ama, como mucho, a unas cuantas personas a lo largo de su vida, sin que nos importen su lugar de nacimiento ni la lengua que hablen. Casi siempre se pertenece a un sitio por accidente. A ese sitio nos acostumbramos, sí, y durante un tiempo es nuestro único mundo. En él desarrollamos nuestros primeros afectos: creamos vínculos fuertes con algunas personas y paisajes, adquirimos hábitos que nos son gratos y que hasta pueden llegar a sernos indispensables. Por lo general nos sentimos cómodos, y bastaría con que nos viéramos condenados al exilio -como ha sucedido a tantos españoles a lo largo de la historia- para que echáramos desmedidamente en falta esos paisajes y esos hábitos. La mayoría de la gente vive donde vive porque se encontró allí al nacer y se incorporó a lo que ya estaba en marcha. Se instaló naturalmente y ya no se plantea moverse, a no ser que sienta un profundo descontento o aburrimiento, o sea inquieta y quiera hacer lo que antes se llamaba "conocer mundo", o vea que su lugar no es el adecuado para abrirse camino en su profesión. Pero todo es principalmente una cuestión de costumbre, y el amor tiene poco que ver en ello.

Esto es normal y comprensible, y lo es también la probable simpatía hacia un lugar que uno conoce bien y que, a diferencia de la mayoría, no equivale a un mero nombre o a una visita de pocos días. Conoce a sus habitantes o a una parte de ellos, y si el equipo de fútbol de la ciudad gana un partido, se alegra porque piensa que esos habitantes estarán contentos. Uno tiende a compartir las alegrías y penas de quienes le son cercanos. Pero también en la cercanía suele estar lo que uno más detesta, lo que le hace sufrir y la vida imposible. No hay odio mayor que el que tiene destinatario concreto, visible. Como sabemos allí donde se han padecido guerras civiles, es infinitamente más fiero y genuino el odio que se profesa a un individuo al que se ve a diario que el que se nos inculca hacia "los franceses" o "los americanos". Éstos son postizos, abstractos, impostados. Lo mismo sucede con esa clase de amores, y por eso quienes declaran "amar España" no dirían nunca que "aman a los españoles", que sería más propio. Es más, jamás he oído a un español decir semejante cosa, ni a un catalán otro tanto de los catalanes, ni a un vasco de los vascos, porque a la vuelta de la esquina se encontrarían con un ejemplo de lo contrario: "Qué mal me cae ese tipo", "A esa tía es que no la puedo ni ver".

También me resulta difícil enorgullecerme de mi tierra porque alguno de mis paisanos descuelle en algo. Si Nadal, Alonso o cualquier deportista español gana un trofeo, no logro sentir que eso me haga mejor en ningún aspecto: no he tenido en ello arte ni parte, y me parecería ridículo -además de demente- exclamar "Somos los mejores en tenis o en automovilismo" cuando jamás he sostenido una raqueta ni un volante. Y aunque sí lo hubiera hecho, no vería qué relación tenía eso con la habilidad o la pericia de unos jóvenes que no me han sido presentados. Si un cineasta español gana un Oscar, o un escritor el Nobel, no me puedo sentir en modo alguno partícipe de su reconocimiento particular, ni siquiera con el de mi gremio, y nada me resulta más patético que los periodistas que dicen "Éste es un triunfo para España", o los galardonados que sueltan "En mí se ha querido distinguir a toda la literatura española". ¿Cómo se me iba a distinguir a mí, por ejemplo, cuando se premió a Cela en Estocolmo, si considero su literatura rancia y de fogueo y estábamos en las antípodas?

Sólo comprendo el patriotismo, extrañamente, por la vía negativa, es decir, hay personas y cosas con las que nada tengo que ver y que sin embargo, por ser de mi país, me avergüenzan y logran contaminarme. Los méritos de otros no me contagian ni me ennoblecen, y en cambio las ignominias sí me alcanzan. Hay individuos y hechos con los que por nada del mundo querría que se me asociara. Me avergüenza que mi región la gobierne alguien tan bruto como Esperanza Aguirre, que se gasta millón y medio de euros nuestros en una fiesta cutre suya y destruye el sistema sanitario. Me avergüenza que tengan poder decisorio Ibarretxe y Carod-Rovira, en el País Vasco y Cataluña, respectivamente. Que haya en Valencia un sujeto y Presidente llamado Camps que obliga -imbecilidad suprema- a que en sus escuelas se imparta una clase en supuesto inglés, con traductor a esa lengua incluido, para que ningún chaval entienda nada. Que a Zapatero le entre el pánico cada vez que ve a un obispo y para calmarse lo forre a billetes a cargo del contribuyente. Que nuestro poder judicial conozca sólo el chalaneo. O que las calles de mi país estén llenas de vociferantes unga-ungas que sirven de pretexto para la "protección de los grandes simios" decretada por nuestros congresistas. Me pregunto cómo se llamará esta afección: la incapacidad de enorgullecerse junto a la capacidad de avergonzarse por lo ajeno vecino. No es que me consuele, pero estoy segurísimo de no ser el único español que lo padece.

jueves, 16 de octubre de 2008

Las ratas son las primeras en abandonar el barco


Cuando un barco está a punto de naufragar, las ratas corren raudas a los botes para salir antes que nadie. En el naufragio del capitalismo, los ricos y los banqueros no sólo son los primeros en ponerse a salvo, sino que además esta vez les hemos entregado los flotadores que compramos con nuestro dinero para que puedan hacerlo. Ahora son los primeros defensores de la intervención del Estado y las nacionalizaciones. !Quién lo hubiera pensado hace tan sólo unos meses!

Un gol para guardar



El de Andrés Iniesta ayer ante Bélgica, que supuso el empate, es un gol inolvidable por varias razones: por su ejecución y especialmente por su autor, un jugador discreto y trabajador, lo cual no le impide ser un genio. A él no le buscan las grandes firmas deportivas para que preste su imagen en sus campañas publicitarias, ni le persiguen los forofos, pero su humildad, su trabajo cotidiano y su genialidad son dignos de admiración. Para mí Andrés Iniesta encarna todo lo que me gusta del fútbol. Merecía un gol como éste. En mi opinión, es mejor que el de Butragueño, pero cada uno puede pensar lo que quiera.
Comentarios en la prensa deportiva y en la generalista:

miércoles, 15 de octubre de 2008

Un caos "made in USA"


Esta madrugada se celebra el tercer y último debate entre los candidatos a la presidencia de EEUU. A un mes de las elecciones, el profesor Norman Birnbaum analiza la situación actual de su país y, por extensió, la del resto del mundo y se muestra escéptico acerca de que los profundos cambios que requiere una situación tan crítica puedan provenir de ninguno de los dos candidatos. Birnbaum califica la situación actual como caótica y señala algunos datos de extrema importancia que pasan desapercibidos habitualmente, como el abultado presupuesto de defensa de EEUU y el importante papel que juegan las pretendidas amenazas exteriores en el mantenimiento del complejo industrial- militar. Un artículo muy interesante.

UN CAOS "MADE IN USA"
NORMAN BIRNBAUM

Dentro de unas semanas se celebran elecciones nacionales en Estados Unidos. En realidad, ya han comenzado; para el 4 de noviembre, 3 de cada 10 electores ya habrán votado por correo o acudido por adelantado a sus colegios electorales. Los sondeos atribuyen al senador Obama una ventaja de entre cinco y siete puntos porcentuales, y el voto Estado por Estado para el Colegio Electoral le favorece. Está por delante en Estados que en elecciones recientes votaron a los republicanos, como Colorado, Virginia e incluso Florida y Ohio.

Obama cuenta con el apoyo mayoritario fuera de las fronteras de Estados Unidos, pero conviene no caer en un júbilo prematuro. Todavía no es posible saber cómo influirán la educación y la raza de Obama en personas que, por motivos económicos e ideológicos, podrían votar a los demócratas. En las elecciones al Congreso y al Senado que también se celebrarán el 4 de noviembre, el Partido Demócrata tiene una ventaja de 10 puntos: el hecho de que Obama no alcance porcentajes similares prueba la dificultad que tienen muchos ciudadanos para aceptar su inteligencia y su origen.
Y no podemos saber de antemano los posibles efectos electorales de una sorpresa en el extranjero en los últimos días de la campaña, sobre todo si la sorpresa, como el ataque de Georgia contra Osetia, está orquestada desde Washington con la intención de ayudar al senador McCain. Los republicanos, desesperados ante la perspectiva de la derrota, han emprendido una línea de actuación en la que ninguna mentira es demasiado burda, ninguna calumnia demasiado sórdida ni ningún insulto a la inteligencia de los ciudadanos corrientes demasiado vergonzoso. Es muy posible que la última fase de su campaña establezca nuevos niveles de degradación en la política democrática estadounidense.
Si vence Obama, se encontrará con una situación en la que el chovinismo beligerante del senador McCain y la ignorancia provinciana de la gobernadora Palin habrán recibido los votos de más de 4 de cada 10 electores. Además, tendrá que hacer frente a una crisis económica creada por nuestro sector financiero y que éste, hasta ahora, ha gestionado con arreglo a sus propios términos, establecidos por el antiguo presidente de Goldman Sachs, actual secretario del Tesoro y, dadas la pasividad y la impopularidad de Bush, presidente de facto.
Cuando Franklin Roosevelt tomó posesión como presidente en 1933, en plena Depresión, aprovechó los experimentos políticos de reforma económica que se habían hecho en diversos Estados desde hacía 30 años. Obama heredará la débil resistencia de su partido a la soberanía del mercado, precisamentecuando el mercado está autodestruyéndose. En realidad, Obama no es el líder de la izquierda estadounidense que pintan los demonólogos republicanos, sino un tecnócrata muy brillante que prefiere trabajar con la situación del mundo tal como es.
Si gana McCain, las posibilidades de caos son mayores. Si un McCain en la Casa Blanca intenta poner en marcha algún tipo de colaboración con la previsible mayoría demócrata en el Congreso (que seguramente sufriría divisiones ideológicas y desmoralización por la derrota presidencial), miembros importantes de su propio partido apoyarán a su vicepresidenta en una forma más pura de darwinismo social. El resultado será seguramente un compromiso político o el recurso a la guerra. La campaña de McCain ha invocado el nombre del nuevo comandante en jefe de la región de Irak, Irán, Pakistán y Afganistán, el general Petraeus, sin que a éste se le oyera hacer ninguna objeción. Con el tiempo, se le recompensaría nombrándolo Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas en lugar del independiente y reflexivo almirante Mullen. Estaría abierto el camino hacia una solución de la crisis económica mediante la movilización, acompañada de un aumento de la represión. El llamamiento de McCain a "pasar página" en el debate sobre la economía es una señal de lo que trataría de hacer como presidente.
En un país en el que los únicos que conocen la historia son los historiadores, McCain ha hecho suya la política económica con la que el presidente Hoover convirtió la Depresión de finales de los años veinte en la catástrofe de principios de los treinta: reducir el gasto público. Incluso el BCE y la OCDE, con sus recientes desviaciones de la teología del mercado, parecen más realistas.
Hay una propuesta lógica y evidente que no oiremos en este debate ni en el siguiente. Los 700.000 millones de dólares que vamos a jugarnos para rescatar a nuestros bancos de sí mismos equivalen a la partida presupuestaria anual del Pentágono que acaba de votar sin discusión el Congreso (aparte de decenas de miles de millones más para las guerras de Irak y Afganistán). Estados Unidos gasta más en "defensa" que todos los demás países del mundo juntos, pero los dos partidos aceptan esos desembolsos como una forma aceptable de keynesianismo estadounidense. Ese dinero no puede reemplazar formas mucho más eficaces de inversión social y estímulo económico, pero hay pocos motivos para confiar en una transformación racional del presupuesto federal. Obama y Biden, seguramente, tendrían una política exterior y militar más sutil que la de sus adversarios. Pero ambos han repetido las tonterías habituales sobre Irán, han prometido intensificar la guerra en Afganistán y han jurado lealtad eterna a Israel. A la larga, quizá se reconozca que los costes del imperio son excesivos o incluso imposibles de sostener. En un futuro inmediato, nuestra marcha nacional hacia el abismo va a continuar.
Existe, no obstante, la posibilidad de imponer un mínimo de racionalidad al Gobierno de Estados Unidos desde fuera. En el peor de los casos, a un Gobierno de Obama se le podría animar a romper con el pasado reciente del país y a un Gobierno republicano se le podría dejar claro que va a haber resistencia contra el unilateralismo. Cuando nuestro país se ha engañado a sí mismo con mentiras sistemáticas, grandes sectores de las clases dirigentes y educadas de todo el mundo las han aceptado como verdades o, al menos, han hablado y actuado como si fueran verdades. Eso ya no es posible. No sólo nuestros bancos han vendido a clientes extranjeros unos instrumentos financieros sin valor, sino que los bonos del Tesoro de Estados Unidos ya no son una inversión totalmente segura, porque la bancarrota nacional es una posibilidad real.
En cualquier caso, el mundo ya no cree que nuestro modelo económico y social sea un ejemplo digno de seguirse. Ahora las autoridades económicas y políticas de otros países, y especialmente de la Unión Europea, ofrecen respuestas inmediatas y a largo plazo a los desastres made in USA que tal vez previeron pero a los que tuvieron la imprudencia de no oponerse.

Un apunte muy certero otra vez


Enric González vuelve a apuntar de forma certera en su columna de hoy a uno de los elementos que, en este curso acelerado de economía al que nos están sometiendo los que mandan, parece haber sido olvidado: la creación de empleo. Parece que se pueden inyectar miles de millones de euros o de dólares para salvar bancos en quiebra, pero que a nadie se le ha ocurrido que parte de ese dinero podría utlizarse para crear empleo y ofrecer un salvavidas económico a quienes han dejado de pagar las hipotecas porque han perdido sus puestos de trabajo. En los años de la Gran Depresión en EEUU uno de los puntales del New Deal fue la inversión del Estado en grandes proyectos de obras públicas y en la compra de excedentes agrícolas para recuperar el poder adquisitivo de los más perjudicados por la crisis. Y esto se hizo utilizando fondos públicos y asumiendo el riesgo del endeudamiento del Estado y de la inflación, porque, para recuperar el nivel productivo y el poder adquisitivo es necesario que los precios suban. Ahora las rígidas políticas económicas de los gobiernos capitalistas imponen un estricto control del endeudamiento del Estado y de la tasa de inflación. Pero en momentos como éste, en los que hay dinero a espuertas para los bancos, ya nadie se plantea invertir en crear empleo. El capitalismo de ficción prefiere la "volatilidad de los mercados", los expedientes de regulación de empleo y las desregulaciones, sobre todo sin son los demás quienes se acaban haciéndose cargo de sus meteduras de pata.

MENTIRAS
ENRIC GONZÁLEZ

Los políticos no mienten por vicio. Cuando mienten, lo hacen por piedad. Estos días circula una hermosa mentira: los Gobiernos de Washington y Londres, y espero que pronto el de Madrid, anuncian medidas contra las "remuneraciones excesivas" de los altos ejecutivos. Esa mentira piadosa fue muy útil hace unos seis años, cuando el cataclismo de las compañías de Internet, las llamadas puntocom. Las stock options, creadas justamente para soslayar los límites salariales de los ejecutivos, habían creado una burbuja bursátil que, como todas, acabó pinchando. Durante unos meses, la gente se enterneció escuchando la mentira. Luego se olvidó todo.

Nadie puede imponer topes a las "remuneraciones excesivas". Siempre habrá una manera de saltarse esos límites. Sólo existe un fenómeno que acorta la distancia entre los sueldos más altos y los más bajos. Además, reduce la actividad bursátil y hace casi imposible la especulación financiera.
Ese fenómeno provocó en 1979 una célebre portada de BusinessWeek, el ¡Hola! de las finanzas mundiales. El titular de la portada: "El fin de las acciones". Entonces llegaron las liberalizaciones y la globalización y accedimos al mundo contemporáneo. Este mundo en el que un despido masivo conlleva un alza automática de la cotización bursátil.
El fenómeno del que hablamos es la inflación. Ahora parece increíble, pero en los años setenta, cuando las hipotecas eran escasas (no se podía inventar dinero ficticio, como ahora) y para adquirir un piso había que firmar letras, la inflación permitió que millones de trabajadores compraran una vivienda. Los intereses de las letras eran fijos; los precios, y en menor medida los salarios, subían con rapidez. Eso favorecía a los deudores y perjudicaba a los acreedores.
No quiero que se dispare la inflación. Me limito a recordar que antes la inflación no era el único parámetro. Ahora sí. Ahora, sube la inflación y el Banco Central Europeo aumenta los intereses para estrangularla. En cambio, se asiste a la subida del paro como se asiste a una catástrofe natural: no se puede hacer nada, es ley de vida. Sepan que no lo es. En fin, ya sé que lo saben.

Más información sobre el New Deal:




¿Qué patria?



Ayer, en el partido amistoso entre las selecciones de fútbol de Francia y Túnez celebrado en el Stade de France, en el barrio de Saint Denis de París, miles de seguidores del equipo de Túnez silbaron durante la interpretación de La Marsellesa, el himno francés. No es la primera vez que ocurre. Ya sucedió lo mismo hace unos años, en otro partido amistoso entre las selecciones de Francia y Argelia. Hoy el presidente Sarkozy ha dado la orden de suspender los partidos de fútbol en los que se abuchee el himno francés. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Por qué un himno que siempre ha sido identificado con la lucha por las libertades queda ensordecido por los pitidos de miles de personas? El pasado colonial podría ser parte de la explicación, pero no toda. La Marsellesa se ha transformado para toda esa gente en el símbolo del país en el que viven, pero en el que se sienten como ciudadanos de tercera, donde el hoy presidente de la República insultó a muchos de ellos y donde parece que desde entonces se ha hecho muy poco para que dejen de sentirse excluidos. En lugar de airadas reacciones ante los silbidos y ridículas declaraciones sobre el insulto a la "patria" , tal vez sería mejor ponerse a trabajar en serio y convertir el país en una patria de verdad para los que allí viven y trabajan.

Más información en :


lunes, 13 de octubre de 2008

El perro tiene razón


El dinero público se utilizará para asegurar los depósitos de los ahorradores, inyectar liquidez en el sistema financiero y evitar que el sistema productivo acabe colapsándose. Eso es lo que se nos intenta hacer creer, pero en realidad se trata de tapar los agujeros creados por la mala gestión de los tiburones económicos mientras quienes de verdad pasan necesidades se quedan sin casa, sin trabajo y sin esperanzas.

Los tiburones y sus grandes ganancias:

domingo, 12 de octubre de 2008

Para los negocios, no hay enemigos


Bajo el título "Quiéreme mucho", Eduardo Galeano relata en Espejos el papel de muchas grandes empresas durante la Segunda Guerra Mundial. En cuestión de negocios, no existían los enemigos. Un texto muy significativo sobre el pasado, donde aparecen nombres del presente q2ue desmpeñarán el mismo papel si se presenta la ocasión.

QUIÉREME MUCHO

Los amigos de Adolf Hitler tienen mala memoria, pero la aventura nazi no hubiera sido posible si la ayuda que de ellos recibió.

Como sus colegas Mussolini y Franci, Hitler contó con el temprano beneplácito de la Iglesia cAtolica.

Hugo Boss vistió su ejército.

Bertelsmann publicó las obras que instruyeron a sus oficiales.

Sus aviones volaban gracias al combustible de la Standard Oil y sus soldados viajaban en camiones y jeeps marca Ford.

Henry Ford, autor de esos vehículos y del libro El judío internacional, fue su musa inspiradora. Hitler se lo agradeció condecorándole.

También condecoró al presidente de la IBM, la empresa que hizo posible la identificación de los judíos.

La Rockefeller Foundation financió investigaciones raciales y racistas de la medicina nazi.

Joe Kennedy, padre del presidente, era embajador de los Estados UNidos en Londres, pero más parecía embajador de Alemania. Y Prescott Bush, padre y abuelo de presidentes, fue colaborador de Fritz Thyssen, quien puso su fortuna al servicio de Hitler.

El Deutsche Bank financió la construcción del campo de concentración de Auschwitz.

El consorcio IGFarben, el gigante de la industria química alemana, que después pasó a llamarse Bayer, Basf o Hoeschst, usaba como conejillos de Indias a los prisioneros de los campos, y además los usaba de mano de obra. Estos obreros esclavos producían de todo, incluyendo el gas que iba a matarlos.

Los prisioneros trabajaban también para otras empresas, como Krupp, Thyssen, Siemens, Varta, Bosch, Daimler Benz, Volkswagen y BMW, que eran la base económica de los delirios nazis.

Los bancos suizos ganaron dinerales comprando a HItler el oro de sus víctimas: sus alhajas y sus dientes, El oro entraba en Suiza con asombrosa facilidad, mientras la frontera estaba cerrada a cal y canto para los fugitivos de carne y hueso.

Coca- Cola inventó la Fanta para el mercado alemán en plena guerra. En ese periodo, también Unilever, Westinghouse y General Electric multiplicaron allí sus inversiones y sus ganancias. Cuando la guerra terminó, la empresa ITT recibió una millonaria indemnización porque los bombardeos aliados habían dañado sus fábricas en Alemania.

sábado, 11 de octubre de 2008

Los que nadie rescata



Mujer: Niños, hoy le hemos pedido al señor Bernanke, de la Reserva Federal, que venga y os lea un poco acerca del futuro.

Puck: Una historia breve, chicos

El profesor Joan Subirats, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona, recuerda hoy en una de las tribunas del diario El País la trampa del rescate de los bancos emprendido por los gobiernos de casi todo el mundo y el abandono de millones de personas realmente necesitadas. En los últimos días ha surgido en EEUU un movimiento de rechazo a la ayuda estatal a los bancos y sociedades de inversión. El movimiento se ha organizado sobre todo por medio de internet y no está muy extendido, como tampoco lo está el pensamiento crítico. Joan Subirats aporta numerosos argumentos para comprender las razones del rechazo al rescate (bailout).


LOS NORTEAMERICANOS A LOS QUE NADIE RESCATA
JOAN SUBIRATS

El presidente Bush estuvo días atrás muy activo, tratando de convencer al Congreso de Estados Unidos para que aprobaran el plan de respuesta a la catástrofe financiera. Su principal argumento era que, de esa manera, se estaban evitando males mayores a las comunidades locales y a los ciudadanos. Lo cierto es que nadie quería comprar los fondos "tóxicos", y la gran operación de rescate trataba de asegurar que fueran los contribuyentes los que lo hicieran. Pero ese plan no va a resolver los problemas estructurales de fondo que han generado el pánico financiero; tan sólo terminó encontrándose una manera de aprobar los fondos públicos de rescate, apoyar una pistola en la sien de cada congresista: "O votas el plan, o los ciudadanos (tus votantes) van a pasarlo mal, muy mal". El mensaje era diáfano: las irresponsables aventuras de Wall Street han de ser rescatadas por la gente de Main Street, la Calle Mayor, los ciudadanos de a pie, porque, si no, vamos al caos. Pasamos del laissez faire, laissez passer al laissez nous faire, laissez nous passer.

Mientras, en Nueva York y otras ciudades estadounidenses, hubo concentraciones de personas que respondían a ese acuerdo entre élites económicas y políticas poniendo de relieve el cinismo del sistema. "Hasta hace poco nos decían que 6.000 millones de dólares eran demasiados para proteger la salud de nueve millones de niños estadounidenses que no tienen cobertura sanitaria. Y ahora, lanzan la casa por la ventana para salvar el culo a sus amigos", afirmó Arun Gupta, periodista de Indypendent, un medio de prensa alternativo de Nueva York (www.indypendent.org).
Lo cierto es que el nivel de protección social de la sociedad norteamericana no es precisamente para lanzar las campanas al vuelo, por lo que sorprende aún más que todo el esfuerzo gubernamental se concentre en recomponer el maltrecho sistema financiero, sin reconocer que mucha gente lo está pasando realmente mal en ese país. El eslogan utilizado en la campaña para la aprobación del plan de Henry Paulson ha sido Reinvest, reimburse and reform (Reinvertir, reembolsar y reformar), lo que de alguna manera recuerda el que se utilizó tras la gran crisis de 1929: Relief, reform and reconstruction (Alivio, reforma y reconstrucción). Pero esta vez el alivio es sólo para unos pocos, los de Wall Street. Socialismo para los bancos, neoliberalismo conservador para la gente.

Es significativo que la mayor organización de defensa de los intereses de las familias con bajos ingresos, ACORN (www.acorn.org), que articula más de 400.000 familias en 110 ciudades en todo EE UU, haya lanzado una campaña con el significativo título de Bail Out Main Street Not just Wall Street (Rescatar a la Calle Mayor, no sólo a Wall Street).

En esa campaña se pide algo tan simple como que cada institución financiera que haya sido beneficiada por el plan de Paulson deba, automáticamente, reducir la carga financiera de las hipotecas que estén a su cargo, favoreciendo así la capacidad de pago de los propietarios hipotecados. Al mismo tiempo, se solicita que las instituciones financieras que no tengan a su cargo hipotecas, se vean obligadas a poner en marcha planes de ayuda para las comunidades más necesitadas. Y, además, se exige que se limiten los sueldos de los ejecutivos, vinculándolos de manera clara a los resultados reales de sus empresas.

Una de las campañas de ACORN que está teniendo más impacto, y a la que se han ido sumando otras organizaciones con sus propias iniciativas, ha sido la relacionada con la defensa de las familias norteamericanas que pueden perder sus casas en los próximos meses, al no poder cumplir sus obligaciones hipotecarias. Se calcula que más de dos millones de hogares pueden estar en esa situación en breve tiempo, ya que precisamente ése era el objetivo de las hipotecas subprime: convencer a los NINJA (No Income, No Jobs, no Assets; sin rentas, sin trabajos, sin patrimonio) de que ellos podían también acceder a una vivienda.

En 2006 casi el 50% de las hipotecas basura fue a parar a hispanos de bajos ingresos, y son ellos, precisamente, los más vulnerables en esta nueva fase. Medio millón de hispanos han perdido sus empleos en EE UU desde inicios del 2007, y la situación se agrava por momentos. Es evidente que los 12 millones de "sin papeles" de ese país van a ser los primeros en ser despedidos y/o deportados.

En Estados Unidos el salario mínimo por hora era hasta el año pasado de 5,15 dólares hora (3,70 euros). Una resolución del Congreso acordó que, en tres años, ese salario-hora mínimo debería pasar a 7,25 (5,25 euros). Se calcula que en estos momentos hay 13 millones de norteamericanos que cobran estrictamente ese mínimo. Pero, en 13 Estados de la Unión, el salario mínimo o no está establecido o incluso está por debajo del acuerdo federal. Los datos apuntan asimismo que la mitad de los trabajadores del país, casi 60 millones, no tienen cubiertos salarialmente los días de enfermedad, y ello provoca muchos problemas de presencia de personas enfermas o con mermas significativas de sus facultades en sus lugares de trabajo. Es evidente que el tema afecta sobre todo a las personas que trabajan por horas o a los de salarios más bajos.

Por otro lado, hay muchas Main Street en el mundo que ven también con alarma los efectos que sobre sus comunidades va a tener la crisis financiera. La tradicional tacañería norteamericana en relación a la ONU o a otros organismos de cooperación y ayuda internacional, o su intransigencia en lo concerniente a la deuda externa de los países en desarrollo, se ve ahora dramáticamente en entredicho al comprobar la generosidad con que se abordan los problemas de los classmates, los colegas de los tiempos universitarios. "El dispendio con Fannie Mae and Freddie Mac", afirma Alex Wilks, director del European Network on Debt and Development, "representa cuatro veces la deuda pública externa de todos los países en vías de desarrollo". Evidentemente, desde esos países el temor es creciente en relación a un futuro en el que Estados Unidos socializa con el mundo sus pérdidas, mientras refuerza los privilegios de sus élites. Ahora entendemos cuáles son las ventajas de la globalización.

En un país que ha visto crecer la desigualdad y la vulnerabilidad en los ocho años de Administración republicana, resulta escandaloso que suenen todas las alarmas sólo cuando los afectados son los sectores más privilegiados del establishment económico-político-financiero. Algunos de los centenares de grupos movilizados en las últimas semanas contra el plan de rescate sólo para algunos, entienden que es precisamente esta escandalosa situación la que va a constituir una importante oportunidad para modificar no sólo el sistema financiero estadounidense, sino también para influir en otra manera de entender la política y sus relaciones y connivencias con las élites económicas. El problema es que para muchos de los que peor lo pasan las elecciones y el sistema político no han ofrecido hasta ahora esperanza alguna. Si la comunidad hispana con derecho a voto representa el 15% del electorado, sólo el 6,5% usó esa prerrogativa en las últimas elecciones presidenciales. Quizá para que nos hagan caso y no dejen de nuevo el futuro en manos de los de siempre podríamos recordar las palabras de Adam Smith en su clásico La Riqueza de las Naciones: "Cualquier nueva ley o regulación del comercio que provenga de los directamente beneficiarios de los negocios ha de ser asumida sólo tras larga y cuidadosa comprobación. Provienen de un tipo de personas cuyo interés nunca es el de la gente, y que más bien pretende decepcionar sus esperanzas y seguir oprimiéndola".

Páginas web de Vote No Bailout y ACORN:


viernes, 10 de octubre de 2008

El peligro de confiar en verdades supuestamente absolutas


BANCO: Demasiado grande para hundirse
TÁCTICA DE McCAIN: Demasiado pequeñas para tener éxito
TOM TOLES: Demasiado peligrosos como para ignorarlos

Nunca hay que subestimar a los demás ni su capacidad para lo mejor y lo peor. La historia y la experiencia demuestran que quienes así actúan y quienes depositan su confianza en los demás sin tomar las debidas precauciones, siempra acaban recibiendo un jarro de agua fría o, como en este momento, un baño de realidad que se convierte en pesadilla.

Plantu y Dilem por los DDHH


Este año se cumple el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un utópico documento redactado tras la masacre de la II Guerra Mundial. Muchos de los derechos que se fijaron entonces como incontestables siguen sin existir en buena parte del mundo. En conmemoración del 60 aniversario de la Declaración, el Parlamento Europeo ha organizado una exposición de dibujos realizados por dos de los mekores viñetistas del mundo, el argelino Dilem y el francés Plantu. Se pueden ver todos los dibujos en el siguiente enlace:

Dick y George contemplan su obra


G.W: !Guau, tío Dick! !No sólo lo hemos conseguido en el país, sino que lo estamos haciendo en todo el mundo!

Y Puck dice: Misión casi cumplida.
Como dice la canción de R.E.M, "it´s the end of the world as we know it" y buena parte de la culpa es de los dos personajes de la viñeta de Pat Oliphant. El índice de aceptación de Bush es incluso más bajo que el que alcanzó Richard Nixon cuando se destapó el escándalo Watergate. ¿Podrían haberlo hecho peor? La historia les juzgará, pero seguro que no les absolverá.

jueves, 9 de octubre de 2008

Noticias que ya no son noticia


Las noticias desde casa
- Aquí está... Página 28. Seis soldados muertos en Irak...

Otro de los temas sepultados por la avalancha de información sobre la crisis económica, el plan de rescate de los bancos, el hundimiento de las Bolsas, los tipos de interés del dinero, el Euríbor y todos esos términos que ya forman parte de la realidad cotidiana de la mayoría. Los muertos siguen amontonándose en las guerras iniciadas en nombre de la libertad y la democracia. Como comentaba ayer Tzvetan Todorov en el diario El País, resulta difícil creerse la historia oficial sobre la guerra de Afganistán y lo mismo sucede con el callejón sin salida iraquí. Pero todo esto hace tiempo que dejó de ocupar las portadas.

Últimas noticias de la guerra de Afganistán:


Reflexiones de Tzvetan Todorov sobre el mundo actual: