sábado, 25 de octubre de 2008

El adiós de Gaspar Llamazares

Hoy Gaspar Llamazares ha presentado su dimisión como coordinador general de Izquierda Unida. Tal y como prometió tras el último fracaso electoral de la coalición, hoy se ha despedido de su cargo como portavoz de Izquierda Unida. Llamazares ha explicado que asume la responsabilidad que le toca en los malos resultados electorales de los últimos años, pero que no debe considerársele como el único culpable, puesto que las razones que explican la representación casi testimonial con la que cuenta actualmente IU no están sólo relacionadas con su persona. Llamazares continuará como diputado de a pie en el Congreso de los Diputados hasta las próximas elecciones. Con su marcha se pierde una de las voces más razonables del panorama político español. Parece que argumentar las ideas y tratar de comunicarlas sin levantar la voz no atrae al electorado. Parece que seguir reclamando justicia social no está de moda. Curiosamente, como se destacaba ayer en un medio de comunicación, sólo en Izquierda Unida los líderes que fracasan cumplen su palabra de marcharse a casa y dejar paso a otros. Así ocurrió con Gerardo Iglesias y con Julio Anguita, que volvieron a sus trabajos anteriores tras abandonar sus responsabilidades políticas. Pero parece que tampoco los ejemplos éticos atraen votantes y los resistentes que empecinadamente siguen votándoles continúan dándose de bruces contra el muro de la injusta ley electoral. Por una de esas casualidades de la vida, ayer por la noche también se inició la demolición de la cárcel de Carabanchel, en Madrid, uno de los nefastos símbolos de la represión franquista, donde penaron muchos presos políticos que pelearon por ideas que hoy parecen olvidadas. Son las leyes de ese mercado que no entiende de lógica ni de razón ni de sentimentalismos. Pero ¿cuántas veces lo que más se vende o lo que se presenta con un envoltorio más espectacular no es sino un fraude?

Repaso a la trayectoria de Gaspar Llamazares en IU:


4 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad que hace falta una reforma de la ley electoral. A mí me da lástima que se vaya porque ya no va haber nadie a quien no le hagan caso ni tampoco Buenafuente podrá hacer sus chistes con Gaspar.

Alberto

Paqui Pérez Fons dijo...

Es curioso que la única forma que tuvo de aparecer en los medios fue por los chistes que se hacían sobre sus quejas de que no tenía presencia en ellos. Los medios han ignorado durante años a más de un millón de votantes de IU y todo va relacionado: menos presencia pública= menos votos. En su despedida ayer dijo que le gustaría que IU fuese menos tribal y sectaria. Creo que volvió a acertar. En cualquier caso, sin cambios en la ley electoral, seguirán sin poder ir demasiado lejos y está demostrado lo nefasto que es el bipartidismo. Saludos.

Anónimo dijo...

Llamazares debía estar en su casa hace varios años. Consentidor de las aberraciones que hace su rama de la coalición en el Pais Vasco, con Madrazo como tonto útil del nacionalismo requeté y fachoso del PNV y de los cabrones asesinos rojazos de ANV, HB, PCTV, o como se llame esta semana, además de últimamente ser un satélite del PSOE, más preocupado por la memoria histórica, la ley de igualdad y demás diversiones que del finiquito de la clase media y de la pérdida de los derechos laborales de los trabajadores. Por eso le abandonan sus votantes, gente de izquierda decente que no tolera el pasteleo con asesinos ni delincuentes, ni el seguidismo al progresismo de Audi Q7 y de la calle Serrano del PSOE

Paqui Pérez Fons dijo...

Me parece que la pérdida de votos de IU no es totalmente responsabilidad de Llamazares. IU es una coalición de partidos y esa estructura permite que en cada comunidad se tomen decisiones que no tiene que ser compartidas por el resto de la coalición. El acuerdo en el País Vasco seguro que les costó la pérdida de una parte de los votos, pero muchos más se perdieron con el llamado "voto útil" que fue a parar al PSOE para evitar que ganase el PP, tanto en 2004 como en 2008. Y en ese trasvase de votos tiene también mucho que ver la ley electoral: no puede ser que los votos de más de un millón de personas vayan a la basura y que todos esos ciudadanos tengan una representación testimonial en el parlamento. Y por otra parte, creo que no se puede responsabilizar a una sola persona, la que da la cara, de todos los males que aquejan a un partido. Tendrá su parte de responsabilidad, pero no toda. Y a mí no me parece ninguna diversión lo de la memoria histórica ni lo de la ley de igualdad. Y desde luego, resulta muy difícil movilizar a los trabajadores cuando las propuestas que se lanzan apenas tienen eco en los medios de comunicación. Muchas veces las propuestas más sensatas son arrinconadas bajo las pesadas peroratas de los líderes de los partidos mayoritarios.