domingo, 5 de octubre de 2008

Más historias de Espejos


Unas cuantas historias más, de las recopiladas por Eduardo Galeano en su libro Espejos. Una historia casi universal:

FUNDACIÓN DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL COMERCIO

Había que elegir al dios del comercio. Desde el trono del Olimpo, Zeus estudió a su familia. No tuvo que pensarlo mucho. Tenía que ser Hermes.

Zeus le regaló sandalias con alitas de oro y le encargó la promoción del intercambio mercantil, la firma de tratados y la salvaguarda de la libertad de comercio.

Hermes, que después, en Roma, se llamó Mercurio, fue elegido porque era el que mejor mentía.


EUROTODO

Copérnico publicó, en agonía, el libro que fundó la astronomía moderna.

Tres siglos antes, los científicos árabes Muhayad al-Urdi y Nasir al-Tusi habían generado teoremas que fueron importantes en el desarrollo de esa obra. Copérnico los usó, pero no los citó.

Europa veía el mundo mirándose al espejo.

Más allá, la nada.

Las tres invenciones que hicieron posible el Renacimiento, la brújula, la pólvora y la imprenta, venían de China. Los babilonios habían anunciado a Pitágoras con mil quinientos años de anticipación. Mucho antes que nadie, los hindúes habían sabido que la Tierra y le habían calculado la edad. Y mucho mejor que nadie, los mayas habían conocido las estrellas, los ojos de la noche, y los misterios del tiempo.

Esas menudencias no eran dignas de atención.


EL DIABLO ES GITANO

Hitler creía que la plaga gitana era una amenaza y no estaba solo.
Desde hace siglos, muchos han creído y siguen creyendo que esta raza de origen oscuro y oscuro color lleva el crimen en la sangre: siempre malditos, vagamundos sin más casa que el camino, violadores de doncellas y cerraduras, manos brujas para la baraja y el cuchillo.

En una sola noche de agosto de 1944, dos mil ochocientos noventa y siete gitanos, mujeres, niños, hombres, se hicieron humo en las cámaras de gas de Auschwitz.

Una cuarta parte de los gitanos de Europa fue aniquilada en esos años.

Por ellos :¿quién preguntó?


HIJOS DEL CAMINO

Las pateras, barquitos mamarrachos que la mar devora, son nietas de aquellos navíos negreros.

Los esclavos de ahora, que ya no se llaman así, tiene la misma libertad que tenían sis abuelos arrojados, a golpes de látigo, a las plantaciones de América.

No se van: los empujan. Nadie emigra porque quiere.

Desde el África y desde muchos otros lugares, los desesperados huyen de las guerras y las sequías y las tierras extenuadas y los ríos envenenados y las barrigas vacías.

Las ventas de carne humana son, hoy por hoy, las exportaciones más exitosas del sur del mundo.


PELIGRO EN EL CAMINO

Alrededores de Sevilla, invierno de 1936: se acercan las elecciones españolas.

Anda un señor recorriendo sus tierras, cuando un andrajoso se le cruza en el camino.

Sin bajarse del caballo, el señor lo llama y le pone en la mano una moneda y una lista electoral.

El hombre deja caer las dos, la moneda y la lista, y dándole la espalda dice:

- En mi hambre mando yo.


CRIMINOLOGÍA

Cada año, los pesticidas químicos matan a no menos de tres millones de campesinos.

Cada día, los accidentes de trabajo matan a no menos de diez mil obreros.

Cada minuto, la miseria mata a no menos de diez niños.

Estos crímenes no aparecen en los noticieros. Son, como las guerras, normales actos de canibalismo.

Los criminales andan sueltos. Las prisiones no están hechas para los que destripan multitudes. La construcción de prisiones es el plan de viviendas que los pobres merecen.

Hace más de dos siglos, se preguntaba Thomas Payne:

- ¿Por qué será tan raro que ahorquen a alguien que no sea pobre?

Texas, siglo veintiuno: la última cena delata a la clientela del patíbulo. Nadie elige langosta ni filet mignon, aunque esos platos figuren en el menú de despedida. Los condenados prefieren decir adiós al mundo comiendo hamburguesas con papas fritas, como es su costumbre.

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