viernes, 28 de noviembre de 2008

Las lecciones de Bombay


Hace dos años hubo también unos sangrientos atentados contra el sistema ferroviario de Bombay, en los que murieron casi 200 personas. Como los muertos eran ciudadanos de la India en su mayoría, los medios de comunicación prestaron una mínima atención al asunto y a los dos o tres días se olvidaron del tema. Nunca más se supo del avance de las investigaciones, de las historias de las vidas truncadas por ese atentado, ni sobre los responsables del mismo. ¿Qué ha cambiado en noviembre de 2008? ¿Acaso el hecho de que los objetivos fuesen ciudadanos extranjeros o que entre ellos diese la casualidad de que hubiese políticos y empresarios hace este ataque terrorista un asunto de mayor interés? El número de muertos es parecido, pero los medios de comunicación hacen gala de un eurocentrismo deleznable. El tratamiento informativo de la noticia ha rozado en algunos momentos el reality show, como el recibimiento en Torrejón a los que regresaban sanos y salvos del infierno. De nuevo hay que volver a la máxima de George Orwell en Rebelión en la granja: por desgracia las vidas de algunas personas valen más que las vidas de otras y a pesar de que nos intenten hacer creer que todos somos iguales, la posición social y la situación económica de las personas marcan de forma indeleble sus derechos, sus posiblidades y hasta el interés informativo que generan sus desgracias.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Las razones de los que defienden el olvido


El debate sobre la memoria histórica ha vuelto a las portadas con los últimos autos del juez Baltasar Garzón con el fin de investigar lo sucedido con los miles de desaparecidos por la represión franquista. Se han escuchado de nuevo todo tipo de opiniones: los familiares de las víctimas siguen reclamando la recuperación del pasado como elemento imprescindible para empezar a cerrar heridas, mientras hay quienes defienden precisamente lo contrario. Éstos argumentan que no hay que remover el pasado y que el olvido es la mejor alternativa. En este grupo se encuentra la Iglesia católica. Quienes abogan por el olvido son siempre aquellos que más tienen que ocultar, quienes esconden un pasado bochornoso que no les interesa que salga a la luz, quienes sólo recurren a la memoria en su propio beneficio. Sobre la memoria y los olvidos de la Iglesia católica durante el franquismo reflexiona hoy Julián Casanova en el diario El País. Julián Casanova es uno de los más reputados investigadores del papel de la Iglesia católica durante el franquismo. Su libro La Iglesia de Franco (Editorial Crítica) es fundamental para entender el vergonzoso pasado de una institución que se olvidó de practicar la compasión para entregarse a la venganza y ocupar un lugar prominente en la dictadura franquista.

LA IGLESIA Y LA REPRESIÓN FRANQUISTA
JULIÁN CASANOVA

La tragedia de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura de Franco se ha convertido en las últimas semanas en el eje de un debate social, político y judicial. Con ese recuerdo, ha revivido de nuevo ante nosotros el pasado más oculto y reprimido. Algunos se enteran ahora con estupor de acontecimientos que los historiadores ya habían documentado. Otros, casi siempre los que menos saben o a los que más incomodidad les produce esos relatos, dicen estar cansados de tanta historia y memoria de guerra y dictadura. Es un pasado que vuelve con diferentes significados, lo actualizan los herederos de las víctimas y de sus verdugos. Y como opinar es libre y la ignorancia no ocupa lugar, muchos han acudido a las deformaciones para hacer frente a la barbarie que se despliega ante sus ojos.

En realidad, por mucho que se quiera culpabilizar a la República o repartir crueldades de la Guerra Civil, el conflicto entre las diferentes memorias, representaciones y olvidos no viene de ahí, de los violentos años treinta, un mito explicativo que puede desmontarse, sino de la trivialización que se hace de la dictadura de Franco, uno de los regímenes más criminales y a la vez más bendecidos que ha conocido la historia del siglo XX.
Lo que hizo la Iglesia católica en ese pasado y lo que dice sobre él en el presente refleja perfectamente esa tensión entre la historia y el falseamiento de los hechos. "La sangre de los mártires es el mejor antídoto contra la anemia de la fe", declaró hace apenas un mes Juan Antonio Martínez Camino, secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, en el fragor del debate sobre las diligencias abiertas por el juez Garzón acerca de la represión franquista. "A veces es necesario saber olvidar", afirma ahora Antonio María Rouco. Es decir, a la Iglesia católica le gusta recordar lo mucho que perdió y sufrió durante la República y la Guerra Civil, pero si se trata de informar e investigar sobre los otros muertos, sobre la otra violencia, aquella que el clero no dudó en bendecir y legitimar, entonces se están abriendo "viejas heridas" y ya se sabe quiénes son los responsables.
Franco y la Iglesia ganaron juntos la guerra y juntos gestionaron la paz, una paz a su gusto, con las fuerzas represivas del Estado dando fuerte a los cautivos y desarmados rojos, mientras los obispos y clérigos supervisaban los valores morales y educaban a las masas en los principios del dogma católico. Hubo en esos largos años tragedia y comedia. La tragedia de decenas de miles de españoles fusilados, presos, humillados. Y la comedia del clero paseando a Franco bajo palio y dejando para la posteridad un rosario interminable de loas y adhesiones incondicionales a su dictadura.
Lo que hemos documentado varios historiadores en los últimos años va más allá del análisis del intercambio de favores y beneficios entre la Iglesia y la dictadura de Franco y prueba la implicación de la Iglesia católica -jerarquía, clero y católicos de a pie- en la violencia de los vencedores sobre los vencidos. Ahí estuvieron siempre en primera línea, en los años más duros y sangrientos, hasta que las cosas comenzaron a cambiar en la década de los sesenta, para proporcionar el cuerpo doctrinal y legitimador a la masacre, para ayudar a la gente a llevar mejor las penas, para controlar la educación, para perpetuar la miseria de todos esos pobres rojos y ateos que se habían atrevido a desafiar el orden social y abandonar la religión.
La maquinaria legal represiva franquista, activada con la Ley de Responsabilidades Políticas de febrero de 1939 y la Causa General de abril de 1940, convirtió a los curas en investigadores del pasado ideológico y político de los ciudadanos, en colaboradores del aparato judicial. Con sus informes, aprobaron el exterminio legal organizado por los vencedores en la posguerra y se involucraron hasta la médula en la red de sentimientos de venganza, envidias, odios y enemistades que envolvían la vida cotidiana de la sociedad española.
La Iglesia no quiso saber nada de las palizas, tortura y muerte en las cárceles franquistas. Los capellanes de prisiones, un cuerpo que había sido disuelto por la República y reestablecido por Franco, impusieron la moral católica, obediencia y sumisión a los condenados a muerte o a largos años de reclusión. Fueron poderosos dentro y fuera de las cárceles. El poder que les daba la ley, la sotana y la capacidad de decidir, con criterios religiosos, quiénes debían purgar sus pecados y vivir de rodillas.
Todas esas historias, las de los asesinados y desaparecidos, las de las mujeres presas, las de sus niños arrebatados antes de ser fusiladas, robados o ingresados bajo tutela en centros de asistencia y escuelas religiosas, reaparecen ahora con los autos del juez Garzón, después de haber sido descubiertas e investigadas desde hace años por historiadores y periodistas. Quienes las sufrieron merecen una reparación y la sociedad democrática española debe enfrentarse a ese pasado, como han hecho en otros países. La Iglesia podría ponerse al frente de esa exigencia de reparación y de justicia retributiva. Si no, las voces del pasado siempre le recordarán su papel de verdugo. Aunque ella sólo quiera recordar a sus mártires.

martes, 25 de noviembre de 2008

Ateos en acción


- !Ciego idiota! !Rata despreciable!!Pervertido!!Rojo! !Blasfemo! !Inmoral asqueroso y escoria de la sociedad!

- !Eh! !Un poco de respeto con eso!

La religión se encuentra presente en nuestras vidas de múltiples formas (calendario festivo, actos oficiales, impuestos, legislación, símbolos religiosos en espacios públicos, ...), de manera que a los no creyentes nos resulta muy difícil mantenernos al margen de una influencia no deseada. Ante esta ocupación de un terreno que debería ser neutral, los ateos han empezado a organizarse, reclamando también el respeto a sus no creencias. Ayer se publicó en el diario El País un interesante informe sobre el tema, que aborda también aspectos como el descenso en el número de creyentes y practicantes de las diversas confesiones religiosas, un hecho relacionado con la adquisición de un mayor nivel educativo. Como complemento a la información, se añadían también una serie de principios morales básicos que pueden compartir tanto los creyentes como los no creyentes. Estos principios morales fueron recopilados por el biólogo Richard Dawkins. El diario los califica erróneamente como "mandamientos laicos". El hecho de denominarlos "mandamientos" ya presupone que existe un ente superior que ordena su cumplimiento y la palabra tiene evidentes connotaciones religiosas. Es sólo una muestra más de cómo la religión impregna parte de nuestra vida. En cualquier caso, los principios recogidos por Richard Dawkins demuestran que no hace falta creer en dioses o en mitos para establecer unas pautas de comportamiento respetuosas con los demás. Son éstos:


- No hagas a otros lo que no quieras que te hagan.

- No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero disponte siempre a perdonar el mal hecho si media el arrepentimiento.

- Prueba todas las cosas: revisa tus ideas frente a los hechos y prepárate para descartar incluso las creencias más arraigadas.

- Respeta el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo.

- Fórmate opiniones independientes basadas en tu razón y en tu experiencia: no permitas ser manejado.

- Cuestiónalo todo.

- Disfruta de tu vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten de la suya.

- No adoctrines a tus hijos. Enséñales cómo pensar por sí mismos y cómo estar en desacuerdo contigo.


El avance del ateísmo:

domingo, 23 de noviembre de 2008

Entrevista a Noam Chomsky. La situación política en Estados Unidos


Éste es el título de un breve libro del profesor Vicenç Navarro, compuesto por dos capítulos: en el primero se recoge una entrevista a Noam Chomsky realizada en mayo de este año y en el segundo capítulo Vicenç Navarro aporta algunas claves para entender la actual situación política de EEUU. La entrevista a Noam Chomsky sirve para poner el acento sobre algunos aspectos llamativos de la sociedad estadounidense. Por ejemplo, en un país donde la libertad de expresión es uno de los valores más preciados, existe un silenciamiento de las voces más críticas hacia el sistema, que no encuentran espacio para difundir sus ideas. O el hecho de que los políticos defiendan posturas mucho más conservadoras que las que manifiesta la población en las encuestas de opinión. Chomsky explica que la población es más progresista que quienes dicen representarla en multitud de temas, como el deseo de una cobertura sanitaria universal, el fin del bloqueo a Cuba y el establecimiento de relaciones diplomáticas normalizadas con este país o la defensa del derecho de Irán a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos. Este desfase entre lo que opina la mayor parte de la población y las posturas que defienden los políticos explica el desprestigio de las instituciones en EEUU y la baja participación ciudadana en las elecciones. Otro dato interesante que apunta Chomsky es la falsa idea del libre mercado, que queda demostrada con la gran cantidad de subvenciones y dinero estatal que reciben muchas grandes empresas estadounidenses, como las militares o las dedicadas a la aviación civil. En la entrevista Chomsky y Navarro analizan también la última campaña electoral y en especial el discurso de Barack Obama, aunque el tema es abordado con mayor profundidad por Vicenç Navarro en el segundo capítulo del libro. Navarro considera que la cobertura que hacen los medios de comunicación españoles de las noticias que llegan de EEUU ofrece una visión distorsionada de aquel país y contribuye a la extensión de tópicos alejados de la realidad: el supuesto vigor de la democracia estadounidense, manifestado en el sistema de elecciones primarias (que en realidad suponen una privatización de hecho del sistema electoral, en el que sólo pueden competir aquellos que pueden permitirse enormes desembolsos de dinero), las constantes referencias a la clase media (como si en EEUU no existiese clase trabajadora) o la repetición de tópicos sin cuestionar las fuentes de información de donde proceden (como los supuestos orígenes humildes de Barack Obama o la procedencia de las donaciones recibidas por él durante la campaña electoral o el muy moderado contenido de su programa electoral). Como es habitual en los escritos de Navarro y Chomsky, este libro proporciona interesantes apuntes para pensar y extraer conclusiones muy diferentes de las que se pueden alcanzar con la información "oficial". Y todo ello en poco más de cien páginas.

NAVARRO, Vicenç, Entrevista a Noam Chomsky. La situación política en EEUU, Editorial Anagrama, Barcelona, 2008.

Sinopsis del libro:


sábado, 22 de noviembre de 2008

Crónicas birmanas


Guy Delisle es un dibujante canadiense cuya compañera trabaja en la sección francesa de Médicos sin Fronteras. En 2005 su compañera fue destinada como cooperante a Myanmar (antigua Birmania) y los dos se trasladaron allí con su pequeño hijo Louis. La familia se instaló en Rangún, donde permanecieron un año. Delisle aprovechó para realizar una novela gráfica que recoge sus experiencias en este país tan aislado. Crónicas birmanas no es sólo el relato de un año en la vida de la familia Delisle, sino un interesante documento para conocer diversos aspectos de la sociedad birmana: el agobiante calor húmedo del ambiente, las creencias religiosas, la férrea censura de los medios de comunicación, las absurdas prohibiciones de la junta militar, la prosperidad de los clanes cercanos al poder, las carencias de la población autóctona, los escasos escrúpulos de las grandes multinacionales a la hora de hacer negocios, la buena vida que se dan muchos trabajadores de las organizaciones internacionales, las dificultades para sacar adelante proyectos humanitarios, los dilemas que se plantean cuando hace falta seguir el juego a los dictadores para poder cumplir los objetivos, la vergüenza que manifiestan muchos birmanos por las condiciones en las que se encuentra el país bajo el yugo de la junta militar, el arresto domiciliario de la premio Nobel Aung San Suu Kyi, el traslado de la capital al centro del país por la paranoia de los militares golpistas,... En una historia aparentemente sencilla como es la crónica de un año de su vida, Delisle cuela un montón de datos sobre un país del que sólo llegan noticias muy de vez en cuando. Ello hace de Crónicas birmanas una lectura entretenida y también recomendable para conocer un poco más de la realidad birmana.


DELISLE, Guy, Crónicas birmanas, Editorial Astiberri, Bilbao, 2008

La capital secreta de Myanmar:

lunes, 17 de noviembre de 2008

Red de mentiras


Éste es el título de la última película de Ridley Scott. En ella vuelve a recurrir a Russell Crowe para uno de los papeles protagonistas, aunque el peso de la historia recae en Leonardo Di Caprio, que interpreta a un agente de la CIA destinado en Oriente Próximo. Allí se dedica a combatir el terrorismo de origen fundamentalista intentando un difícil equilibrio entre las órdenes que recibe de Washington y lo que le dicta su propio instinto. Russell Crowe es su jefe directo, un teórico alejado del teatro de operaciones, pero omnipresente por medio de la sofisticada tecnología que hace posible que pueda recibir información inmediata y en tiempo real de los pasos que dan sus agentes. La película plantea la inutilidad de los modos de combate modernos en una guerra librada con kamikazes suicidas, que pueden causar enormes daños con pocos medios. También afloran las intrincadas redes de relaciones entre los servicios secretos, que convierten en aliados a los enemigos y en enemigos a los aliados, dependiendo de los intereses de los implicados y de las circunstancias de cada momento. En el mundo de las operaciones encubiertas, las mentiras son un arma de uso habitual y cualquiera puede convertirse en moneda de cambio si sirve a los intereses que se persiguen. El ritmo de Red de mentiras recuerda en muchos de sus pasajes a la serie 24 y el agente interpretado por Leonardo Di Caprio podría ser calificado sin grandes dificultades como un émulo del agente Jack Bauer. Red de mentiras no se encuentra entre las mejores películas de Ridley Scott, pero resulta interesante por los asuntos que se tratan en ella y la buena actuación de sus protagonistas.

Sinopsis y críticas de la película:





jueves, 13 de noviembre de 2008

El espectáculo y la realidad


Mñana comienza el espectáculo en Washington. Zapatero consiguió al fin una silla y salir en la foto y parece que será lo único que sacará (sacaremos) de la tan comentada reunión de refundación el capitalismo. Por si todavía no estaba claro que la "cumbre" será poco más que un intercambio de impresiones y unas cuantas comilonas, George W. Bush ya ha anunciado que el problema no está en el sistema de libre mercado y que de refundar el sistema, nada de nada. Como comenta hoy Josep Ramoneda en el diario El País, el espectáculo estará en Washington, pero la realidad se encuentra en cada ERE (Expediente de Regulación de Empleo) que se presenta, en cada trabajador que pierde su trabajo por la imprudencia y la desvergüenza de otros.


EL ESPECTÁCULO Y LA REALIDAD
JOSEP RAMONEDA

Obama "es un hombre sin resentimiento". Lo dice Martha Nussbaum, una de las figuras más reconocidas de la filosofía americana. La política se había convertido en el escenario del resentimiento, la figura que para Nietzsche representaba la esencia del cristianismo. La revolución conservadora americana, de inspiración evangélica, había propagado el resentimiento por el mundo. En España, donde el PP de Aznar se ofreció como base para su expansión en Europa, el resentimiento se había convertido en la esencia de la vida política. Con Obama se ha recuperado el sosiego. Bush ha optado por acabar su mandato con exquisitez en las formas, quizás confiando en hacer olvidar una derrota de la que es el principal culpable.

De modo que sólo la señora Palin y el sector más irreductible de la derecha española, organizado en torno a la Conferencia Episcopal, siguen impasibles con sus particulares cruzadas de sembradores de odios. Ahora, la estrategia de la derecha, tanto en Estados Unidos como en Europa, pasa por minimizar la importancia del cambio que representa Obama. La derecha siempre busca ahogar cualquier esperanza de la ciudadanía que pudiera mover mínimamente el statu quo.
Con Obama de moda, Rajoy se ha sentido legitimado en su apuesta por la moderación, convencido de que en tiempos de crisis lo más rentable es la discreción, porque el desgaste del que manda pueda acabar con el poder en manos de la oposición, independientemente de los méritos que ésta haya hecho. Zapatero, con sillón garantizado en Washington, aunque sea por gentileza de Sarkozy (¿cuál sera el montante de la factura?), se las promete muy felices porque consiguió hablar por teléfono con Obama y ya está en la lista de espera para la ansiada visita a la Casa Blanca, que dicen llegará en primavera. Zapatero se equivoca si piensa que, depuesto Bush, todo irá sobre ruedas. Zapatero será escuchado en Washington en la medida en que sea capaz de desarrollar una política internacional que le convierta en aliado necesario para Obama. Y esto no pasa por convocar ejercicios espirituales de la Alianza de Civilizaciones, sino por ejercer influencia y autoridad en aquellos lugares del mundo en que España puede tener algo que decir: Europa, América Latina, norte de África y Oriente Próximo.
Zapatero lleva semanas organizando -con la oposición y los agentes sociales en el papel de comparsas- la comedia de la reunión de Washington. De momento, lo más interesante que este espectáculo ha dado es la foto de Zapatero con Botín que luce unos flamantes tirantes rojos. Tienen los tirantes tradición en la política española. Con ellos Fraga representaba los esfuerzos para que los herederos del franquismo no se cayeran de la Transición. Los tirantes de Botín van camino de convertirse en el Toro de Osborne de la crisis, icono de un sistema bancario que, al decir del diario The Wall Street Journal, deslumbra al mundo.
A medida que se acerca la reunión de Washington crece el número de analistas que piensan que una cumbre mal preparada y con un presidente interino en Estados Unidos no pasará de las vagas afirmaciones y promesas. Sólo una persona con la autoridad que Obama tiene en este momento podría forzar algún punto de acuerdo entre la ortodoxia económica americana, la retórica europea de la refundación del capitalismo, el capitalismo autoritario chino y las reivindicaciones de los países emergentes. Pero Obama no estará. Se equivocan los gobernantes si piensan que con una foto y un calendario de reuniones pueden recuperar la confianza ciudadana.
Terminado el espectáculo, cuando los líderes regresen a casa, seguiremos en las mismas: con despidos de trabajadores a mansalva. Con impunidad para los que aprovechan la crisis para reducir las plantillas, sin que las autoridades políticas hagan nada para evitarlo. Con la economía productiva ahogada por falta de crédito, sin que los dineros prometidos por el Estado lleguen a puerto. Con el umbral de la pobreza alcanzando ya a sectores de las clases medias. Con el sarcasmo de los bancos repartiendo dividendos millonarios y los ejecutivos cobrando bonos salvajes. Con España perdiendo puestos en el ranking de los países más igualitarios, algo que es constante desde que en tiempos de Felipe González llegó a ser el país con menor diferencial de rentas de Europa. Y con la amarga sensación de que se van tomando medidas al tuntún, sin que nadie sepa muy bien qué es lo que realmente hay que hacer. No es extraño que en algunos países europeos, Francia, por ejemplo, se tema la reacción de los ciudadanos. Estimulados por la ciudadanía americana, puede que empiecen a pedir en la calle las respuestas que no encuentran en las reseñas de las cumbres. Quien avisa no es traidor.

Las ideas de Bush sobre la crisis y la cumbre de Washington:

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Falsas buenas noticias


Varias organizaciones progresistas estadounidenses han lanzado hoy a la calle una imitación casi perfecta del diario The New York Times llena de buenas noticias. Calcando la tipografía y la distribución característica del diario, se han editado más de un millón de ejemplares, que han sido repartidos de forma gratuita por miles de voluntarios principalmente en Nueva York y Los Ángeles. La falsa noticia más importante es el fin de la guerra de Irak y sus consecuencias inmediatas: el regreso a casa de las tropas, la vuelta de los refugiados iraquíes a su país, el cierre de Guantánamo y el procesamiento de George W. Bush por alta traición y falsificación de documentos para justificar la guerra. Otros buenas noticias son la implantación de un sistema de seguridad social universal en EEUU, la gratuidad de los estudios universitarios y la eliminación de los lobbies que defienden los intereses de empresas privadas. El falso diario es toda una formulación de deseos que difícuilmente podrían cumplirse a un mismo tiempo. Tal acumulación de buenas noticias requeriría una auténtica revolución y la voluntad decidida de los legisladores de cambiar todo aquello en lo que se ha sustentado hasta ahora el sistema político estadounidense, lo cual convierte muchas de esas noticias en utopías. Pero nunca está de más soñar un poco.

Ampliación de la noticia:


La página web del falso New York Times:



martes, 11 de noviembre de 2008

Como siempre, a horas intempestivas


Esta noche a partir de las 23´45 se emite en TVE 1 Destinos clandestinos, un reportaje del periodista francés Dominique Mollard sobre su experiencia junto con inmigrantes africanos a bordo de una patera de camino a España. Mollard puso en riesgo su vida, como cada día lo hacen muchos inmigrantes que se embarcan en busca de un futuro mejor. De esta manera pudo conocer sus historias y poner rostros a las cifras que salpican los diarios. Como de costumbre, habrá que programar el vídeo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Misiones de pacificación y riesgos


De nuevo y de manera casi generalizada, asistimos a una tergiversación de la realidad con relación al ataque sufrido por un blindado del ejército español en Afganistán, con el resultado de dos militares muertos y cuatro heridos. Se habla del suceso como un ataque terrorista contra la misión de paz que realiza el contingente español, encuadrado en las tropas de la OTAN. Desde el comienzo de la intervención de la ISAF en Afganistán en 2001 se ha venido repitiendo la misma cantinela, tratando de presentar lo que es una guerra como algo muy distinto. Afganistán fue desde el principio una trampa sin salida para las tropas que invadieron el país y siete años después, la situación no ha hecho más que agravarse. No hay más que observar la estrategia militar de EEUU: con lo mal que están las cosas en Irak (hoy de nuevo se han producido dos atentados, con más de 30 muertos), el gobierno de EEUU ha empezado a desviar tropas y dinero desde allí hacia Afganistán y prevé aumentar considerablemente el número de soldados sobre el terreno. Un informe reciente indicaba que serían necesarios cerca de 450.000 soldados para tener garantías de éxito. Incluso el general Petraeus, hasta hace unas semanas máximo responsable militar en Irak, ha sido trasladado a Afganistán. ¿Se puede seguir llamando misión de pacificación a lo que ocurre en Afganistán? ¿Se puede concebir que se necesitan ejércitos armados con las últimas tecnologías para construir carreteras, escuelas y hospitales? ¿Por qué no se dice la verdad y se llama a las cosas por su nombre? Sobre este tema y sobre el papel que los soldados desempeñan escribe hoy Enric González en el diario El País y, como de costumbre, en un texto breve apunta ideas que conducen a reflexiones profundas.


SOLDADOS
ENRIC GONZÁLEZ

El soldado es, en términos comparativos, y muchas veces también en términos absolutos, el servidor público peor pagado. Se trata de un funcionario al que enviamos a la guerra para que defienda nuestros intereses con su cuerpo y con su vida. Su trabajo merece el máximo respeto. Y, sin embargo, ofendemos con frecuencia al soldado. Diciendo, por ejemplo, que va en "misión de paz" a un territorio en guerra. O deslegitimando a su enemigo con el término "terrorista", un término que, inevitablemente, prolifera de nuevo tras la muerte del brigada Juan Andrés Suárez García y el cabo Rubén Alonso Ríos.

Ése es el problema de los juegos de palabras. En una guerra, fusilar a niños constituye un crimen de guerra. Hay reglas, aunque no se cumplan. Si no se reconoce la guerra, casi cualquier cosa que haga el enemigo puede calificarse como "terrorismo". Para el ejército nazi, los partisanos eran terroristas. Mal precedente.
Un soldado de un ejército regular, encuadrado en una fuerza multinacional de ocupación, es un objetivo militar legítimo, aunque quien le mate vista de civil y profese una ideología detestable. Si negamos eso, negamos su misma profesión. Ese soldado puede contar con el respaldo de la ONU, puede atenerse escrupulosamente a las leyes de la guerra, puede dejarse el corazón ayudando a la población civil, puede desear la paz con el máximo fervor: sigue siendo un soldado en territorio extranjero. Cuando cae, cae con honor en el campo de batalla y debemos agradecerle que lo sacrificara todo, su propia vida y la felicidad de su familia, en nombre de algo tan abstracto como nuestros intereses geoestratégicos. No le insultemos, por favor, diciendo que le enviamos a Afganistán para construir escuelas o mantener el orden público. A eso se dedican otros profesionales.
Y no insultemos nuestra propia inteligencia diciendo que ese soldado combate "por la libertad". Combate por nuestra seguridad. ¿Es legítimo defender nuestra seguridad ocupando militarmente un país tan lejano? Tan legítimo como hacerlo en Irak, supongo.


La complicada situación en Afganistán:


sábado, 8 de noviembre de 2008

Los guardianes de la libertad


En 1988 Noam Chomsky y Edward S. Herman publicaron Los guardianes de la libertad (en inglés Manufacturing consent. The political economy of the mass media). El libro levantó ampollas en EEUU por sus críticas al papel de los medios de comunicación como transmisores de las agendas políticas y económicas de los poderosos. En Los guardianes de la libertad Chomsky y Herman explican que existe un modelo de propaganda al que se ajustan de forma mayoritaria los medios de comunicación, que asumen sin apenas críticas las informaciones proporcionadas por aquellos que ocupan las más altas instancias del poder. De esta manera, los medios de comunicación contribuyen a la perpetuación y reproducción del sistema. Chomsky y Herman disienten del calificativo de críticos e independientes que se atribuye a los medios de comunicación de EEUU y realizan un profundo análisis de la cobertura de determinados acontecimientos de las décadas de los 70 y 80 por parte de la prensa de EEUU. En el libro se analiza cómo informaron la mayor parte de los medios acerca de los asesinatos de sacerdotes en El Salvador y Guatemala a manos de los escuadrones de la muerte financiados por EEUU y se compara el poco eco que tuvieron estas noticias en relación a la cobertura que mereció el asesinato del sacerdote polaco Jerzy Popieluzsko a manos de la policía en 1984. También se compara la información positiva acerca de los procesos políticos en El Salvador y Guatemala y la descalificación constante de las actuaciones del gobierno sandinista en Nicaragua. Del mismo modo, se comenta la asimilación acrítica de las falsas informaciones sobre la pista búlgara en el intento de asesinato del Papa Juan Pablo II por Alí Agca y la escasa atención que en general prestaron los medios a los periodistas que indicaron las debilidades de la versión interesada de determinados propagandistas, que coincidían con los intereses de EEUU. La parte final del libro la ocupa el estudio de las informaciones que se transmitieron en EEUU sobre el genocidio en Camboya: el tema fue ignorado cuando la responsabilidad de buena parte de las muertes recaía en los bombardeos que efectuó sobre Camboya el Ejército de EEUU. Después se le dio amplia publicidad a las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos. Finalmente, el asunto fue nuevamente silenciado cuando los Jemeres Rojos pasaron a ser aliados de EEUU en la lucha contra Vietnam del Norte. Nuevamente casi todos los medios se sumaron a la corriente dominante en las prioridades informativas, desechando temas en función de los intereses de los poderosos. Ni siquiera el caso Watergate, citado siempre como el modelo del enfrentamiento entre la prensa independiente de EEUU con el gobierno, queda fuera del consenso generalizado de la prensa con el poder establecido.

Chomsky y Herman explican cuáles son los pilares sobre los que se asienta el modelo de propaganda y de qué manera la mayor parte de los periodistas se ajustan a él. Lo más cómodo es situarse dentro del sistema. La disidencia entraña riesgos y dificultades y muchos no están dispuestos a asumirlas. También resulta difícil mantener una postura crítica, pues esto requiere un profundo trabajo de documentación que no siempre se puede llevar a cabo. En este sentido, los autores defienden la existencia de medios de comunicación públicos, situados al margen de los intereses económicos que determinan la información que aparece en los medios que dependen de la publicidad más que de la transmisión de noticias. Los guardianes de la libertad proporciona sugerentes ideas para abordar el análisis de las noticias que dominan los medios de comunicación y mirar más allá de donde pretenden que miremos.


CHOMSKY, Noam y HERMAN, Edward S., Los guardianes de la libertad, Editorial Crítica, Barcelona, 1990.

Sinopsis:

jueves, 6 de noviembre de 2008

El último de la fatídica foto


Las abuelillas de Forges han podido por fin tachar al último elemento de la famosa foto de las Azores. Por fin los tres Azores´capulles están jubilados. Uno por uno, los ciudadanos los fueron enviando a tomar viento, aunque Tony Blair se resiste a desaparecer del todo de escena y se supone que se dedica a tratar de solucionar el conflicto palestino-israelí. Bush ya es historia. Ya puede retirarse a su rancho a cortar leña con la sierra mecánica. Seguro que una buena parte del mundo no le echará de menos en absoluto.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿Y ahora qué?

Caja de las preguntas.

Pregunta: Cuando el polvo se pose al fin tras una campaña interminable, la crisis económica y ocho años de George Bush, ¿qué veremos con toda probabilidad?

Respuesta: Mucho polvo.

Comentario de Tom Toles: Hay una nueva escoba en algún lugar por ahí abajo.


Después de la alegría incontenible de los ganadores y los que se les han unido a coro, cuando se recojan los confetis del suelo, aparecerá la oscura realidad. Cuando se olvide la euforia y se apague el eco de los brillantes y emotivos discursos, habrá que fijarse en los hechos, en las decisiones y en las medidas concretas. Ahí será donde se demostrará la verdadera talla de Obama y cuando se podrá emitir un juicio certero sobre su gestión. Hasta ahora, lo único que hay son expectativas, excesivas esperanzas de cambio y ya se sabe que cuanto mayores son las esperanzas, mayores son las decepciones.

!Qué razón tiene el soñoliento!


Se habrá quedado traspuesto viendo el especial sobre las elecciones de EEUU, pero ha dado en el clavo. Ganase quien ganase, no habrá problemas para quienes siempre apuestan a caballo ganador. No habrá "incertidumbre en los mercados", puesto que los mismos que financiaron la campaña de Bush han financiado la de McCain y la de Obama y porque un cambio de persona no garantiza un cambio de política económica.

El sueño de Martin Luther King

Efectivamente

Martin Luther King soñó hace más de cuarenta años con un día en el que los negros tuviesen las mismas oportunidades que los blancos y con que el color de la piel no supusiese para nadie una limitación para alcanzar sus metas. Ahora uno de ellos ha conseguido alcanzar el más alto puesto al que se podría aspirar en EEUU. Ha caído una de las barreras invisibles y en ese sentido la victoria en las elecciones de Barack Obama reviste un carácter simbólico de notable importancia. Pero falta por ver qué significado real tendrá la presidencia de Obama para los que, independientemente de su color de piel, siempre han estado marginados de la prosperidad y la posibilidad de ascenso social.


lunes, 3 de noviembre de 2008

Adiós, Mr.Bush


OBAMA: !No podemos permitirnos cuatro años más de políticas de Bush!
McCAIN: Bueno, yo no seré como George Bush.
BUSH: ¿Lo ven? Soy alguien que une y no alguien que separa, después de todo.
Y ahora volvamos a donde empecé.
TOM TOLES: Si sólo fuera eso...

Mañana se elige al sustituto de George W. Bush, como nos han informado machaconamente los medios de comunicación. Su gobierno ha sido tan nefasto que hasta el candidato de su partido ha intentado desmarcarse de muchas de sus decisiones y presentarse como un candidato alejado del stablishment. Probablemente pocas cosas cambiarán, aunque se nos trate de presentar que Barack Obama significa algo distinto. La única diferencia realmente significativa es el color de su piel. En cualquier caso, librarse de Bush será un alivio.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Una cosa no quita la otra


Quizás a los banqueros les venga muy bien que se hable de otra cosa estos días, pero año tras año hacen públicas sus cuentas de resultados cargadas de beneficios. Este año, el Banco de España les ha pedido que "maquillen" la realidad y no hagan ostentación de sus ganancias, para no indignar a los ciudadanos por las ayudas del gobieno. ¿Y qué más da? ¿Acaso cambiará algo?

Beneficios de los bancos españoles este año:

Los niños de Huang-Shi


George Hogg era un periodista británico de buena familia que en los años 30 fue a cubrir la guerra chino- japonesa. Mientras estaba en Shangai, le llegaron noticias de la represión japonesa en Nanking y decidió arriesgarse a entrar en una zona prohibida para los extranjeros. Allí pudo ver las atrocidades cometidas por el ejército japonés contra la población civil china, pero fue capturado y estuvo a punto de morir. Lo salvaron los comunistas y para protegerle lo enviaron a un orfanato en Huang-Shi. Allí tuvo que hacerse cargo de un grupo de 60 chicos, que se encontraban en pésimas condiciones. En Huang- Shi el periodista se reconvirtió en maestro y amigo y su principal objetivo pasó a ser el bienestar de los chicos que tenía a su cargo. Los niños de Huang-Shi cuenta la historia de George Hogg y la aventura que emprendió para poner a salvo a sus chicos de la guerra. La guerra y su experiencia en el orfanato cambiaron sus prioridades y aprendió que, como enseña el Tao Te Ching, armado, pero sin armas, se pueden ganar también grandes batallas. Los niños de Huang-Shi narra una historia real de sacrificio y obstinación en favor de un objetivo superior. El 1% de la recaudación obtenida por esta película irá destinado a dos organizaciones que trabajan con niños huérfanos en China.

Sinopsis y críticas:


Página web de la película, con la historia real de George Hogg:




Proyectos a los que irá el 1% de la recaudación de la película: