viernes, 28 de noviembre de 2008

Las lecciones de Bombay


Hace dos años hubo también unos sangrientos atentados contra el sistema ferroviario de Bombay, en los que murieron casi 200 personas. Como los muertos eran ciudadanos de la India en su mayoría, los medios de comunicación prestaron una mínima atención al asunto y a los dos o tres días se olvidaron del tema. Nunca más se supo del avance de las investigaciones, de las historias de las vidas truncadas por ese atentado, ni sobre los responsables del mismo. ¿Qué ha cambiado en noviembre de 2008? ¿Acaso el hecho de que los objetivos fuesen ciudadanos extranjeros o que entre ellos diese la casualidad de que hubiese políticos y empresarios hace este ataque terrorista un asunto de mayor interés? El número de muertos es parecido, pero los medios de comunicación hacen gala de un eurocentrismo deleznable. El tratamiento informativo de la noticia ha rozado en algunos momentos el reality show, como el recibimiento en Torrejón a los que regresaban sanos y salvos del infierno. De nuevo hay que volver a la máxima de George Orwell en Rebelión en la granja: por desgracia las vidas de algunas personas valen más que las vidas de otras y a pesar de que nos intenten hacer creer que todos somos iguales, la posición social y la situación económica de las personas marcan de forma indeleble sus derechos, sus posiblidades y hasta el interés informativo que generan sus desgracias.

6 comentarios:

Vicente Rodrigo dijo...

Interesante reflexión, tienes toda la razón. Me ha parecido excesivo cuando en su día el atentado de hace dos años no fue sino algo anecdótico en los medios de comunicación. Y claro, también esta vez estaba la show woman Esperanza Aguirre...

Paqui Pérez Fons dijo...

Es curioso cómo Espe se salva de las desgracias,... Sin embargo,no estoy de acuerdo con las críticas que ha recibido por salir corriendo de allí. Cualquiera de los que la critican hubiera hecho lo mismo en su situación. Además, parece que se olvidan de que en esos casos quienes toman las decisiones no son los políticos, sino sus equipos de seguridad. Pero la cuestión es tener siempre un motivo para atacar al adversario, aunque el argumento sea ridículo.
Bienvenido de nuevo a este espacio.

Anónimo dijo...

Hola, Paqui, soy Manuel, uno de los chicos de "historiadores histéricos". No he reparado en leer nada en especial. He echado un ojo a tu blog y, al menos, me da la sensación de estar muy ordenado y tener rigurosidad (he visto que apuntas, en ocasiones, de donde extraes la información). En fin, espero que sigamos en contacto. Ciao!.

Anónimo dijo...

(ok... "dónde" con acento, jiji). ES que no suelo reparar en releer el texto.

Anónimo dijo...

Otra vez soy yo.. Ok "dónde" con acento, jiji. ES que no suelo reparar en releer el texto después de escribirlo. aaaaadiós!.

Paqui Pérez Fons dijo...

Gracias por tu visita y ánimo con el blog y con la historia. Saludos.