sábado, 8 de noviembre de 2008

Los guardianes de la libertad


En 1988 Noam Chomsky y Edward S. Herman publicaron Los guardianes de la libertad (en inglés Manufacturing consent. The political economy of the mass media). El libro levantó ampollas en EEUU por sus críticas al papel de los medios de comunicación como transmisores de las agendas políticas y económicas de los poderosos. En Los guardianes de la libertad Chomsky y Herman explican que existe un modelo de propaganda al que se ajustan de forma mayoritaria los medios de comunicación, que asumen sin apenas críticas las informaciones proporcionadas por aquellos que ocupan las más altas instancias del poder. De esta manera, los medios de comunicación contribuyen a la perpetuación y reproducción del sistema. Chomsky y Herman disienten del calificativo de críticos e independientes que se atribuye a los medios de comunicación de EEUU y realizan un profundo análisis de la cobertura de determinados acontecimientos de las décadas de los 70 y 80 por parte de la prensa de EEUU. En el libro se analiza cómo informaron la mayor parte de los medios acerca de los asesinatos de sacerdotes en El Salvador y Guatemala a manos de los escuadrones de la muerte financiados por EEUU y se compara el poco eco que tuvieron estas noticias en relación a la cobertura que mereció el asesinato del sacerdote polaco Jerzy Popieluzsko a manos de la policía en 1984. También se compara la información positiva acerca de los procesos políticos en El Salvador y Guatemala y la descalificación constante de las actuaciones del gobierno sandinista en Nicaragua. Del mismo modo, se comenta la asimilación acrítica de las falsas informaciones sobre la pista búlgara en el intento de asesinato del Papa Juan Pablo II por Alí Agca y la escasa atención que en general prestaron los medios a los periodistas que indicaron las debilidades de la versión interesada de determinados propagandistas, que coincidían con los intereses de EEUU. La parte final del libro la ocupa el estudio de las informaciones que se transmitieron en EEUU sobre el genocidio en Camboya: el tema fue ignorado cuando la responsabilidad de buena parte de las muertes recaía en los bombardeos que efectuó sobre Camboya el Ejército de EEUU. Después se le dio amplia publicidad a las atrocidades cometidas por los Jemeres Rojos. Finalmente, el asunto fue nuevamente silenciado cuando los Jemeres Rojos pasaron a ser aliados de EEUU en la lucha contra Vietnam del Norte. Nuevamente casi todos los medios se sumaron a la corriente dominante en las prioridades informativas, desechando temas en función de los intereses de los poderosos. Ni siquiera el caso Watergate, citado siempre como el modelo del enfrentamiento entre la prensa independiente de EEUU con el gobierno, queda fuera del consenso generalizado de la prensa con el poder establecido.

Chomsky y Herman explican cuáles son los pilares sobre los que se asienta el modelo de propaganda y de qué manera la mayor parte de los periodistas se ajustan a él. Lo más cómodo es situarse dentro del sistema. La disidencia entraña riesgos y dificultades y muchos no están dispuestos a asumirlas. También resulta difícil mantener una postura crítica, pues esto requiere un profundo trabajo de documentación que no siempre se puede llevar a cabo. En este sentido, los autores defienden la existencia de medios de comunicación públicos, situados al margen de los intereses económicos que determinan la información que aparece en los medios que dependen de la publicidad más que de la transmisión de noticias. Los guardianes de la libertad proporciona sugerentes ideas para abordar el análisis de las noticias que dominan los medios de comunicación y mirar más allá de donde pretenden que miremos.


CHOMSKY, Noam y HERMAN, Edward S., Los guardianes de la libertad, Editorial Crítica, Barcelona, 1990.

Sinopsis:

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