lunes, 17 de noviembre de 2008

Red de mentiras


Éste es el título de la última película de Ridley Scott. En ella vuelve a recurrir a Russell Crowe para uno de los papeles protagonistas, aunque el peso de la historia recae en Leonardo Di Caprio, que interpreta a un agente de la CIA destinado en Oriente Próximo. Allí se dedica a combatir el terrorismo de origen fundamentalista intentando un difícil equilibrio entre las órdenes que recibe de Washington y lo que le dicta su propio instinto. Russell Crowe es su jefe directo, un teórico alejado del teatro de operaciones, pero omnipresente por medio de la sofisticada tecnología que hace posible que pueda recibir información inmediata y en tiempo real de los pasos que dan sus agentes. La película plantea la inutilidad de los modos de combate modernos en una guerra librada con kamikazes suicidas, que pueden causar enormes daños con pocos medios. También afloran las intrincadas redes de relaciones entre los servicios secretos, que convierten en aliados a los enemigos y en enemigos a los aliados, dependiendo de los intereses de los implicados y de las circunstancias de cada momento. En el mundo de las operaciones encubiertas, las mentiras son un arma de uso habitual y cualquiera puede convertirse en moneda de cambio si sirve a los intereses que se persiguen. El ritmo de Red de mentiras recuerda en muchos de sus pasajes a la serie 24 y el agente interpretado por Leonardo Di Caprio podría ser calificado sin grandes dificultades como un émulo del agente Jack Bauer. Red de mentiras no se encuentra entre las mejores películas de Ridley Scott, pero resulta interesante por los asuntos que se tratan en ella y la buena actuación de sus protagonistas.

Sinopsis y críticas de la película:





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