viernes, 19 de diciembre de 2008

De vergüenza


Nos estamos acostumbrando a las cifras mareantes, que además conducen a un ocultamiento de la realidad. Lo cierto es que hay dinero para todo excepto para uno de los temas más urgentes que se encuentra en la raíz de otros problemas contemporáneos. Con una ínfima parte de lo que se ha malgastado en los mercados financieros, en fraudes multimillonarios y planes de rescate de más de doce cifras, se podría construir un futuro para todo el mundo. Pero eso parece no interesar a nadie, tal vez porque resulta más rentable que más de dos tercios del planeta se mueran de hambre y sean el combustible con el que se alimenta la maquinaria del consumo de los países ricos.

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