domingo, 4 de enero de 2009

El miedo a los bárbaros


La principal tesis del libro de Tzvetan Todorov aparece ya en su introducción: el miedo a los bárbaros amenaza con convertirnos también en bárbaros. Así se constata con numerosos ejemplos de los últimos años. El argumento de la prevención contra posibles ataques terroristas ha llevado a los gobiernos de países considerados civilizados a vulnerar leyes y negar la humanidad de aquellos considerados como bárbaros. A lo largo del texto aparecen con frecuencia diversos términos cuyo siginificado aclara Todorov, como barbarie, civilización o identidad. El autor define como bárbaros a aquellos que niegan la plena humanidad de los demás y como civilizados a quienes reconocen la humanidad de los otros y los tratan como seres dignos de respeto. También precisa que tanto la civilización como la barbarie no son atributos exclusivos de ningún grupo humano y que todos nosotros podemos tener un comportamiento deleznable con nuestros semejantes si dejamos de considerarlos humanos.

Otro de los conceptos que se repiten en el texto es el de la identidad. Todorov señala cómo tanto la identidad personal como la colectiva se construyen desde la infancia y se moldean en función de las vivencias personales y sociales de los individuos. Respecto a las identidades colectivas, como la identidad nacional, Todorov observa que siempre se construyen por oposición a los de fuera y claramente en contra de los extranjeros. Tratar de definir con detalle lo que caracteriza a un grupo humano siempre se hace con la intención de excluir a quienes no comparten las características que se tomen en consideración. Estos intentos de definir identidades, que en algunos países se han traducido incluso en la creación de ministerios con esta función, chocan con la realidad de un mundo que a lo largo de la historia se ha caracterizado por la mezcla de culturas y tradiciones, por lo que concretar qué se puede considerar como exclusivo de una población deviene poco menos que una tarea imposible. Todorov aborda el tema de la identidad europea y llega a la conclusión de que resulta dfícil establacer un mínimo común compartido que permita a todos los habitantes del continente identificarse más con la idea de Europa que con la de sus países de origen. Todorov considera que para el futuro podrían rescatarse dos rasgos comunes a todo el continente a lo largo de su historia: la pluralidad y la apertura a las influencias externas. Si estos dos valores prevaleciesen por encima de otros negativos que caracterizaron la historia europea en el pasado, no estaría todo perdido.

En mi opinión, la parte más interesante del libro es aquella en la que el autor estudia casos concretos del pasado reciente y analiza las acusaciones que con frecuencia se vierten contra los musulmanes en general, a los que se les ha colocado la etiqueta de bárbaros contemporáneos. Todorov analiza las características de la llamada guerra contra el terrorismo en el contexto de la teoría del choque de civilizaciones definida por Samuel Huntington y demuestra cómo los argumentos de enfrentamiento de civilizaciones han sido utilizados con fines políticos. Al mismo tiempo, la excusa de la guerra contra el terrorismo ha llevado a traspasar límites, como la vulneración de las convenciones internacionales de derechos humanos y a crear nuevas definiciones de tortura para adecuarlas a los intereses de los torturadores. Todorov analiza también algunos de los conflictos directamente relacionados con el islam, como la polémica del velo en Francia, las caricaturas de Mahoma en Dinamarca, el asesinato del cineasta Theo Van Gogh en Ámsterdam o el discurso del papa Benedicto XVI en Ratisbona. En todos estos temas aparecen asuntos como los límites de la libertad de expresión, la transmisión interesada de una imagen estereotipada del islam, la identificación de los creyentes musulmanes con actitudes que ni mucho menos son generalizadas, como el fundamentalismo y la instrumentalización de la religión con fines políticos.

La principal conclusión que se extrae de la lectura de El miedo a los bárbaros es que el conocimiento resulta fundamental para evitar la manipulación. Atreverse a saber derriba muros mentales, ofrece una visión más matizada de los demás y evita caer en simplificaciones erróneas.

TODOROV, Tzvetan, El miedo a los bárbaros, Galaxia Gutenberg- Círculo de Lectores, Barcelona, 2008.

Sinopsis:

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