miércoles, 25 de febrero de 2009

La limpieza étnica de Palestina


Ilan Pappé es profesor de Historia y Ciencias Políticas en la Universidad de Haifa, en Israel. En los años 80 formó parte del grupo conocido como "nuevos historiadores", que iniciaron una serie de investigaciones que cuestionaron la versión oficial de la creación del Estado de Israel. En la actualidad es el historiador israelí más respetado en el exterior, aunque en su país encuentra enormes dificultades para publicar sus libros y está amenazado de muerte por el contenido de sus escritos. Pappé ha tenido la valentía de profundizar en los orígenes del Estado de Israel y narrar lo que ha encontrado en los documentos oficiales y en los testimonios orales que ha recopilado a lo largo de muchos años de investigación. Y lo que ha puesto al descubierto echa por tierra la versión oficial que los dirigentes israelíes han contado desde la creación de Israel. En La limpieza étnica de Palestina Ilan Pappé documenta con detalle el plan de vaciamento de la población originaria de Palestina del territorio donde los sionistas aspiraban a crear su Estado. Este plan, que se encontraba en el programa de los sionistas desde principios del S. XX, sólo podía ser llevado a la práctica expulsando a los palestinos de los territorios donde siempre vivieron y los métodos que se adoptaron para llevarlo a cabo fueron los mismos que más tarde se vieron en las guerras de la antigua Yugoslavia. Los sionistas, encabezados por David Ben Gurión, prepararon la limpieza étnica de Palestina en los años 30: realizaron un censo detallado de las aldeas palestinas y de todas las personas que debían ser exterminadas y en 1947, cuando la ONU acordó la partición de Palestina y la creación de dos Estados, comenzaron los ataques y las intimidaciones a la población palestina para expulsarles de sus casas y dejar espacio para los judíos. La limpieza étnica se realizó con la connivencia de los británicos, potencia colonial responsable del Mandato de Palestina hasta mayo de 1948, y con la casi total pasividad de las potencias árabes circundantes, que hicieron muy poco para ayudar a los palestinos. Los sionistas cometieron masacres en numerosas aldeas y en muchas ocasiones se comportaron de la misma forma que lo habían hecho los nazis con ellos pocos años antes. El resultado fue lo que los palestinos denominaron Nakba, el desastre, es decir, la expulsión de miles de palestinos de sus hogares, que se vieron obligados a malvivir como refugiados en campamentos provisionales, que se fueron convirtiendo en permanentes a medida que iba pasando el tiempo. El nacimiento del Estado de Israel, bendecido por la ONU, se hizo a costa del expolio de los más débiles, y las resoluciones de las Naciones Unidas que proclamaban el derecho al retorno de los refugiados se convirtieron en papel mojado y se han ignorado una y otra vez en todas las rondas de negociación para solucionar el conflicto palestino-israelí. Pappé demuestra que el expolio de los palestinos continuó después de la creación de Israel y sigue en la actualidad con la política de asentamientos judíos en Cisjordania. Los palestinos que viven dentro de las fronteras de Israel son considerados como ciudadanos de tercera y sus reclamaciones de justicia son ignoradas en todos los foros internacionales. Además, el gobierno de Israel ha intentado borrar cualquier vestigio del pasado en los territorios ocupados y ha conseguido dominar el lenguaje, convenciendo a casi todos de que palestino es sinónimo de musulmán y terrorista. El profesor Pappé considera que no habrá justicia para los palestinos hasta que no se reconozca el derecho al retorno de los refugiados y que es posible la convivencia de pueblos de distinta procedencia en el mismo suelo, como demuestra la propia historia de la región. También el pasado demuestra que las fortalezas asediadas, como se consideran a sí mismos los sionistas, siempre acaban sucumbiendo. El pasado no puede ser borrado de un plumazo y acaba por volver a la superficie por mucho que se empeñen en ocultarlo. Una de las historias que se relatan en el libro es enormemente significativa: en muchas de las aldeas palestinas que arrasaron los sionistas se sembraron pinos y abetos, en un intento de crear un paisaje de tipo "europeo". En la antigua aldea de Mujaydil, "los pinos se partieron literalmente en dos y, en medio de sus troncos quebrados, habían brotado olivos, que desafiaban así la flora foránea que se habían plantado sobre ellos cincuenta y seis años atrás" (página 300). De la misma manera que los olivos, los palestinos seguirán reclamando justicia con obstinación. Libros como el de Ilan Pappé contribuyen a establecer el punto de partida para comenzar a hacer justicia. Por ello son tan necesarios.


PAPPÉ, Ilan, La limpieza étnica de Palestina, Editorial Crítica, Barcelona, 2008.

Reseña del libro:


Las últimas masacres en Gaza:


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