viernes, 13 de marzo de 2009

Rojos, pero de vergüenza


La columna de hoy de Enric González hace referencia a todas las circunstancias del panorama nacional que le hacen sonrojarse y sentirse abochornado de vivir en este país. Comparto el bochorno, aunque resulta paradójico que sintamos vergüenza de lo que es responsabilidad de otros. Deberían ser ellos quienes se sonrojasen, pero para ello deberían tener algo de vergüenza y precisamente ése es un elemento del que carecen.


ROJA
ENRIC GONZÁLEZ

No soy de los que temen una España rota. A mí me preocupa una España roja. Roja de vergüenza. Me abochorna lo que ocurre en la Comunidad de Madrid y me apena el papelón del Parlamento autónomo, con esa comisión investigadora destinada a desinvestigar, negar la evidencia y acusar a los periódicos, en concreto a éste en el que escribo; da grima comprobar el cainismo imperante en el PP de Esperanza Aguirre y la inoperancia del PSOE madrileño.

Me abochornan las "embajadas" catalanas, los informes que la Generalitat encarga a los amiguetes, la abundancia de campañas de autobombo, la conjunción de dispendio e ineficacia, el vuelo gallináceo del debate político en el "oasis". Me abochorna la impavidez con que el anterior Gobierno autónomo gallego, esa coalición "progresista" de socialistas y nacionalistas, dio por supuesto su derecho a derrochar en coches blindados, mobiliario y francachelas; me deprime que el PP de Galicia, a estas alturas, siga apoyándose en los caciques cada vez que se aproximan elecciones (ahí, sin embargo, habrá que dar un voto de confianza a Feijóo).

Me abochorna, y no hace falta decir por qué, que Ibarretxe asegure que el PNV seguirá mandando, tanto si permanece en el Gobierno como si no: ahora resulta que el lehendakari vasco habla igualito que Girón de Velasco y otros figurones del búnker después de la muerte de Franco.

Me abochorna que Camps se niegue a explicar ante el Parlamento autónomo valenciano esa historia tan graciosa de los trajes, y que Fabra domine eternamente la Diputación de Castellón gracias a su talento para explotar el clientelismo. Me abochorna que el PSOE gobierne siempre en Andalucía, aupado sobre su propia clientela rural y sus peonadas.

Me abochorna, en general, la España autonómica, con sus cargos y carguitos, sus coches oficiales y sus trapisondas. No creo que el plan fuera ése. Hace 30 años se prometió que la Constitución, además de reconocer los derechos y particularidades de determinadas regiones (o naciones, o imperios, da igual: las palabras no cuestan un duro), serviría para acercar la Administración al ciudadano. Quizá esté más cerca, pero suele portarse como si estuviera lejísimos y no pudiéramos ver las tonterías que hace.

4 comentarios:

pan dijo...

¿y qué vas a hacer para solucionarlo si la gente los sigue votando a todos estos? En todos los sitios se cuecen habas la política está hecha para esto prácticamente. siempre ha habido estos problemas pero ahora con la crisis pues se acentúan más

Paqui Pérez Fons dijo...

No creo que la corrupción y el despilfarro se acentúen con la crisis. Han existido siempre y además también hay una sensación de impunidad generalizada en todos los niveles. El enchufismo y el derroche del dinero público vienen de lejos y el problema es que es algo que se asume como "normal". Para mí no lo es y me saca de quicio tener que estar en manos de toda esa gentuza. La solución es difícil, porque se nos adoctrina en la idea de que éste es el mejor sistema posible, pero no deja de ser una especie de "despotismo ilustrado" que nos trata (porque nos dejamos) como menores de edad que no pueden decidir por sí mismos y necesitan que otros se encarguen de hacerlo por ellos. A lo mejor ha llegado la hora de dar un paso al frente y demostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera. ¿Por qué no pruebas? Saludos.

pan dijo...

y qué hago?

Paqui Pérez Fons dijo...

Implicarte, organizarte con otros que estén tan hartos como tú, ofrecer otra alternativa. Tenemos lo que tenemos porque parece que no haya otras posibilidades, pero en los sitios pequeños es más fácil poder hacer las cosas de otra manera, la gente te conoce y saben si podrían confiar en ti. Y seguro que tú no regalarías viajes a Cancún pagados con dinero negro a los vecinos, como la alcaldesa de La Muela (Zaragoza)o guardarías miles de euros debajo del colchón. Eso creo, al menos. Saludos.