jueves, 10 de septiembre de 2009

1984


A finales de septiembre se estrenará en España la adaptación teatral de 1984, novela de George Orwell, realizada por The Actors´Gang, la compañía que dirige el actor Tim Robbins. En su momento 1984 fue considerado una crítica demoledora al totalitarismo de la Unión Soviética, pero una lectura atenta del libro permite encontrar en él diversos elementos críticos perfectamente aplicables a muchas características de la sociedad actual. En su columna de hoy del diario El País Enric González apunta algunos aspectos de la ficticia realidad que se nos trata de presentar como verdadera y necesaria. Especialmente la consigna "La guerra es la paz" y todo lo que comporta.

SEMÁNTICA

ENRIC GONZÁLEZ

Gran Hermano es un conocido programa de televisión cuyos concursantes, además de convivir en una determinada residencia, se esfuerzan por estimular la capacidad de reflexión de los espectadores. En ocasiones, el debate de ingenios en la casa alcanza cumbres sublimes. Evoquemos una simple frase, pronunciada por una concursante hace ya varias temporadas: "Me meo que te cagas". Venga, ármense de un tratado de semántica y atrévanse a dividirla en unidades léxicas.

Gran Hermano es también, aunque no tengamos por qué saberlo, un personaje de 1984, la novela-testamento de George Orwell sobre el futuro totalitario del planeta. Gran Hermano es el jefe del Partido y del Estado en Oceanía, uno de los tres territorios mundiales. Su lema comienza con esta frase: "La guerra es la paz". Resulta casi inevitable pensar en Gran Hermano y en el lema oceánico cuando se reciben noticias de la guerra en Afganistán, donde, como se sabe, España mantiene unos 800 soldados en misión de paz. Como la guerra se hace cada día más cruenta, parece que el Gobierno va a aumentar hasta más de un millar el número de los soldados pacifistas destacados en el territorio.

La cuestión afgana es endiablada. Viene siéndolo desde hace unos siglos. Hablamos de un conflicto con características de avispero cuántico: basta observarlo para que cambie la disposición de los elementos, casi siempre a peor. La enésima paradoja es la protagonizada por Stephen Farrell, enviado de The New York Times. Farrell, cuya misión era observar e informar a sus lectores, fue secuestrado hace cinco días. Ayer fue liberado por tropas aliadas, pero en la operación murieron su intérprete, Sultan Munadi, una cantidad no determinada de talibanes y al menos una mujer que pasaba por allí. Es decir, que incluso cuando alguien acude al país con la más noble de las intenciones (y parece que tanto Farrell como Munadi hacían un trabajo perfectamente noble, centrado en divulgar las penurias del pueblo afgano), acaban muriendo civiles inocentes.

Me declaro incapaz de adivinar en qué consiste el objetivo de la misión militar española en Afganistán. ¿La guerra es la paz? Refugiémonos en los clásicos: me meo que te cagas.

ORWELL, George, 1984, Editorial Destino, Barcelona, 2003

Resumen de 1984:

http://es.wikipedia.org/wiki/1984_(novela)

http://www.bibliopolis.org/articulo/1984.htm


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