sábado, 31 de octubre de 2009

Disfrazados


No sólo en Halloween o en Carnaval se disfraza la gente. Hay muchos ladrtones disfrazados de banqueros, políticos, asesores económicos,...

jueves, 29 de octubre de 2009

Más horror en Pakistán y Afganistán


Es la crónica cotidiana de una violencia creciente. Y también la historia repetida de la escasa repercusión del dolor ajeno cuando no golpea en el mundo occidental, cuando quienes sufren no son europeos o norteamericanos.




Educación


Ésta es otra gran columna de mi admirado Enric González. Trata sobre algunos valores imprescindibles que los jóvenes deberían aprender y que con frecuencia quedan eclipsados por otros, como la fama, el dinero o el glamour. El mundo sería muy diferente si los valores que primasen fuesen el esfuerzo, la satisfacción por el trabajo bien hecho, el orgullo de ser quien se es, la confianza en las propias posiblidades y la osadía de ir contracorriente.

EDUCACIÓN
ENRIC GONZÁLEZ

La televisión, a veces, puede ser educativa. Puede ofrecer lecciones que valen para todos, y muy especialmente para los niños. ¿Qué deberían aprender los chavales? Pues lo mismo que deberíamos aprender los mayores. Que el trabajo tiene mucho que ver con la dignidad, por ejemplo, y que el trabajo nunca es inútil. Y que la prepotencia, en cambio, no es digna y no lleva a ninguna parte. Los niños acabarán aprendiendo, casi siempre por las malas, que los fuertes suelen ganar y los débiles suelen perder. Convendría que tuvieran muy claro, sin embargo, que en algunas ocasiones no es así, y que la historia no está predeterminada, y que el cinismo disminuye el dolor, pero incapacita para el placer.

Otra lección apropiada tiene que ver con la autoestima. Hay que ser valiente, hay que mirar de frente al peligro. Hay que saber que siempre hay alguien más listo o más poderoso, pero no hay nadie superior a nadie. Hay que recordar que las jerarquías son simples convenciones sociales. Hay que tener muy presente que por mal que esté uno no deja de merecer el amor de los suyos. Y que el desprecio que pueda recibir de otros es eso, algo de otros, y no vale la pena perder el tiempo con los asuntos ajenos. Algo más, muy importante: la honradez vale más, muchísimo más, que el dinero.

El martes hubo una emisión televisiva que transmitía todos estos valores, y alguno más. Fue el partido Alcorcón-Real Madrid. Incluso los seguidores madridistas comprenden, supongo, que fue un partido hermoso, de los que se recuerdan de por vida. Esos 90 minutos contuvieron lecciones de gran nivel moral, expuestas de la forma más amena. Nadie debería sentirse humillado por lo que ocurrió: el Real Madrid, al fin y al cabo, colaboró en una buena causa. Su derrota ante el Milan fue abyecta. Su derrota ante el Alcorcón fue algo distinto: contribuyó a mejorar la vida de todos, porque es bueno que los poderosos pierdan alguna vez, y es muy bueno que los débiles disfruten alguna vez de un éxito redondo, sonoro, merecido.

El Alcorcón-Real Madrid fue el mejor programa educativo de la temporada. Por desgracia, se emitió fuera del horario infantil.

Democacia


Ejemplos no faltan. Miremos donde miremos, es lo que hay: en Italia, las corruptelas de Berlusconi y compañía, en el Reino Unido, los diputados de todos los partidos saqueando las arcas del Estado para satisfacer todos sus caprichos, en la Francia de Sarkozy, durante los seis meses de la presidencia europea, se gastó más de un millón de euros diario (un banquete se facturó a más de 5.000 € por cubierto). Y en España cada día salen a la luz casos de "servidores" públicos que ponen el cazo, porque ésa es su principal aspiración cuando son elegidos: sacar el máximo provecho con la venia de los votantes. El sistema político con el que se nos llena la boca es, como dice Forges, una democacia. Sólo una forma más "civilizada" de robar.

Además del excelente editorial gráfico de Forges de hoy, en el diario El País se incluye un artículo de opinión del catedrático de Sociología Ignacio Sotelo sobre los defectos del sistema democrático parlamentario español. Sus argumentos coinciden con los expuestos por Alejandro Nieto en El desgobierno de lo público, que comenté hace unos días. El artículo se titula "El descrédito de la política":

lunes, 26 de octubre de 2009

El tren de la memoria


El pasado viernes en el programa Versión Española de la 2 se emitió un extraordinario documental: El tren de la memoria, dirigido por Marta Arribas y Ana Pérez. En el año 2000, un momento crítico en la afluencia de imigrantes a España, Arribas y Pérez se plantearon rodar un documental sobre los emigrantes españoles de los años 60 y comienzos de los 70. En el trabajo de documentación contactaron con asociaciones de emigrantes retornados y bucearon en archivos nacionales y de otros países de Europa en busca de imágenes de aquel éxodo obligado al encuentro de una vida mejor. El documental no estuvo terminado hasta 2005, pero el producto final reúne una gran calidad e información muy valiosa sobre un tiempo no muy lejano. El tren de la memoria es una crónica del periplo de miles de españoles que se vieron obligados a dejar el país para tratar de mejorar la vida de sus familias trabajando en las fábricas de diversos países europeos. El documental se centra en una grupo de emigrantes de distintas regiones de España que coincidieron en la ciudad alemana de Nuremberg. Los emigrantes narran la salida de sus pueblos con sus escasas pertenencias en maletas de cartón atadas con cuerdas, el viaje interminable en trenes de madera, la llegada a las estaciones de tren alemanas, la vida en las barracas de las fábricas, que tanto recordaban a los barracones de los campos de concentración, el choque cultural de llegar a un país moderno, el trabajo monótono de las factorías, el desconocimiento del idioma, las dificultades de comunicación,... También muchos aspectos remiten a los inmigrantes actuales en España, como la necesidad de reunirse con los compatriotas en espacios públicos, los recelos de los nativos, el hacinamiento en barrios de viviendas baratas, donde acabaron viviendo mayoritariamente extranjeros, la aparición entre los emigrados de aprovechados, que intentaban hacer fortuna a costa de la necesidad de los demás, la estigmatización de los emigrantes cuando la crisis económica empezó a destruir empleos,... Para una parte de aquellos emigrantes, los más despiertos, la emigración supuso además una oportunidad única de abrir los ojos a otra realidad, tomar conciencia de las injusticias y comenzar la lucha por sus derechos en un país democrático, algo imposible en España en aquella época. En el documental descubrimos a algunos de esos luchadores. Las realizadoras eligen a varias mujeres, para quienes salir de España supuso un reto aún mayor. La experiencia de la emigración las cambió para mejor, aunque a costa de mucho esfuerzo y no pocos sufrimientos. El tren de la memoria nos recuerda quiénes fuimos, la miseria de la que venimos, la necesidad que movió a miles de personas a buscar un futuro mejor lejos de aquí y la dureza de la emigración. Muchos parecen haberlo olvidado cuando critican a quienes llegan ahora buscando lo mismo.

Sinopsis del documental:


domingo, 25 de octubre de 2009

La traición de la socialdemocracia


En las páginas de opinión del diario El País de hoy se publica un artículo muy interesante del pensador italiano Paolo Flores d´Arcais sobre los llamados partidos socialdemócratas. Flores d´Arcais apunta que los socialdemócratas se han convertido en un trasunto de los partidos de derechas, de los que han adoptado muchas ideas, y con los que han acabado contituyendo una casta cuya principal preocupación es mantenerse en el poder. Allá donde han gobernado, sus políticas se han diferenciado muy poco de las que podrían haber adoptado gobiernos de derechas. Se ha renunciado a hacer políticas sociales más justas, a la defensa de los intereses de los trabajadores y la lucha por una mayor igualdad se ha quedado en la defensa de una ambigua "igualdad de oportunidades". Es un artículo contundente, que viene a poner letra a lo que se puede observar en Europa desde hace demasiado tiempo.


LA TRAICIÓN DE LA SOCIALDEMOCRACIA

PAOLO FLORES D´ARCAIS

Creo haber escrito mi primer artículo sobre "la crisis de la socialdemocracia" hace aproximadamente un cuarto de siglo, y eran ya muchos quienes me habían precedido. Sirva ello para explicar que el tema no es nuevo y que puede decirse que las socialdemocracias, en cierto sentido, siempre han estado en crisis (excepto las escandinavas, que nunca llegaron a crear escuela). La raíz de tal crisis reside en efecto en la desviación (un abismo a menudo) entre el dicho y el hecho que las aqueja. La socialdemocracia nació como una alternativa al comunismo en la defensa de la igualdad contra el sistema de privilegios. La alternativa al comunismo se ha conservado (con toda justicia) pero la batalla por la igualdad (es decir, la lucha contra los privilegios) se ha visto reducida a flatus vocis, incluso en su fórmula minimalista de la "igualdad de oportunidades de arranque", que llegó a ser teorizada por numerosos liberales como corolario de la meritocracia individual.

Resulta por ello más fácil recordar los raros momentos en los que la socialdemocracia alimentó realmente esperanzas: el laborismo de la inmediata posguerra, que implanta con Attlee el estado de bienestar teorizado por Beveridge; los años de Brandt, que el 7 de diciembre de 1970 se arrodilla en el gueto de Varsovia; la época de Mitterand, que interrumpe la larga hegemonía gaullista que pesaba sobre Francia casi como destino (o condena). Logros reformistas, a los que las propias socialdemocracias no han dado continuidad. La política del estado de bienestar se detuvo apenas un poco más allá del servicio sanitario nacional (que además se burocratizó rápidamente). La desnazificación radical de Alemania, que los gobiernos democristianos habían descuidado, no se vio enraizada en similares transformaciones de las relaciones de fuerzas sociales. Y la unidad de la izquierda de Mitterrand, tras la prometedora y brevísima época de los "clubes", se resolvió mediante compromisos entre los aparatos de partido, no en un acrecentamiento del poder efectivo de los ciudadanos.

Porque esa es la cuestión -no secundaria en absoluto- que los análisis de la "crisis de la socialdemocracia" no suelen tener en cuenta. El carácter de aparato, de burocracia, de nomenclatura, de casta, que han ido adquiriendo cada vez más, incluso en la izquierda, quienes, por decirlo con palabras de Weber, "viven de la política" y de la política han hecho su oficio. La transformación de la democracia parlamentaria en partidocracia, es decir, en partidos-máquina autorreferenciales y cada vez más parecidos entre sí, ha ido haciendo progresivamente vana la relación de representación entre diputados y ciudadanos. La política se está convirtiendo cada día más en una actividad privada, como cualquier otra actividad empresarial. Pero si la política, es decir, la esfera pública, se vuelve privada, lo hace en un doble sentido: porque los propios intereses (de gremio, de casta) de la clase política hacen prescindir definitivamente a ésta de los intereses y valores de los ciudadanos a los que debería representar, y porque el ciudadano se ve definitivamente privado de su cuota de soberanía, incluso en su forma delegada.

Los políticos de derechas y de izquierdas acaban por tener intereses de clase que en lo fundamental resultan comunes -de forma general: el razonamiento siempre tiene sus excepciones en el ámbito de los casos individuales- dado que todos ellos forman parte del establishment, del sistema de privilegios. Contra el que por el contrario debería luchar la socialdemocracia, en nombre de la igualdad. Y es que, no se olvide, era la "igualdad" el valor que servía de base para justificar el anticomunismo: el despotismo político es en efecto la primera negación de la igualdad social y el totalitarismo comunista la pisotea por lo tanto de forma desmesurada.

La partidocracia (de la que la socialdemocracia forma parte), dado que estimula la práctica y creciente frustración del ciudadano soberano, la negación del espacio público a los electores, constituye un alambique para ulteriores degeneraciones de la democracia parlamentaria, es decir, para una más radical sustracción de poder al ciudadano: así ocurre con la política-espectáculo y con las derivas populistas que parecen estar cada vez más enraizadas en Europa.
Pero lo cierto es que las vicisitudes actuales de las socialdemocracias parecen manifestar algo más: grupos dirigentes al completo que no solo están en crisis sino casi a la desbandada, sumidos en la espiral (al igual que los aviones al caer en picado) de un auténtico cupio dissolvi. La cuestión es que la culpa originaria, el haber olvidado la brújula del valor de la "igualdad", sin el que la izquierda pierde todo su sentido, está pasando ahora factura. Pero razonemos con orden.

Resulta paradójico que la socialdemocracia viva el acmé de su crisis precisamente cuando más favorables son las condiciones para la critica hacia el establishment y para plantear propuestas de reformas radicales en ámbito financiero y económico, dado que está a la vista de todos o, mejor dicho, está siendo padecido y sufrido por las grandes masas, el desastre social provocado por la deriva de los privilegios sin freno y por el dominio sin control ni contrapeso del liberalismo salvaje, de los "espíritus animales" del beneficio.

Y es que la crisis provoca incertidumbre ante el futuro y el miedo empuja a las masas hacia la derecha, según se dice. Pero eso ocurre solo porque la socialdemocracia no ha sabido dar respuestas en términos de reformismo, es decir, de justicia social creciente, a la necesidad de seguridad y de "futuro" de esos millones de ciudadanos. Pongamos algún ejemplo concreto. El miedo ante el futuro adquiere fácilmente los rasgos del "otro", el inmigrante, que nos "roba" el trabajo. Pero si el inmigrante puede "robarnos" el trabajo es solo porque acepta salarios más bajos. ¿Ha intentado llevar a cabo alguna vez la socialdemocracia una política de sistemático castigo de los empresarios, grandes y pequeños, que emplean a inmigrantes con salarios más bajos y sin el resto de costosas garantías normativas obtenidas tras decenios de luchas sindicales?

Algo análogo ocurre con la deslocalización de las empresas, el fenómeno más vistoso de la globalización. El empresario alemán, o francés, o italiano, o español, al trasladar su actividad productiva hacia el tercer mundo, se lucraba con enormes beneficios explotando mano de obra con salarios ínfimos y sin tutela sindical (por no hablar de la libertad de contaminar en forma devastadora). Pero los gobiernos poseen potentes instrumentos, si así lo quieren, para "disuadir" a sus propios empresarios en su carrera hacia la deslocalización, instrumentos que la política de la Unión Europea puede hacer incluso más convincentes o reforzar en buena medida.

La socialdemocracia, por el contrario, se ha doblegado ante esta mundialización, cuando no la ha exaltado, cuando si el empresario puede pagar menos por el trabajo, deslocalizando la fábrica o pagando en negro al clandestino, se crean las condiciones para un "ejército salarial de reserva" potencialmente infinito, que irá reduciendo cada vez más los salarios, restituyendo actualidad a categorías marxistas que el estado del bienestar -y luchas de generaciones (no la espontánea evolución del mercado)- habían vuelto obsoletas. Y sin embargo la socialdemocracia está organizada nada menos que en una "Internacional", y ha gozado durante mucho tiempo en las instituciones europeas de un peso preponderante. No es por lo tanto que no pudiera hacerse una política diversa. Es que no quiso hacerse.

Los ejemplos podrían multiplicarse. La socialdemocracia ha llegado a aceptar las más "tóxicas" invenciones financieras, y no ha hecho nada concreto para acabar con los "paraísos fiscales" o el secreto bancario, instrumentos del entramado económico-mafioso a nivel internacional, con el resultado de que el poder de las mafias se extiende por toda Europa, desde Moscú a Madrid, desde Sicilia hasta el Báltico, y ni siquiera se habla de ello. Y dejemos correr el problema de los medios de comunicación, absolutamente crucial, dado que "una opinión pública bien informada" debería constituir para los ciudadanos "la corte suprema", a la que poder "apelar siempre contra las públicas injusticias, la corrupción, la indiferencia popular o los errores del gobierno", como escribía Joseph Pulitzer (¡hace ya más de un siglo!), mientras que nada han hecho las socialdemocracias por aproximarse a este irrenunciable ideal.
La socialdemocracia debía distinguirse del comunismo en sus métodos, mediante la renuncia a la violencia revolucionaria, y en sus objetivos, mediante la renuncia a la destrucción de la propiedad privada de los medios de producción. No estaba desde luego en su ADN, por el contrario, la abdicación a condicionar a través de las reformas (es decir sustancialmente) la lógica del mercado, volviéndola socialmente "virtuosa" y sometiéndola a los imperativos de una constante redistribución del superávit tendente hacia la igualdad.

Al traicionar sistemáticamente su única razón de ser, la socialdemocracia ha estado en crisis incluso cuando ha ganado elecciones y ha gobernado. ¿Cuánto se han reducido las desigualdades sociales bajo los gobiernos de Blair? En nada, si acaso todo lo contrario. ¿Y con Schroeder? ¿De qué puede servir una izquierda que lleva a cabo una política de derechas, si no a preparar el retorno del original?

No resulta difícil, por lo tanto, delinear un proyecto reformista, basta tener como estrella polar el incremento conjunto de libertad y justicia (libertades civiles y justicia social). Es imposible realizarlo, sin embargo, con los actuales instrumentos, los partidos-máquina. Porque pertenecen estructuralmente al "partido del privilegio". No pueden ser la solución porque son parte integrante del problema.

Llanto por Irak


Los asesinos han vuelto a actuar en Bagdad, utilizando suicidas contra la población indefensa. En la llamada Zona Verde, teóricamente la parte más segura de la ciudad, dos terroristas han hecho estallar dos coches bomba de forma simultánea, causando más de 130 muertos y más de 500 heridos. La violencia integrista encontró hace unos años un campo abonado en Irak con una invasión basada en las mentiras del gobierno de EEUU. Como consecuencia de ello, hoy el país sigue desangrándose y quienes pagan mayor tributo son los ciudadanos. Y mientras tanto, los aprendices de brujo que propiciaron esta situación permanecen tranquilos en sus cómodos despachos y viajan en vehículos blindados.


Más información en:

jueves, 22 de octubre de 2009

Afganistán una vez más

Democracia en Afganistán
!Menudo país! ¿En qué otro lugar tienes una segunda oportunidad para votar en contra del sinvergüenza contra el que votaste la primera vez?
Esta semana se ha conocido el informe de la comisión electoral enviada por la ONU a Afganistán para verificar las elecciones de agosto pasado. El informe confirma que se dio un fraude masivo en favor de Hamid Karzai. La comisión electoral recomendó la celebración de una segunda vuelta y Karzai, el más beneficiado por el fraude y presionado desde diversos frentes, ha aceptado someterse nuevamente al veredicto de las urnas. Es dudoso que el fraude no se repita, con lo que el papelón del llamado "batallón electoral", los soldados enviados por diversos países para supervisar las elecciones, quedará nuevamente en entredicho. Toda la estrategia seguida en Afganistán es cuestionable. El tiempo sigue pasando sin que EEUU, el principal responsable de la "misión internacional" en Afganistán, tome una decisión para salir del atolladero. La inestabilidad hace meses que se extendió a Pakistán, un país nuclear. Y en los últimos días los integristas han apuntado también a la desestabilización de Irán. Se necesita una estrategia regional clara, dejar de engañar a los ciudadanos con eufemismos como "misión de estabilización" o "misión humanitaria" y basar las decisiones que se tomen en estudios fundamentados, por muy duras que sean sus conclusiones.

Más información sobre los últimos acontecimientos en Afganistán, Pakistán e Irán:




Último reportaje emitido en el programa En portada, sobre Pakistán, titulado "Pakistán, al borde del abismo":

domingo, 18 de octubre de 2009

El río de la luz

El último viaje literario de Javier Reverte recorre los paisajes de Alaska y Canadá, tras las huellas del escritor estadounidense Jack London. Javier Reverte recorre el camino que siguieron muchos aventureros a finales del siglo XIX en busca de oro. Cuando llegaron noticias de que se había descubierto oro en uno de los afluentes del río Yukón, miles de buscadores de fortuna iniciarn una carrera hacia el gran Norte, conocida como gold rush, trufada de dificultades por las inclemencias meteorológicas y una naturaleza salvaje llena de peligros. Uno de aquellos aventureros fue Jack London, cuya experiencia en Alaska le transformaría en uno de los grandes escritores de EEUU. Rememorando sus sueños de infancia y la lectura de los libros de London, Javier Reverte se propuso recorrer Alaska y Canadá, utilizando distintos medios de transporte en función de las circunstancias, pero teniendo siempre como referencia el río Yukón, uno de los mayores de América del Norte. El Yukón se convirtió para el escritor en el río de su renacimiento, en un río de luz, tras su mala experiencia en el Amazonas.

Como en todos sus relatos de viajes, en El río de la luz Javier Reverte mezcla la descripción de los lugares que visita con la narración de lo que le va sucediendo, la caracterización de los personajes que va encontrando y con datos históricos y anécdotas, que permiten al lector no sólo disfrutar con la lectura, sino también aprender. En esta ocasión aprendemos sobre la naturaleza de Norteamérica, sobre los primeros navegantes que llegaron a las costas del Pacífico Norte, sobre los aventureros a los que atacó la "fiebre del oro"y su dura vida en lugares azotados por duros inviernos, sobre la creación de las ciudades de Alaska y el territorio del Yukón canadiense y algunos de sus pintorescos habitantes,... Respecto a viajes anteriores de Javier Reverte, El río de la luz presenta algunas diferencias, pues el autor estuvo acompañado de un grupo de cinco amigos en parte de su recorrido. Reverte hizo con ellos en canoa un tramo del río Yukón. La parte final del viaje, de regreso a Europa, fue una travesía en un barco mercante desde Montreal a Liverpool. Entre medias, Reverte viajó también en avionetas de correo en Alaska y recorrió todo el sur de Canadá en ferrocarril. Toda una aventura, que deja al lector con ganas de más. Las próximas cita serán en el Ártico y el río Mississippi.

REVERTE, Javier, El río de la luz. Un viaje por Alaska y Canadá, Editorial Plaza y Janés, Barcelona, 2009.

Sinopsis del libro:


Reseña:


Entrevista digital con Javier Reverte:

http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2009/10/3813/

jueves, 15 de octubre de 2009

El desgobierno de lo público


Alejandro Nieto es catedrático emérito de Derecho Administrativo y lleva décadas analizando el funcionamiento de las instotuciones públicas en España. El desgobierno de lo público, su detallado estudio sobre este asunto arroja conclusiones alarmantes, que vienen a desmentir muchos de los supuestos en los que se basa el sistema político y administrativo en España. Su análisis pone en tela de juicio la existencia de una democracia, del Estado de Derecho, de un sistema judicial imparcial e independiente y de una administración pública eficaz.

Alejandro Nieto considera que España no puede ser calificada de democracia, sino más bien como partitocracia, puesto que no es el pueblo, sino que son los partidos políticos quienes detentan el poder y además lo hacen en su propio beneficio. El interés público queda relegado por el afán de los partidos políticos de perpetuarse en el poder y de utilizar sus resortes en defensa de sus intereses particulares. En muchas ocasiones el poder es utilizado para lucrarse, con lo que la partitocracia deriva en cleptocracia y la corrupción se extiende como un hecho cotidiano. La situación recuerda al sistema feudal medieval, donde los poderosos ofrecían una parte del botín y distribuían prebendas a cambio de fidelidad. Las instituciones del Estado se patrimonializan y amplias parcelas se distribuyen entre los más fieles. Hacer política es en muchas ocasiones sinónimo de hacer negocios y la ocuapación del poder facilita este tipo de actividades, cuando no se convierte en su principal finalidad. La corrupción es la principal manifestación de la confusión entre lo que es público y lo que es privado y se encuentra mucho más extendida de lo que parece. Nieto señala que sólo se conocen los casos más escandalosos de corrupción y también incide en el hecho de la tolerancia social hacia los corruptos, muestra una sociedad sin valores, en la que los que condenan la corrupción son una minoría hastiada y desencantada.

Existen otros mitos que tratan de hacernos creer, como la vigencia de la Constitución, más un texto de ciencia ficción que el reflejo de la realidad cotidiana. O el Estado de Derecho, que se subvierte cada vez que se utilizan las mayorías parlamentarias para cambiar las leyes a antojo del partido gobernante. O el interés por una administración pública eficaz, cuando apenas se ha hecho nada durante décadas para mejorarla. O la panacea del sistema autonómico, que, en lugar de transferir funcionarios a los entes regionales y locales, ha multiplicado la burocracia y ha creado una maraña de competencias difícil de desentrañar. O la idea de una justicia imparcial e independiente, cuando infinidad de ejemplos demuestran que se juzga con parcialidad, que los juecesque los políticos utilizan la justicia en su propio beneficio, tratando de controlar los órganos de gobierno de la judicatura y conseguir fallos favorables a sus pretensiones.

Todas estas circunstancias llevan al profesor Nieto a afirmar que vivimos un auténtico desgobierno, cuyas consecuencias sufren unos más que otros, y que la situación se mantiene a costa de tolerar la corrupción generalizada a pequeña escala, lo que no hace sino perpetuar y agravar el problema. Los ciudadanos son en parte responsables de la situación, pero la mayor responsabilidad recae en quienes pervierten el sistema desde las atalayas del poder. En estos días en los que muchas de las noticias políticas están relacionadas con tramas de abuso de poder El desgobierno de lo público resulta una lectura tremendamente esclarecedora. El autor aporta múltiples ejemplos para corroborar sus argumentos y cuando no lo hace, es fácil encontrar ejemplos recientes que encajan en comportamientos perpetuados con el paso de los años. Un libro muy recomendable para quienes no soportan las componendas, los cambalaches, el arribismo, el tráfico de influencias, la parcialidad, el engaño, la carencia de principios y la adhesión incondicional y acrítica a las corrientes mayoritarias.

NIETO, Alejandro, El desgobierno de lo público, Editorial Ariel, Barcelona, 2008.

Sinopsis:


Comentarios sobre el libro:


lunes, 12 de octubre de 2009

Lo público y los privado


En el diario El País de ayer el escritor Julio Llamazares abordó un asunto muy español: el encandilamiento por todo lo privado y la manía de despotricar sobre los servicios públicos. Es cierto que muchos servicios públicos tienen carencias importantes, en unos casos por la desidia de quienes deberían velar por su correcto funcionamiento y en otros porque existe una clara intención de desmantelamiento, con lo que su deterioro es visto como una oportunidad para la privatización. Lo que resulta difícil de explicar es ese empecinamiento con que lo privado es mejor. Otro misterio como la tolerancia de la sociedad española hacia la corrupción.

LO PÚBLICO Y LO PRIVADO
JULIO LLAMAZARES

Muchos de los españoles que pudieron estudiar gracias a la existencia de una enseñanza pública ahora llevan a sus hijos a colegios y universidades privados, que son mejores según afirman, entre otras cosas menos objetivas, porque no todo el mundo puede acceder a ellos. Del mismo modo, en lugar de a la Seguridad Social, que está tan masificada, acuden a la sanidad privada, más personal y mejor según ellos (aunque, cuando se les presenten problemas de envergadura, les desviarán a los hospitales públicos, que disponen de más medios y más médicos) y, como se fían más de los bancos que del Estado, lógicamente, pues éste va a quebrar en cualquier momento, contratan seguros privados que les garanticen el bienestar futuro.

¿De dónde viene esa desconfianza por los servicios públicos del Estado que discurre paralela a un fervor cada vez más extendido por los que presta el sector privado y que tanto sorprende a muchos extranjeros, para quienes la sanidad pública española es envidiable y en cuyos países generalmente la educación pública es casi exclusiva, no porque no sean ricos, sino porque consideran sencillamente que es la mejor? Es algo que se discute desde hace tiempo sin que nuestros opinadores encuentren una explicación.

Porque, si bien es cierto que tanto la educación como la sanidad públicas españolas tienen problemas, especialmente en aquellas autonomías en las que los gobiernos de la derecha se empeñan en arruinarlas para justificar su privatización, que es lo que pretenden, ello no explica tal desapego hacia ellas, del mismo modo en que tampoco se entiende mucho esa admiración creciente que despierta en muchas personas todo lo que tenga que ver con el sector privado. Salvo que entendamos como justificación, claro, el deseo de muchos compatriotas de emular a las clases más pudientes, que desde siempre han puesto por encima de cualquier otro el criterio de la exclusividad.

El caso es que, de un tiempo para acá, coincidiendo con la bonanza económica que España ha vivido durante años, incluso ahora que esa bonanza se ha detenido a causa de la crisis, los españoles se han lanzado a comprar acciones de las empresas privadas de educación y de sanidad, bien sea en forma de contratos, bien trasladando a sus hijos de los colegios y universidades públicos a los cada vez más numerosos centros privados. Todo ello en la convicción de que son mejores y de que en ellos no encontrarán inmigrantes (salvo los hijos de diplomáticos y gente así) y toda esa gente cutre que llena los hospitales y los colegios e institutos públicos. Razón no les falta, a decir verdad, si no fuera que ellos mismos, muchas veces, comparten esa condición para los ricos de toda la vida, que ven con desagrado cómo los hospitales y los colegios privados empiezan también a masificarse y a vulgarizarse con su presencia. Es lo que tiene vender ideas, que, si te las compran, ya no son tuyas.

El problema, en cualquier caso, no es la actitud de todas esas personas, que, al fin y al cabo, se pagan con su dinero su afán de ascenso social, sino, para los demás, aquellos que no podemos o no queremos seguir sus pasos, el deterioro de los servicios públicos al que de modo premeditado, aunque muy sutil, están llevando en los territorios de su competencia ciertos gobiernos autonómicos (esos que consideran que lo privado es siempre mucho mejor que lo público) con el fin de desviar a los usuarios hacia aquél, lo que les permite de una tacada ahorrar dinero y hacer negocio (¿o en manos de quién están, si no de ellos y sus amigos, los colegios y las clínicas privados?), y el consiguiente desprestigio que de todo lo que sea público se ha establecido en nuestra sociedad. Un desprestigio que cala cada vez más, como continuamente nos muestran muchos ejemplos (deplorar los servicios públicos es casi ya un deporte nacional, incluso entre sus trabajadores), y que se manifiesta sobremanera en el modo en que la gente se comporta ante los servicios públicos y ante los que no lo son. Así, uno puede observar cómo la gente llega ya protestando a los primeros, tenga razón o no para hacerlo, mientras que en los segundos aguanta colas o negativas sin rechistar. O asistir a la escena que un fontanero (el ejemplo sirve para cualquier otra profesión) que en su trabajo hace esperar varias horas, incluso días, a sus clientes sin dar luego ninguna explicación por ello protagoniza porque su médico de cabecera tarda 15 minutos en atenderlo.

Y es que, al hilo de todo lo comentado, parece que los únicos que tienen responsabilidad por sus actuaciones son los empleados públicos, mientras que los de las empresas privadas están exentos de cualquier culpa. Es más, contraviniendo la ley y hasta la lógica, a aquéllos se les presupone todo tipo de defectos y carencias mientras que a éstos se les ve como modélicos, incluso cuando son, como pasa con muchos médicos, que actúan al mismo tiempo en los dos sistemas, exactamente los mismos.

Al final, va a tener razón El Roto cuando sintetizaba en una de sus viñetas con su habitual vitriolismo el nuevorriquismo hispánico. Dos muertos esperan en sus ataúdes el momento de su enterramiento y uno le dice al otro: "Pues a mí me hicieron la autopsia por lo privado. ¡No veas qué diferencia!".

Algunos que sí merecen un premio Nobel

¿Quién es Stan Brock? Los del comité de los premios Nobel seguramente lo desconocen, pero es sólo un ejemplo de que hay muchas personas en el mundo que han hecho muchos más méritos que Barack Obama para merecer el premio Nobel de la Paz. Stan Brock trabajó durante los años 60 en el programa de televisión Wild Kingdom, una de las más aclamadas series sobre naturaleza de EEUU. En sus viajes por los lugares más remotos de la Tierra constató la dificultad que muchas personas tenía para acceder a tratamientos médicos, bien por vivir en lugares alejados de los centros médicos o por habitar en lugares de extrema pobreza. En 1985 Stan Brock fundó RAM (Remote Area Medical), una ONG para llevar ayuda médica allá donde se necesitase. Así empezó su trabajo en el Amazonas, pero la pésima situación sanitaria de EEUU ha llevado a su organización a trabajar también allí. RAM instala clínicas de campaña en ciudades del país más poderoso del mundo para atender de forma totalmente gratuita a miles de enfermos que no tienen seguro médico. Hace unas semanas atendieron a más de 6.000 personas en Los Ángeles. Los voluntarios de RAM no reciben sueldo alguno por su dedicación (cosa que no sucede en otras ONG´s dedicadas a la sanidad). Trabajan totalmente gratis y con su esfuerzo ponen parches a la vergonzosa situación de EEUU en el terreno sanitario. Casi un año después de la elección de Barack Obama su reforma sanitaria sigue empantanada en el Capitolio y 47 millones de personas siguen sin seguro médico.

Reportajes sobre RAM y Stan Brock:


http://women.timesonline.co.uk/tol/life_and_style/women/ariel_leve/article6015125.ece


Página web de RAM:


Así han visto Jeff Danziger y Tom Toles la concesión del Nobel de la Paz a Barack Obama:


Si el Ejército adoptase los métodos del comité del Nobel...

"Antes de empezar esta patrulla, aquí están vuestros corazones púrpura"


NOTA: Los corazones púrpura se conceden a los soldados heridos o muertos en acto de servicio


"Aquí tiene su medalla. Espero que haga una buena carrera. "

Pesada medalla.

domingo, 11 de octubre de 2009

Ágora


Ágora es la última película de Alejandro Amenábar, un cineasta superdotado capaz de saltar de género cinematográfico en cada película y de superar lo logrado en anteriores proyectos. En esta ocasión la historia que narra Amenábar se desarrolla en la Edad Antigua, en las décadas anteriores al derrumbe del Imperio Romano. Amenábar se centra en Alejandría, ciudad romana de Egipto, sede de la famosa Biblioteca que atesoraba miles de manuscritos con el conocimiento del mundo antiguo. La Biblioteca era además un centro de estudio, donde maestros y discípulos intentaban encontrar respuestas a los enigmas de la naturaleza y el universo. Hipatia, hija de Teón de Alejandría, director de la Biblioteca, fue una filósofa (amante de la sabiduría) que impartía clases en la Biblioteca. Su interés por la ciencia la llevó a renunciar a casarse, pues hacerlo hubiera supuesto someterse a la voluntad de un hombre, renunciar a su libertad e independencia y abandonar todo aquello que daba sentido a su existencia. Amenábar centra el objetivo de su cámara en la figura de Hipatia para contar, a través de su historia, el derrumbe de un mundo imperfecto, pero caracterizado por la tolerancia, y el advenimiento de otro dominado por la ortodoxia y la oscuridad, aunque con pretensiones declaradas de perfección. El ágora de Alejandría, espacio de convivencia e intercambios, se convierte en el escenario del enfrentamiento entre distintas religiones: paganos, judíos y cristianos combaten por la hegemonía de su discurso, aunque para algunos la batalla está perdida de antemano. La identificación del poder político con una de las tendencias augura la victoria de ésta y la derrota de las demás. Hipatia intenta mantenerse al margen de estas luchas y dedicarse por entero a la ciencia, pero la violencia acaba colocándola en el ojo del huracán y convirtiéndola en una víctima más de la intolerancia y el fanatismo. En la película aparecen también otros temas, como la esclavitud y la instrumentalización de un lenguaje redentor que da esperanza a los más desfavorecidos al tiempo que los adhiere a una causa de la que no son dueños.

El maestro Amenábar cuida todos los detalles y consigue una fiel ambientación histórica y científica. Además, la iconografía escogida revela muchos aspectos ideológicos de la película. Por ejemplo, los colores de las ropas de los personajes los identifican con determinados grupos (blanco para los paganos, negro para los fundamentalistas cristianos,...). El aspecto físico de algunos personajes también invita a establecer curiosos paralelismos, como en el caso del obispo que ordena destruir la Biblioteca, cuyo parecido con Osama Bin Laden es extraordinario. Los barbudos miembros de la secta de los parabolanos también recuerdan a los fanáticos de Al Qaeda y los talibanes afganos.

Como es bien sabido, toda historia es historia del presente y en este caso Alejandro Amenábar ha afirmado que Ágora pretende ser una crítica contra el fundamentalismo y la intolerancia, temas universales y desgraciadamente presentes también en esta época. Muchos críticos han calificado la película como rigurosa, pero fría. Habría que preguntarse si la frialdad o el predominio de la racionalidad sobre el apasionamiento no es tanto una carencia de la película como una decisión deliberada del director. Yo apuesto por la segunda opción.

Página web de la película:


Ficha de la película y críticas:



La figura de Hipatia:

sábado, 10 de octubre de 2009

Informes


Cuando la atención mediática se centra en el PP y el caso Gürtel, conviene mirar alrededor. Se da uno cuenta de que la corrupción aparece en todas partes, aunque a veces se disfrace con la legalidad. El gobierno de la Generalitat de Cataluña, un tripartito que se supone "progresista", bate el récord de encargo de informes a asesores externos sobre los temas más variados, cuando no rocambolescos, como antes también lo hizo CiU. Muchos de estos informes se encargaron a dedo, aprovechando la ley que permite no convocar concurso público si la factura no supera los 12.000 €. Hace unos días se conocieron las conclusiones de una auditoría externa que la Generalitat contrató para hacer un informe sobre los informes. Todo esto daría risa si no fuera por el cabreo ante tanta desvergüenza con el dinero público, tanto amiguismo y tanta desfachatez. Nadie parece ser inmune y parece que todos quedarán impunes.

En la edición de Cataluña del diario El País el genial Enric González publicó el 30 de septiembre una columna sobre este asunto:

USOS PRÁCTICOS DEL INFORME
ENRIC GONZÁLEZ

No se me ocurría ninguna idea para este artículo. E hice lo que suele hacerse en estos casos: encargué un informe a un amigo. Recibí un texto estupendo, 40 folios encuadernados en plástico con un título de lo más profesional: Consultoría técnica de contenidos y asistencia técnica para colaboradores del departamento de opinión.

Un informe realmente exhaustivo, se lo aseguro, dividido en dos partes. La primera, de 39 folios, contenía fotocopias de artículos publicados en otros diarios, con subrayados y notas sobre lo que era copiable (subapartado a), lo que era refritable (subapartado b) y lo que convenía no tocar (subapartado c). Este último subapartado estaba lleno de sutileza. Indicaba, por ejemplo, que no me convenía explicar que había desayunado un pavo relleno con callos, garbanzos y butifarras. "Lo que en la columna de Quim Monzó resulta enteramente natural, quedaría tal vez impostado si lo dijera usted". ¿Qué les parece? La segunda parte, de un folio, se centraba en los aspectos más estrictamente técnicos: 4.000 pulsaciones, a ser posible sin faltas de ortografía, y un título breve y sugerente (se desaconsejaba vivamente el título Miscelánea del miércoles).

Estos asesoramientos externos, realizados por profesionales de prestigio (todos mis amigos lo son), son muy convenientes en mi trabajo. Imprescindibles, diría. Quedé muy contento con Consultoría técnica de contenidos, etcétera, porque delimitaba con claridad mi ámbito de actuación y me proporcionaba herramientas muy útiles para la confección de este artículo y, contando con la benevolencia de mis jefes, otros artículos en el futuro. Por supuesto, no se puede esperar que un informe de sólo 40 folios resuelva de una vez todos los problemas. La base era sólida. Sin embargo, seguía sin ocurrírseme una idea para llenar los 4.000 espacios.

Le encargué otro informe a otro amigo, y en un tiempo muy razonable (sólo siete semanas) llegó a mi mesa uno de los estudios más concienzudos que he leído: 18 folios rebosantes de datos. Ahora sé, por ejemplo, que Joan Barril ha escrito la palabra concepto en 64 ocasiones desde el mes de mayo y que Salvador Sostres ha conseguido siempre (durante el periodo estudiado en su caso, los últimos 23 años) incluir el adjetivo penoso en cualquier párrafo que contuviera el término socialismo. Comprenderán ustedes que con esta documentación a mano resulta más fácil escribir un artículo. Más fácil y más seguro. Siempre que se tenga una idea, claro está.

Pero donde no hay ideas, hay amigos. Encargué otro informe, esta vez ya con un poco más de prisa: ¡ah, señores, la tiranía del cierre! El texto me llegó enseguida, y en papel reciclado, ¡ojo! Por desgracia, y porque las prisas son malas, hubo un error. O yo me expliqué mal o mi amigo (un profesional excelente) no me entendió del todo bien. Su informe, La influencia del calentamiento global en la política de fichajes del CE Sabadell FC, no era lo que me hacía falta en este momento. Lo cual no significa que no resulte utilísimo más adelante, por lo que lo dejé en el cajón de los temas potencialmente interesantes.

Muy agobiado, llamé a un amigo que hace informes y le rogué que me enviara algo, lo que fuera, porque se me echaba el tiempo encima. En una hora me hizo llegar el estudio Joan Puigcercós, hombre de Estado, advirtiéndome que podía hacerme un precio muy bueno porque ya se lo había vendido cinco veces a Joan Puigcercós, hombre de Estado, y en la industria del informe, como en casi todas, la producción a gran escala abarata los costes.

En fin, qué voy a decirles. Nada nuevo, me temo. Me extendería en el tema "Joan Puigcercós, hombre de Estado" porque cuento con documentación significativa y relevante sobre el mismo, pero me parece un poco obvio. A Joan Puigcercós le conocen muy bien todos ustedes: es el hombre de Estado que sale en Polònia.

Voy a encargar unos informes para la semana próxima. Y a pasar las facturas de los ya recibidos. Aunque podrían parecer carillos (nada del otro mundo: 71.071 euros, todo incluido) y la prensa, lo sabemos, no tiene un duro, no hay nada como un informe para que el trabajo salga bien hecho. Además, no los pago yo. Y más además, ¿para qué están los amigos?

Conclusiones del informe sobre los informes:


Algunos de los estudios encargados:


viernes, 9 de octubre de 2009

Un premio nada serio


La concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama dice mucho acerca de la seriedad del comité de concesión de este galardón. No es la primera vez que se premia a personajes muy discutibles, como Henry Kissinger o Al Gore. Más bien parece que lo que se valora es el alcance mediático de la personalidad de los premiados, muy por encima de su trabajo en favor de la paz en el mundo. El presidente de un país que mantiene dos guerras en Irak y Afganistán, que no duda en amenazar a Irán o Corea del Norte con represalias si no se avienen a seguir sus consignas y que respalda sin problemas los crímenes que comete a diario el Estado israelí contra los palestinos no parece ser alguien al que se pueda premiar por sus esfuerzos en favor de la paz. Al menos no han premiado a Berlusconi, que también había sido propuesto: http://www.que.es/ultimas-noticias/internacionales/200909241458-web-propone-berlusconi-como-candidato.html. Personalmente considero mucho más serios los premios IGNobel. Quienes los reciben, al menos los merecen de verdad.


Premios IGNobel 2009:


jueves, 8 de octubre de 2009

Cincuentones inmortales


Astérix, Obélix y compañía cumplen 50 años. En Francia se preparan numerosos actos para celebrarlo. Está previsto que se edite un álbum en el que aparecerán todos los personajes que Astérix y Obélix conocieron en sus locas aventuras. Desde la muerte del guionista René Goscinny en 1977 el legado recayó en el dibujante Albert Uderzo. Las historietas se resintieron con la pérdida de la imaginación de Goscinny, pero quedan páginas memorables. Seguro que si Goscinny viviera, los álbumes de esta época retratarían con ironía a personajes actuales, como Sarkozy, Bruni, Villepin o Le Pen, porque, además del mundo romano, las historietas de Astérix siempre contaron con un divertido espíritu crítico las incongruencias del mundo contemporáneo: la petulancia, la ambición desmedida, la envidia, las conspiraciones, la lentitud de la burocracia, la especulación inmobiliaria, la avaricia,... Seguro que cada cual tendrá su álbum preferido. Los míos son varios: Astérix legionario, Astérix Gladiador, Astérix y Cleopatra, Astérix en Helvecia y Astérix en los Juegos Olímpicos. Larga vida a los locos romanos y a los astutos galos.


Cincuentenario de Astérix y compañía:


Página web en español:

miércoles, 7 de octubre de 2009

Don Vito y compañía


El principal implicado en el caso Gürtel se hacía llamar Don Vito, como el personaje central de la película El padrino, el capo de la familia mafiosa Corleone. Según se van conociendo más datos del sumario, se va comprobando la podredumbre, la ligereza con la que se dispone del dinero público y también lo horteras que son muchos de los implicados, que se venden a cambio de coches, relojes de lujo o trajes de diseño. Por si fuera poco entre los relacionados con la trama aparece el señorito Agag, conocido especialmente por ser el yerno de Aznar y amiguísimo de otro turbio personaje, Flavio Briatore. Todo esto apesta, aunque algunos se empeñen en taparse la nariz.

martes, 6 de octubre de 2009

Vaya par


El uno no sabe por dónde va y de vez en cuando se saca un conejo de la chistera sin consultar a nadie y sin pensar demasiado en las consecuencias. El otro intenta capear el temporal sin que se le mueva un pelo de la barba con la única estrategia de que si consigue resistir conseguirá ganar las elecciones. Las encuestas le dan la razón, lo cual no deja de ser escandaloso. Por todas partes surgen casos de corrupción, pero como de costumbre esto no parece pasar factura a los colegas de los corruptos. Si los dos personajes tuviesen un poco de decencia, no se votarían a sí mismos.

domingo, 4 de octubre de 2009

State of play (2)


Hace unos meses comenté la película La sombra del poder (State of play). Recientemente he tenido la oportunidad de ver la serie de televisión en la que se basó. Es una serie de seis episodios producida por la BBC en 2003. En España se ha comercializado en DVD con una infame traducción hecha en Sudamérica y sin la posibilidad de escuchar a los actores en su idimoa original. Pero ni siquiera el penoso doblaje logra estropear la grandeza de State of play. La serie narra paso a paso todo el proceso de una investigación periodística que involucra a miembros del parlamento y del gobierno británico. En ella aparecen las múltiples facetas del trabajo periodístico: la bulliciosa redacción, el tratamiento de las fuentes de información, las relaciones con la policía, la delgada línea entre lo legal y el delito, el trabajo en equipo, el papel de los editores, los intereses de los grupos mediáticos de los que forman parte los diarios, que desean congraciarse con los gobiernos para ser beneficiados por ellos,... Y por encima de todo, el trabajo de calle, de block de notas y bolígrafo, aunque las redacciones de los periódicos se parezcan cada vez más a asépticas oficinas administrativas. State of play es periodismo en estado puro, unido al rigor y al buen hacer de la BBC. Los actores que interpretan a los principales personajes (John Simm, David Morrisey, James McAvoy, Kelly MacDonald, Polly Walker y Bill Nighy) no tienen nada que envidiar a los de la versión hollywoodiense (Russell Crowe, Ben Affleck, Rachel McAdams, Robin Wright Penn y Helen Mirren). Otra muestra de que cada vez más el mejor cine se hace en televisión.
Sinopsis de State of play:

jueves, 1 de octubre de 2009

Impuestos


Dos interesantes análisis sobre la reciente subida de impuestos:

- Xavier Vidal Folch se centra en los tributos que pagan los más ricos, las famosas Sicav y en qué medida les afectará la decisión del gobierno de incrementar determinados impuestos:


- Jesús Mota especula sobre la finalidad última del plan fiscal del gobierno: demostrar solvencia ante los organismos de calificación de riesgos por el previsible aumento del déficit público y del endeudamiento del Estado. Mota señala que los expertos desaconsejan subir los impuestos en época de recesión económica. Durante los años de bonanza económica, en lugar de aprovechar la coyuntura positiva para incrementar progresivamente la presión fiscal, tanto los gobiernos del PP como los del PSOE optaron por rebajar los impuestos, de manera que no se redujo el déficit público. Ahora, con el déficit disparado, se buscan parches que recaerán mayoritariamente sobre los de siempre:



La viñeta es de Andrés Faro, viñetista del Diari de Tarragona. En su página personal hay un archivo de viñetas muy interesante. Recomiendo especialmente las dedicadas al tema de la educación:

O los Juegos Olímpicos

Todo vale para desviar la atención: hablar de fútbol para tapar la corrupción o bombardear con la elección de la sede olímpica para hacer olvidar la crisis económica y la subida de impuestos. Más de 400 personas se han desplazado a Copenhage para apoyar la candidatura de Madrid a organizar los Juegos de 2016. En otras palabras, para intentar dorar la píldora a los bien alimentados miembros del COI. Sería deseable también que toda esa gente se tomase igualmente en serio otro tipo de asuntos.