martes, 29 de diciembre de 2009

Eso


Menos ruido y más reflexión. Menos ladridos (con perdón para los perros) y más ideas. No estaría mal el cambio.

martes, 22 de diciembre de 2009

Infame del año



Como dice el periodista José María Izquierdo en la cuarta página de opinión del diario El País de hoy, había muchos candidatos a personajes despreciables del año. Si se piensa un poco, afloran rápidamente unos cuantos nombres que podrían perfectamente haber merecido tal título. Entre todos ellos, hay uno a quien tengo especial inquina, que reúne en su persona algunas de las características que más me repelen: falso, mentiroso, ambicioso, avaricioso, meapilas, con permanente sonrisita de suficiencia, hortera amante del lujo y evasor fiscal. Suscribo palabra por palabra la opinión de José María Izquierdo y su álter ego José K.

"MISTER" BLAIR TIENE UNA PANDERETA
JOSÉ MARÍA IZQUIERDO

José K. anda tocado: ha adquirido un sombrero de fieltro y ala ancha. Casa bien con el bastón que ya acostumbra y cumple a la perfección con los fines -dos, mayormente- para los que se procuró el chapeo. Por un lado, le resguarda del constante centelleo de tanta bombillita de navidad, estrellas destellantes y papanoeles intermitentes, ristra de baratijas luminiscentes, adornos melifluos, ornatos ridículos, gastos provocadores en tiempos de penuria. Por otro, se protege preventivamente de la llegada del gran acontecimiento: se acerca el día en que se producirá la conjunción Obama-Zapatero, y no quiere nuestro amigo que la explosión de rayos, fulgores, resplandores y fucilazos le pille con el entendimiento al descubierto.

El equipo de protección de José K. frente a la agresión navideña se completa con unos auriculares que le ha prestado el joven Pepito K., que éste utiliza bien para el Ipod nano, le dice, o bien el Shuffle, le ilustra, aunque él los lleva conectados con la nada. Así pertrechado, comprueba satisfecho que no le alcanzan las distorsionadas ondas de los altavoces escupiendo los sofisticados instrumentos -pandereta y zambomba- de los villancicos, cuya permanencia tan preocupada tiene a la señora Cospedal, pues ya se sabe que este Gobierno de masones, al igual que va a hacer con la defenestración de crucifijos, decretará en breve la prohibición de tan singulares cánticos, así como de los nacimientos, tan evocadores de tamborileros y/o pastorcillos.

¿Tendrán los ciudadanos laicos que seguir aguantando la imposición de tanta cruz, de tanta sotana, de tanta iglesia, de tanto belén? ¿Por qué los católicos -se pregunta indignado José K., apóstata que es- se creen con derecho a tanto privilegio durante tantos siglos?

Tras unos momentos de recuperación del pulso adecuado, quiere nuestro hombre, en broma consigo mismo, ponerse unos paquetitos de regalo al pie de su arbolito de la razón. Simula, así, celebrar el fin de año con esta particular chanza, remedo bufonesco de su rechazo a las empalagosas fiestas navideñas. Y elige una gavilla de tontunas patrias e internacionales. Incluso se apresta a elegir al personaje público que más le asquea. Dura competición ésta por la innúmera presencia de candidatos, advierte, pero a ella se lanza con valentía, decisión y coraje. Anciano sí, pero audaz y arrojado.

¿Qué tal comenzar por el extranjero muy extranjero? ¿Dubai, por ejemplo? Le gusta este caso especialmente a nuestro hombre porque reúne algunas de las características que tan bien han definido a los sinvergüenzas que han poblado las peores realidades de la crisis: rapiña a cielo abierto, impunidad para los culpables.

En 4.400 kilómetros cuadrados de tierra calcinada, extensión menor que La Rioja, se han construido en los últimos años el edificio más alto del mundo -el Burj Dubai, 818 metros-, el centro comercial, el parque de diversiones, el hotel o la tienda de dulces más grandes del orbe.

Hay un centro con cinco pistas de esquí, o complejos de islas artificiales en forma de palmeras o mapamundi. Todo ello en un derroche de lujo desorbitado, de carísimo diseño y derroche sin cuento. Se ha construido en menos de una década una burbuja descomunal, monstruosa, a la vista de todo el mundo, con enormes campañas de publicidad, de presencia de famosos y, obviamente, de inversiones multimillonarias de las mayores entidades financieras mundiales, soltando euros y dólares contando con que aquellos ostentosos dirigentes que esquilman las tierras y las aguas de sus golfos, que gastan integrismo religioso y grifería de oro, responderían de esas enloquecidas inversiones.

Un día, la empresa clave de Dubai dice que no puede pagar a sus acreedores. El antes agasajado emir se hace el sueco con kefia, y sólo en el último momento, con los acreedores al borde del infarto, el resto de emires, unidos, sí, pero renuentes al pago a escote, deciden finalmente poner unos milloncitos de dólares para seguir tirando, y aquí paz y después un edén lleno de huríes.

Lo más gracioso de esta gigantesca tomadura de pelo es que ahora llegará, a no tardar, la petición de ayuda pública para aquellos que tenían delante de sus jetas tal cúmulo de despropósitos y nada advirtieron. José K., airado como siempre, frenético en su enfado, se pregunta: ¿Habrá también que ayudar a los bancos que tienen pillados miles de millones de esos 26.000 que quiere renegociar Dubai World? ¿También con dinero de los contribuyentes? ¿O todo acabará, como siempre, en la exigencia de una reforma del mercado de trabajo que, como se observa, es la culpable de la crisis?

José K. sitúa en la base del arbolito paquetitos más pequeños. Le hace gracia, ya saben de su maldad, el contradiós de que a nuestro joven y modernísimo presidente la Ley de Economía Sostenible, esa especie de catedral de León hecha con mondadientes sacados de aquí y de allá, como mostraban en el No-Do rústicos artesanos, le explote precisamente por la Red.

¿Cómo no van a protestar esos tiernos zánganos que nada hacen, si les impiden chupar la sangre y el talento a los que sí han trabajado, invertido, compuesto o escrito? Añade nuestro amigo dos minúsculos paquetitos: el espectáculo de encopetados señores y señoras discutiendo durante horas y mediante miles de folios sobre la estúpida distinción entre nación o nacionalidades, o el caso Rodrigo Rato y la presidencia de Caja Madrid. Cuando mandaba, Aznar colocó a un amiguete. Ahora que gobiernan los socialistas entronizamos a su todopoderoso vicepresidente. Para el próximo relevo le daremos a elegir entre Flavio Briatore o su patrono Rupert Murdoch.
José K. quería, por fin, en este señalado momento navideño, elegir al tipo más despreciable entre los despreciables de un año que ha sido un disloque, un sin vivir. Aquel al que reconforta insultar de forma grosera, tirarle copas de vino de Jumilla en la camisa blanca y pisarle los zapatos recién lustrados. Prescinde de Camps o Gürtel en general, por el sucio pringue que rebosan, así como de tantos y tantos corruptos que nos han amargado la ética en Valencia, Madrid, Cataluña o Baleares, y echa nuestro hombre, otra vez, una mirada al amplio mundo. Duda. El magullado Berlusconi le llama, tentador, desde Vila Certosa, payaso peligroso, con un pie en el fascismo y otro en la corrupción: tachado por obvio.

Opta, finalmente, por Tony Blair. ¡Ah, qué personaje! Ya en el Gobierno de Su Majestad tuvo su punto, con las Azores y su taxista espía. Pero lo mejor llegó después. El tipo acepta ser nombrado enviado especial para Oriente Próximo por los Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU. A continuación, crea un laberinto de sociedades para llevarse las maletas de euros a paraísos fiscales -¿se puede ser más desvergonzado?- y no pagar a la Hacienda británica.

En esa tela de araña enmascara sus ganancias, desde los seis millones de euros que va a cobrar por sus memorias o los 100.000 dólares que se embolsa por conferencia, a los más lustrosos, pingües -y opacos- contratos de asesoría con JPMorgan o Tesco, una cadena de supermercados que quiere expandirse... en Oriente Próximo. Por si algo le faltaba, se convierte al catolicismo -oh, my god- tras su salida de Downing Street, y pone en marcha la Fundación Tony Blair para la Fe.

Así que un día cualquiera, mister Blair se reúne con los emires de Abu Dhabi o Dubai, claro, bien por la cosa del Cuarteto, bien por la cosa de la religión. Al día siguiente, con corbata distinta, pero la misma cara de piedra, los asesorados por Tony firman sustanciosos contratos en esos mismos países. ¡Alabado sea el señor (cualquiera que sea)!

José K. se sirve del güito recién comprado para esconder el rojo escarlata que le alumbra de rabia la cara cuando describe a este rufián. Lo dicho, mister Blair: los cabellos son de oro, el peine de plata fina. Y a pasar la pandereta, bribón.

La caricatura de Steve Bell, aparecida en The Guardian, representa a Blair como el cuadro del papa Inocencio X pintado por Velázquez. En su mano un cartel que dice "Mentí de buena fe".


La ingeniería financiera del socialdemócrata Blair:


lunes, 21 de diciembre de 2009

Pyongyang


Pyongyang es la capital de Corea del Norte, uno de los países más herméticos del mundo. Sin embargo, en algunos aspectos no está tan cerrado al mundo como parece. Es lo que se descubre en la novela gráfica del dibujante canadiense Guy Delisle. En 2003 Guy Delisle pasó dos meses en Pyongyang coordinando el trabajo de un equipo de dibujantes norcoreanos, subcontratados por un estudio de animación francés. Al parecer ésta es una práctica extendida entre las grandes compañías de animación de todo el mundo. La deslocalización de partes del proceso de producción a países más baratos es otra de las consecuencias de la globalización, especialmente chocante si se tiene en cuenta que Corea del Norte pasa por ser uno de los últimos bastiones del comunismo en el mundo. Fruto de su estancia en Pyongyang, Delisle realizó un agudo retrato del país que merece la pena leer para descubrir algunas de las peculiaridades de Corea del Norte. La mirada de Delisle permite descubrir el absurdo de un país aislado que somete a su población a una serie de obligaciones ridículas, cuyos dirigentes han montado un culto a la personalidad en torno a Kim Il Sung y su hijo Kim Jong Il, ominpresentes en todas las habitaciones del país y también en múltiples monumentos en las calles. Pyongyang aparece como una ciudad fantasma, sin luz por las noches, donde los ciudadanos nunca se detienen a callejear, pero son "conminados" a realizar ridículas actividades voluntarias, como barrer las carreteras o pintar las piedras que rodean los árboles. Los visitantes extranjeros no tienen libertad de movimientos y han de ir siempre acompañados por un guía oficial, la televisión y la radio están controladas por el Estado y no hay acceso a internet para los ciudadanos de a pie. Delisle cuenta en Pyongyang todo aquello que pudo conocer en su estancia y llamó su atención: la ideología oficial (el Juche), sus visitas a edificios emblemáticos de la ciudad, la vida en los hoteles destinados a extranjeros, la distribución de la ayuda alimentaria de la ONU, .... Uno de los datos curiosos es el libro que Delisle eligió para llevarse a Pyongyang: 1984 de George Orwell. Probablemete Orwell hubiera encontrado en Pyongyang un escenario bastante adecuado para su novela.

DELISLE, Guy, Pyongyang, Editorial Astiberri, Bilbao, 2005.

Reseña de Pyongyang:


Página web de Guy Delisle:


Blog que Guy Delisle escribió durante su estancia en Jerusalén:

sábado, 19 de diciembre de 2009

El desequilibrio como orden


En 1997 el profesor Francesc Veiga publicó, junto con Enric Ucelay Da Cal y Àngel Duarte, La paz simulada, 1941-1991. Una historia de la Guerra Fría. En aquel libro los tres profesores combinaron el relato de los principales acontecimientos de la Guerra Fría con la interpretación, por lo que La paz simulada resultaba extraordinariamente útil para comprender las relaciones internacionales en un periodo fundamental del siglo XX. El desequilibrio como orden. Una historia de la posguerra fría. 1990- 2008 supone la continuación de aquel interesante libro. En esta ocasión el profesor Veiga afronta en solitario el reto de sintetizar los últimos 20 años y ofrecer además explicaciones a complejos fenómenos, muchos de los cuales se encuentran todavía en fase de desarrollo. Una tarea tan ingente supone tener que centrar el interés en algunos aspectos y dejar otros apenas esbozados. Sin embargo, el libro en su conjunto ofrece lo que el autor explica en el prólogo: ideas para reflexionar y herramientas para comprender el mundo actual.


En mi opinión éstos son algunos de los aspectos más sugerentes del libro:

- El espejismo del Nuevo Orden Mundial, que aparentemente surgió tras la desintegración de la URSS y su derrota incruenta en la Guerra Fría. El encumbramiento de EEUU como única superpotencia, cuyo modelo económico neoliberal estaba destinado a imponerse en todo el mundo, el "fin de la historia", el triunfo del capitalismo y las virtudes de la globalización ha quedado en entredicho en multitud de ocasiones. Se ha demostrado que la liberalización económica sin límites, la privatización de servicios (entre eloos, la guerra) y el unilateralismo en las relaciones internacionales, lejos de establecer un nuevo orden mundial, han conducido a un enorme desorden: desorden financiero y caos en Irak, Afganistán y Pakistán.

- La resurrección de Rusia como superpotencia, tras el descontrol de la era Yeltsin. Bajo el gobierno de Vladimir Putin Rusia ha ido recuperado parcelas de poder en el mundo, especialmente en el entorno de Asia Central. El resurgir de Rusia se contempla con preocupación desde EEUU y explica su enorme interés en la ampliación de la UE y la OTAN hacia el Este de Europa y la intervención estadounidense en países de la antigua órbita soviética.

- El protagonismo cada vez mayor de China. El libro comienza y termina en China porque, en buena medida, los cambios acontecidos en China son un buen ejemplo de muchos de los procesos acontecidos en las dos últimas décadas. Las reformas económicas capitalistas introducidas en China por Deng Xiao Ping en la década de los 80 provocaron las protestas que condujeron a la masacre de Tiananmen en 1989. La estrategia de primero crear riqueza para después distribuirla ha sido un camino seguido por otras potencias emergentes (Brasil e India). La búsqueda de nuevos mercados y nuevas fuentes de suministro de materias primas ha llevado a China a salir al exterior y entrar en territorios anteriormente controlados en exclusiva por las antiguas potencias coloniales. La entrada de China en escena ha establecido un nuevo marco de competencia y ha favorecido a los países menos desarrollados, que pueden elegir con quién hacer negocios y ya no se ven obligados a someterse a los intereses de las antiguas potencias coloniales.

- El detallado relato de los conflictos en los Balcanes, del genocidio en Ruanda y las guerras mundiales africanas. En la explicación de estos acontecimientos salen a la luz algunas de las peores características del mundo contemporáneo: la manipulación mediática en favor de determinada versión de los hechos para inclinar la balanza en favor de una deterinada resolución de los conflictos, el doble rasero aplicado a los problemas, el olvido interesado de determinadas partes del mundo, las guerras por delegación y la falacia de la "injerencia humanitaria".

- La sociedad low cost, un tipo de sociedad en la que la mayoría de la población sobrevive por medio de los productos low cost, viviendo la ilusión de una falsa prosperidad, basada en las compras a crédito y el eterno endeudamiento. La ilusión del acceso al consumo de bienes antes inalcanzables ha anestesiado las conciencias y ha permitido que los gobiernos invirtiesen grandes cantidades de dinero público en el rescate de bancos y sociedades de inversión sin que hubiese grandes movilizaciones de trabajadores y desempleados contra estas medidas.

El desequilibrio como orden es altamente recomendable para entender mejor el mundo de hoy. El libro incluye una amplia bibliografía y una colección de útiles mapas relacionados con algunos de los capítulos del libro. Un buen libro para pensar.


VEIGA, Francisco, El desequilibrio como orden . Una historia de la posguerra fría. 1990-2008, Alianza Editorial, Madrid, 2009.

Reseña del libro:


Comentario sobre el libro en el blog del profesor Veiga:

Seis

Un récord difícil de igualar. 2009 se ha convertido en el mejor año de la historia blaugrana, si lo único que se valora es ganar. En mi opinión, lo mejor ha sido la forma de hacerlo, apelando a un estilo propio basado en la cantera. Año a año siguen subiendo al primer equipo jugadores formados en la fábrica de la Masía. Las estrellas más mediáticas no son nada sin el equipo, cuya sólida estructura se forjó hace ya unos cuantos años. El paso del tiempo ha demostrado cuál es el mejor camino y conviene no olvidarlo para el futuro. Tocar el cielo puede llevar al endiosamiento y al aburrimiento, errores que ya se cometieron en el pasado. Ojalá no se repitan.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Telo Melo


Los Blasillos han vuelto a acertar. Vaguedad e imprecisión para disfrazar de nuevo el fracaso por la falta de compromiso.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Dos versiones, mismo augurio




Estos días Plantu y Forges han coincidido en el tema de sus viñetas, en relación a la cumbre del clima de Copenhague. Como era de temer, se avecina un fracaso y habrá que esperar que las catástrofes sean inevitables para que se tomen decisiones realmente efectivas.

Especial sobre la cumbre de Copenhague en El País:

domingo, 13 de diciembre de 2009

Julie y Julia


Esta película de Nora Ephron reúne de nuevo a las actrices Meryl Streep y Amy Adams, que ya trabajaron juntas en La duda. Cuenta dos historias que transcurren en épocas distintas, cuyo punto de unión es un libro de cocina, por lo que la pantalla se llena de suculentos platos, cocinados por las dos protagonistas. El principal atractivo de Julie y Julia es la presencia de la camaleónica Maryl Streep, capaz de transformarse con cada papel. En esta ocasión se pone en la piel de Julia Child, un ama de casa estadounidense que viajó a Europa acompañando a su marido y encontró en la cocina una forma de distracción y también un medio para expresar su talento. Ámy Adams tampoco desentona en su papel de una treintañera desencantada a la búsqueda de su verdadera vocación. La película también es una muestra de la facilidad con la que los guionistas de Hollywood tienen para encontrar historias singulares para armar películas con argumentos aparentemente anodinos. Para mi gusto, la película se hace un poco larga, aunque vale para pasar el rato y disfrutar una vez más de Meryl Streep.


Sinopsis y críticas:



sábado, 12 de diciembre de 2009

Buscando a Eric (Looking for Eric)


En su última película Ken Loach y su guionista habitual, Paul Laverty, se apartan un poco de los sinsabores de la clase trabajadora británica y se centran en una historia de tono más amable, en la que el ex-futbolista Eric Cantona tiene un papel protagonista. La historia es sencilla: un cartero fanático del Manchester United pasa una mala racha. Sus amigos intentan animarle, pero no consiguen demasiados resultados. Una noche, el cartero fuma un poco de marihuana de uno de sus hijastros y en su alucinación se le aparece su ídolo, Eric Cantona, que le da consejos sobre cómo encauzar su vida. Las apariciones de Cantona sirven también de pretexto para rememorar algunos de sus mejores y peores momentos en el Manchester. Buscando a Eric incluye algunos de los elementos característicos del cine de Loach, como la solidaridad entre los trabajadores, personajes al límite de la marginalidad y extraordinarios actores con apariencia creíble, como las personas que se pueden encontrar a diario en la calle. La nota diferenciadora de esta película es la presencia de Eric Cantona. Tras su pasado de gran jugador con una personalidad arrolladora y polémica, Eric Cantona ha sabido reinventarse como un actor nada desdeñable. Y la historia tejida por Loach y Laverty en torno a su figura deja buen sabor de boca.

Sinopsis y críticas:



martes, 8 de diciembre de 2009

Sangre de nuevo en Bagdad


Es una historia interminable de dolor. No importa si los autores han sido los asesinos de Al Qaeda o los asesinos de la llamada insurgencia suní. El resultado es el mismo: se utiliza como blanco a personas inocentes, se multiplica el sufrimiento, se machaca con la inseguridad y el miedo a una población exhausta. La cuna de la civilización, allí donde se inventó la agricultura y donde se escribieron los primeros textos, sigue siendo víctima de la barbarie de animales sin escrúpulos. ç

Más información: