martes, 26 de enero de 2010

La nueva lucha de clases


En el diario El País de hoy se publica una interesante entrevista de Josep Maria Martí Font al filósofo francoargelini Sidi Mohamed Barkat. En ella se abordan los cambios sufridos en el mundo del trabajo, que han trasladado el conflicto clásico entre patronos y obreros al interior de cada trabajador, que libra una lucha consigo mismo. La competitividad exacerbada, la presión por los resultados y el deseo de prosperar llevan a muchos trabajadores a una situación de tensión que acaba convirtiéndose en angustiosa y tan alienante como el trabajo en las grandes fábricas durante el siglo XIX.

Enlace a la entrevista:

La paradoja de la seguridad


La viñeta de El Roto aborda una curiosa paradoja: la idea de seguridad se opone a la de sentir miedo. Sin embargo, en el mundo de hoy se recurre con frecuencia a asustar a la población, a elevar los niveles de alerta con el pretexto de proporcionar mejor seguridad a los ciudadanos.

domingo, 24 de enero de 2010

La torre elevada


La torre elevada es uno de los libros más premiados en los últimos años en EEUE. Su autor, Lawrence Wright, es redactor de la prestigiosa revista The New Yorker y también fue uno de los guionistas de la película Estado de sitio, cuyo argumento giraba en torno a una serie de ataques de terroristas suicidas islamistas en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, lo que se cuenta en La Torre elevada no es ficción, sino hechos reales, aunque en ocasiones pueda parecer que buena parte de lo narrado pertenece al guión de una película. La torre elevada cuenta la historia de Al Qaeda y sus fundadores y el tortuoso camino que condujo al mayor atentado hasta la fecha, el 11 de septiembre de 2001. Wright sigue los pasos de varios personajes clave del integrismo islámico en su periplo hacia el extremismo: Sayyib Qutb, Ayman Al-Zawahiri, Abdulá Azzam, Omar Abdul Rahman y Osama Bin Laden. También analiza el atractivo que los mensajes extremistas ejercen sobre determinados segmentos de población musulmana, desencantados con gobiernos incapaces de hacer frente con solvencia a los problemas de la modernización de sus sociedades y el recurso a la religión como elemento de resistencia a los cambios y rechazo hacia aquellos que precisamente representan la versión más avanzada de la modernidad. Tiene especial interés la tergiversación de la doctrina islámica para justificar la deriva violenta de los islamistas, el asesinato de inocentes (incluidos musulmanes) y el suicidio (prohibido expresamente en el Islam y transformado en martirio por los organizadores de las masacres patrocinadas por Al Qaeda). El libro también incluye las primeras pistas sobre Al Qaeda que siguieron las distintas agencias de inteligencia de EEUU. El autor ofrece una detallada narración de los indicios de la peligrosidad de la amenaza, los esfuerzos de determinados agentes para prevenirla y detener a los responsables y también una extensa crónica de la descoordinación en la investigación, que acabaría siendo nefasta. Quizás es ésta la parte más interesante del libro y también la más reveladora sobre los errores que condujeron al 11-S: la total descoordinación entre los distintos servicios de información de EEUU, los recelos entre el FBI, la CIA y la NSA, las rencillas personales que obstaculizaron la circulación de información, el "muro burocrático" que convirtió los múltiples indicios que alertaban de atentados contra intereses de EEUU en piezas de un puzzle que no pudieron ser conectadas hasta que fue demasiado tarde,... La Torre elevada finaliza con los primeros bombardeos de Afganistán en otoño de 2001, pero el libro aporta muchas claves para entender la mentalidad de los integristas, sus objetivos, sus métodos e incluso la evolución que han experimentado en los últimos años. Desgraciadamente, Osama Bin Laden y Al Qaeda siguen en el primer plano de la actualidad y con cada una de sus acciones han conseguido buena parte de sus objetivos: atraer a EEUU a la trampa de Afganistán, tumba de la URSS como superpotencia y hacer tambalearse algunos de los principios de las sociedades occidentales, como las libertades individuales, la presunción de inocencia o la renuncia a la privacidad con el pretexto de mayor seguridad.

El libro incluye un anexo con información actualizada sobre los principales personajes que aparecen en el libro. Resulta descorazonador comprobar que casi todos los expertos en terrorismo islámico de los servicios de inteligencia de EEUU abandonaron las agencias gubernamentales en las que trabajaban tras el 11-S y hoy se ganan la vida en el sector privado. Como comentaba hace unas semanas el profesor Norman Birnbaum, cada vez parece más cuestionable que los servicios de inteligencia sean verdaderamente "inteligentes".

WRIGHT, Lawrence, La torre elevada. Al-Qaeda y los orígenes del 11-S, Editorial Debate, Barcelona, 2009.

Sinopsis:


Reseña de José María Irujo en Babelia:


Entrevista al autor:

sábado, 23 de enero de 2010

La hora de José Mota


Hace unas semanas regresó a TVE1 La hora de José Mota, magnífico programa de humor, cada vez más inteligente. En esta nueva entrega hay personajes ya clásicos, como Blasa, el Tío la Vara o el Cansino Histórico. También se incluyen sketches basados en programas de televisión propios, como Redes o Españoles por el mundo, o de otras cadenas, como El último superviviente, Callejeros, El encantador de perros o Cuarto Milenio. Entre los mejores sketches de las primeras entregas de la nueva temporada escojo dos: el primero, emitido en el programa de fin de año ("Con el vértigo en los talones"), tomando como punto de partida el estilo del programa Callejeros de Cuatro, transformado en Collejeros, presenta un reportaje sobre una curiosa adicción. El segundo, emitido en el programa de ayer ("Por la boca muere el pez"), parte del atraco a un banco.



En este enlace se pueden ver todos los programas emitidos de La hora de José Mota:

viernes, 22 de enero de 2010

Impresentables


No hace falta el telescopio. Se ven a simple vista. Y además son muy numerosos.

martes, 19 de enero de 2010

¿Casualidad?


Gaspar Llamazares tiene toda la razón del mundo en estar enfadado (y también preocupado) por la utilización de su imagen por el FBI para actualizar los retratos robot de dos de los terroristas más buscados del mundo. La versión del FBI de que su fotografía fue escogida al azar en internet es muy difícil de creer y mucho menos aún cuando la imagen de marras se ha utilizado no sólo para poner al día el retrato de Osama Bin Laden, sino después también para el del terrorista sirio Aityah Abd Al Rahman. Aparte de una chapuza digna de los agentes de la T.I.A de Ibáñez, es muy posible que el FBI o la CIA cuenten en sus archivos con miles de perfiles de personas consideradas peligrosas. Tal y como están las cosas con la paranoia de la seguridad, hay que tomarse muy en serio que a uno lo utilicen como "plantilla" para fabricar el retrato de individuos tan peligrosos.

Interesante comentario sobre la noticia en el diario El País de ayer:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Mortadelo/Smith/elpepiopi/20100118elpepiopi_3/Tes

Más información:


jueves, 14 de enero de 2010

Deleznable actitud del ayuntamiento de Vic


Los partidos que gobiernan la ciudad catalana de Vic han decidido no seguir inscribiendo inmigrantes sin papeles en el padrón municipal, contraviniendo dos leyes de ámbito nacional. Los tres partidos en cuestión son CiU, el PSC y ERC, que pasan por ser partidos democráticos, pero que no han dudado en ceder a las presiones del grupo xenófobo Plataforma per Catalunya (PxC), cuyo único discurso es culpabilizar a los inmigrantes de todos los problemas. Con este repugnante argumento se han colocado al mismo nivel que los xenófobos y abren una peligrosa puerta que debería ser cerrada de inmediato si quedase un poco de decencia y humanidad en algún lado. ¿Y qué hacen mientras tanto las direcciones de los partidos gobernantes en Vic? Mirar para otro lado. Simplemente asqueroso.


Más información:



Artículo de opinión de Josep Ramoneda sobre este asunto:


No sólo la naturaleza es cruel

Como recuerda hoy Maruja Torres en su columna del diario El País, no es el capricho de la naturaleza el único responsable de la caótica situación actual en Haití. El país lleva décadas sumido en el desastre, la pobreza y la violencia y la "ayuda" recibida apenas sirvió para poner pequeños parches en los múltiples agujeros por los que Haití se desangra. Recuerdo reportajes recientes de Informe Semanal sobre Haití que ponían un nudo en la garganta y que obligaban a preguntarse cómo puede ser posible sobrevivir en un entorno tan desgraciado por el mal gobierno. La magnitud de la catástrofe de esta semana es sólo una consecuencia que podría haberse evitado con mejores condiciones de vida, de las que la mayoría de la población haitiana todavía no ha disfrutado.

Columna de Maruja Torres de hoy:

VOLQUÉMONOS
MARUJA TORRES

Una nueva cabronada de la Naturaleza -con mayúscula siempre, cuando mata, como si nombráramos a la majestuosa Parca- ha dejado un país devastado y a una comunidad internacional que se vuelca para enviarle ayuda. Devastar y volcarse son dos verbos en trance de devaluación, a causa del uso y abuso. Pues no sólo la madre tierra se sacude de vez en cuando para machacar a los más parias entre sus ocupantes. El primer mundo también ayuda, con sus invasiones, sus expolios, su echar una mano a los gobiernos corruptos y su necio y nulo entendimiento de las realidades locales. El mapamundi está nimbado de chinchetas que señalan los vertederos de la historia creados por la mano humana, y los esparadrapos que la misma mano ha permitido aplicar, en vano intento de contener la hemorragia.

Así que las catástrofes de este año se inician con Haití, terremoto y vuelta al ruedo. Conozco Haití. Sus montañas azul violáceas, su paisaje seco y, sin embargo, dulce. Su olor a miseria, a fango podrido y a leña quemada. Sus cuarterones enriquecidos con la corrupción y la explotación de sus compatriotas. La dignidad de sus intelectuales asfixiados. Haití, tan cerca de Estados Unidos y de África.

Abajo del río Grande, fueron los primeros americanos en independizarse, los primeros en abolir la esclavitud. Habían sido víctimas del colonialismo atroz de los franceses y luego, durante gran parte de su historia, lo fueron de los delirios de grandeza y de la crueldad de sus propios caudillos. De cuando en cuando, Estados Unidos mandaba a sus tropas a defender la democracia y afianzar a algún cacique.

La devastación de Haití no viene del terremoto. Mucha mierda se ha volcado sobre la mitad occidental de la isla La Española, desde hace demasiados años.

Y eso no se arregla con paños calientes.


La viñeta es de R.J. Matson, para el Saint Louis Post Dispatch.

lunes, 11 de enero de 2010

La mayor necesidad


Éste es un libro curioso sobre un tema que se esconde y se evita en la vida cotidiana: la evacuación y eliminación de desechos humanos. Y sin embargo, leyendo La mayor necesidad se descubre cuán importante es el asunto del saneamiento para la calidad de vida de la población. La periodista Rose George aporta datos demoledores sobre la cantidad de enfermedades relacionadas con una deficiente eliminación de residuos y con el consumo de agua que contiene materia fecal y sobre el número de personas en el mundo que siguen sin acceso al agua potable. Además la autora realiza un recorrido por varios países del mundo, investigando cómo se las arreglan para lidiar con los residuos que producen. Rose George narra su visita a las cloacas de Londres y Nueva York, donde aprendió cómo funciona la eliminación de residuos a través de los sistemas de alcantarillado basados en el agua. Otro interesante apartado del libro se refiere a sus viajes a Asia: en Japón descubrimos la sofisticación de los aseos que incorporan chorros de agua y calefacción y las máquinas para ocultar el olor y el ruido que acompañan al acto de defecar. En China George conoce los proyectos de producción de biogás a partir de desechos humanos y animales. En la India se explican los esfuerzos por construir aseos públicos y por cambiar los hábitos defecatorios de la población induciendo el asco en los "defecadores". El libro también permite conocer personajes singulares, a quienes la autora denomina "guerreros del saneamiento", luchadores solitarios empeñados en mejorar las condiciones de saneamiento del mundo. Además se aborda el potencial de los desechos humanos, que pueden ser utilizados como abono. George apunta que tal vez el futuro esté en lo que ya se hace en las misiones espaciales: separar la orina de los residuos sólidos y reciclar todo lo posible, evitando la contaminación del agua y los costosos procesos de depuración a los que hay que someterla antes de verterla a los ríos o al mar. El libro está salpicado de anécdotas históricas relacionadas con los excrementos y también permite descubrir las diferencias culturales en el acto de defecar, lo que lo convierte en una amena lectura. A pesar de lo escatológico del tema, La mayor necesidad no es un libro desagradable, sino se aprende mucho sobre la mierda y sus implicaciones.

GEORGE, Rose, La mayor necesidad. Un paseo por las cloacas del mundo, Editorial Turner, Madrid, 2009

Nota de prensa de presentación del libro:

Comentario de Elvira Lindo sobre el libro:


Fragmento del libro publicado hace unos meses en el diario El País:


Página web de la autora en inglés:

domingo, 10 de enero de 2010

¿Seguridad?

- CASA BLANCA Y CAPITOLIO: Ahora hemos concentrado el 100% de nuestra atención y nuestros recursos en derrotar a los terroristas.

-CUEVA EN ALGÚN LUGAR EN AFGANISTÁN O PAKISTÁN: !Victoria!

TOM TOLES: No conectamos esos dos puntos.



Dos viñetas sobre uno de los temas prioritarios en este comienzo de año: la seguridad de los ciudadanos de los países más desarrollados. La amenaza de unos cuantos islamistas radicales pone en jaque la forma de vida y las libertades que tanto costó alcanzar. La mejor forma de combatir estas amenazas no es instalar escáneres en los aeropuetos ni construir búnkeres ni bombardear países con aviones no tripulados, sino atacar directamente las bases del descontento con las mejores armas, que no son las de fuego: invertir dinero para que la gente pueda vivir una vida digna y disfrutar de las mismas comodidades de las que disponemos los que tenemos el privilegio de vivir en los países ricos.