sábado, 6 de febrero de 2010

Capitalismo. Una historia de amor


La última película de Michael Moore es un análisis del sistema capitalista centrado en EEUU, la crisis económica iniciada en 2007 y sus consecuencias. Como es habitual en las películas de Michael Moore, el director parte de una premisa que se propone demostrar y a lo largo del metraje va aportando pruebas reales que confirman su planteamiento. Moore utiliza armas ya empleadas en sus anteriores trabajos, como el humor, el populismo, escandalosas historias reales que demuestran la desvergüenza de los poderosos y los pocos escrúpulos de quienes buscan hacerse ricos a toda costa y su ciudad natal, Flint, y el estado de Michigan como ejemplo de lo que ocurre a lo largo de todo el país. El cineasta recorre Estados Unidos levantando acta de las consecuencias de la avaricia de los especuladores: familias desahuciadas, quiebra de bancos, volatilización de inversiones, prácticas deleznables de compañías de seguros, despidos masivos de empleados en empresas rentables, desmantelamiento del tejido productivo del país, engorde de las cuentas de los directivos y consejeros con bonos millonarios, ... Moore repasa la historia reciente de EEUU y encuentra el comienzo de la oleada neoliberal que arrasó con todo en la era Reagan, cuando consejeros de grandes empresas entraron a formar parte del gobierno y legislaron o dejaron de hacerlo en función de sus propios intereses. También vuelve la vista más atrás y aporta un documento histórico bastante desconocido del periodo de gobierno de Franklin D. Roosevelt: una alocución del presidente de 1944 en la que se proponía una nueva declaración de derechos (Bill of Rights), en la que se incluyesen como inalienables derechos de carácter social y económico. Aquello quedó en el olvido y los frutos de esa marginación se han recogido en abundancia en los últimos años. Michael Moore aboga por el activismo y por la lucha por aquello que se considera justo. Su película se corresponde una vez más con un instrumento de agitación de conciencias, que algunos consideran panfletario en las formas, pero al que no se le puede poner ninguna pega respecto al fondo. La película se terminó en los primeros meses del mandato de Barack Obama, a quien Moore contempla como esperanza. Pero los hechos han venido a demostrar que buena parte del discurso de Obama es mera retórica y que resultará muy difícil transformar un sistema en el que los órganos legisladores, el Congreso y el Senado, se encuentran en su mayor parte en manos de representantes de las grandes corporaciones financieras. Por ello, Capitalismo. Una historia de amor es una película necesaria. Michael Moore podría encontrar sin ninguna dificultad miles de historias más para una segunda parte. Y no sólo en EEUU.

Sinopsis y críticas:





Entrevista a Michael Moore:


El segundo Bill of Rights:


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