lunes, 31 de mayo de 2010

Crimen en aguas internacionales



En su línea habitual, el gobierno israeli ha utilizado la fuerza bruta para frenar una flota de paz que pretendía romper el bloqueo naval al que se encuentra sometida la franja de Gaza. Los hechos son claros: la flota ha sido asaltada por el ejército israelí en aguas internacionales y el asalto ha provocado al menos 10 muertos y un número indeterminado de heridos. Se mire por donde se mire, es un crimen y de ninguna manera se puede alegar el derecho de legítima defensa cuando para detener a una flota de ayuda humanitaria se envía al ejército y se abordan los barcos en aguas internacionales. Israel incumple sistemáticamente un montón de normas del derecho internacional sin ninguna consecuencia, boicotea una y otra vez la farsa en que se ha convertido el "proceso de paz" y, como señala Enric González en su análisis, se asoma al abismo, pero además en su caída empuja a muchos otros. Mientras tanto, la "comunidad internacional" vuelve a lo de siempre: reuniones de urgencia para no decidir nada y el silencio cómplice de EEUU.

Análisis de Enric González:


Información sobre el asalto:



Cobertura de la noticia en Haaretz, diario israelí:


lunes, 24 de mayo de 2010

Los perdidos eran ellos



Si es cierto que los guionistas de Perdidos tenían claro el final de la serie desde el principio, como han reiterado una y otra vez, hay que darles la enhorabuena por mantener a tanta gente pendiente durante seis temporadas con una historia que al final ha tenido tan poco fuste. Más bien parece que los guionistas  perdieron el rumbo por el camino y no supieron cerrar una gran cantidad de incógnitas que fueron sembrando a medida que avanzaba la historia. Para mí la serie empezó muy bien y mantuvo un buen nivel durante las dos primeras temporadas. Después casi todo empezó a ser incomprensible y el final ha estado dentro de lo esperado en la deriva de las últimas temporadas: una gran decepción.

Opinión sobre el final de Perdidos:


sábado, 22 de mayo de 2010

Gueto



Gueto es un documental realizado por Diego Gebelin y Carlos Pla, dos estudiantes de periodismo de la Universidad de Valencia. En 2009 se trasladaron a Cisjordania y Gaza para retratar la insostenible situación en la que viven miles de ciudadanos palestinos. En el documental se ponen de manifiesto el confinamiento al que los tiene sometidos el gobierno israelí, el expolio de su patrimonio, las humillaciones diarias y las tácticas de asfixia lenta que utilizan para expulsar a los palestinos de las tierras que les pertenecen según las resoluciones de la ONU. El documental aporta información gráfica muy interesante sobre los territorios que teóricamente pertenecen a los palestinos y los que en realidad poseen. Resulta paradójico, y también bastante macabro,  que "gueto", una palabra asociada históricamente a los barrios donde se confinaba a los judíos, sea la que mejor define la situación de los palestinos.
Página web de Gueto:


 

viernes, 21 de mayo de 2010

La Nueve

La periodista Evelyn Mesquida dedicó casi 10 años a documentarse para rescatar del olvido una historia de la 2ª Guerra Mundial, la de la compañía de soldados que liberó París el 24 de agosto de 1944. Contrariamente a la versión oficial, los primeros soldados que entraron en París tras el desembarco de Normandía fueron los miembros de una compañía íntegramente formada por soldados españoles, la Nueve. Esta compañía se formó en el Norte de África en el verano de 1943, dentro de la 2ª División Blindada comandada por el general Leclerc. No fue la única compañía en la que combatieron españoles: más de 200.000 lucharon contra el nazismo durante la guerra. Pero sí fue una compañía especial, tanto por su organización como por la procedencia de sus integrantes.

La autora divide su narración en dos partes. En la primera parte se explica cómo se formó la compañía. El relato comienza con el exilio de muchos españoles en Francia al final de la Guerra Civil. Miles de refugiados atravesaron la frontera francesa en los primeros meses de 1939 y acabaron confinados en campos y tratados como prisioneros y como un peligro para el país de acogida. Con el estallido de la guerra mundial, a muchos se les ofrecidó la posibilidad de formar parte de la Legión Extranjera o de integrarse en compañías de trabajadores extranjeros. Tras la invasión de Francia y la firma del vergonzoso armisticio, los resistentes se pusieron a las órdenes de De Gaulle. Uno de esos generales fue Leclercc, que recibió el encargo de liberar las colonias francesas. Desde Camerún organizó un regimiento que atravesó toda África Central y combatíó a los alemanes en Libia. Tras el desembarco aliado en el Norte de África, se produjo una reorganización de las tropas francesas y muchos españoles desertaron de sus unidades para integrarse en el ejército de Leclerc. De África fueron trasladados a Gran Bretaña y después del desembarco de Normandía, volvieron a pisar suelo francés y se lanzaron a una carrera para liberar París. Leclerc conocía el importante golpe anímico que supondría liberar la ciudad y, contraviniendo los planes de los americanos, envió una avanzadilla con sus mejores hombres, encabezada por el capitán Amado Granell, que entró en París sin resistencia el 24 de agosto de 1944. Mesquida explica el porqué de la confianza depositada por Leclerc en los soldados españoles y se refiere a sus profundas convicciones antifascistas, su experiencia en el combate y su negativa a aceptar órdenes sin haber entendido su propósito. Los soldados de la Nueve tenían distintas ideologías políticas, aunque había una mayoría de anarquistas, pero todos ellos compartían la idea de que era necesario derrotar a los nazis para después regresar a España y acabar con el régimen franquista. De esta manera, siguieron a Leclerc hasta Berschtesgaden, el refugio de Hitler en los Alpes, con la esperanza de que una vez terminada la guerra en Europa los aliados les ayudasen a derrotar a Franco. Sus expectativas se verían frustradas y su lucha por la libertad silenciada durante varias décadas.

En la segunda parte del libro se reproducen las historias personales de algunos de los supervivientes de la Nueve. Cada relato permite hacerse una idea del periplo personal de los que decidieron arriesgar su vida peleando por la libertad de un país que los había maltratado y humillado en 1939. De los 144 soldados de la Nueve, sólo 16 pudieron ver el fin de la guerra. Su sacrificio permaneció inédito hasta hace poco tiempo. El libro de Evelyn Mesquida es un homenaje en su memoria.

MESQUIDA, Evelyn, La Nueve. Los españoles que liberaron París, Editorial Zeta Bolsillo, Barcelona, 2010.

Sinopsis del libro:


Entrevista con Evelyn Mesquida:


El porvenir





El porvenir es un microespacio dentro del programa Asuntos Propios de RNE. Sus responsables elaboran cada día un noticiario surrealista, con noticias completamente falsas, pero que se parecen mucho a las noticias reales. Lo curioso es que estas disparatadas noticias muchas veces han acabado siendo verdaderas. A continuación incluyo algunos de los mejores podcast de esta semana:



jueves, 20 de mayo de 2010

El pozo, el perro y las pulgas


Perro semihundido, Francisco de Goya

Éste es un muy interesante artículo publicado hoy en la sección de opinión del diario El País. Sus autores son Pablo Beramendi y David Rueda, profesores de Ciencia Política en la Universidad de Oxford. El artículo incide en un problema del sistema económico español. muchas veces citado por Vicenç Navarro: la insuficiencia recaudatoria del Estado, la injusticia del sistema fiscal, que grava con mayor saña los rendimientos del trabajo que los del capital y que hasta ahora no ha abordado seriamente el fraude fiscal. Los autores comparan la economía española con un perro muy flaco, atacado por pulgas ávidas de sangre, y consideran las medidas de austeridad anunciadas por el gobierno como paladas que contribuirán a hacer aún más hondo el pozo en el que nos encontramos sumidos.

EL POZO, EL PERRO Y LAS PULGAS
PABLO BERAMENDI Y DAVID RUEDA

Una lectura de los análisis de las medidas recientemente aprobadas por el Gobierno produce la impresión de que la causa principal del actual déficit público es un exceso de gasto, una consecuencia del uso irresponsable de la política fiscal que los mercados han parado en seco. Este diagnóstico ignora la verdadera raíz del problema. La situación actual del Gobierno y las medidas que ha tomado, perjudicando a buena parte de su electorado y contradiciendo su propio discurso, no son consecuencia de un exceso de gasto, sino de una falta de recaudación. La distinción no es baladí.

Parece indiscutible que con un déficit en torno al 11% del PIB y un paro dos veces por encima de la media de la OCDE, la economía española es un perro esquelético bajo el ataque de pulgas especialmente rabiosas. Pero sería conveniente reflexionar sobre la naturaleza exacta de las pulgas, y de cómo librarse de ellas a largo plazo.

En primer lugar, comparativamente, es difícil argumentar que el problema sea el Estado. La deuda pública en España representa un 55% del PIB. Esta cifra puede parecer alta, pero se encuentra 20 puntos porcentuales por debajo de la media de la zona euro. En cuanto al déficit, su nivel actual es muy similar al de países que no han sido objeto de la desconfianza de los mercados financieros (como Reino Unido o Estados Unidos).

La vulnerabilidad de la deuda soberana española en los mercados financieros ha sido causada principalmente por la deuda combinada del sector público y el privado. Esta deuda asciende a la apabullante cifra de 1,7 billones de euros (un no menos escalofriante 170% del PIB). La debilidad económica del Estado es, por tanto, la consecuencia de su responsabilidad como garantizador público de una masiva deuda privada (surgida de una burbuja inmobiliaria también sufrida en otros países).

La primera paradoja de las medidas anticrisis anunciadas por Zapatero es, por tanto, que hacen pagar el precio de la crisis a aquellos que menos responsabilidad tienen en haberla causado. Los mercados financieros están intranquilos por el tamaño de una deuda que es sobre todo privada, pero no se ha tomado ninguna medida que afecte a los actores que se beneficiaron de esta situación. En vez de esto, la solución propuesta por el Gobierno es un plan de ajuste de una austeridad hasta ahora desconocida.

La segunda paradoja es quizás más importante. Las medidas actuales se toman para calmar a las pulgas, y por eso se concentran en partidas de gasto que generan efectos inmediatos en la reducción del déficit, pero no ayudan a resolver el problema de base, la delgadez del perro. Más bien, todo lo contrario. La ralentización de la recuperación económica asociada a la contracción presupuestaria generará todavía menores ingresos, y obligará probablemente a más recortes. Para romper este círculo vicioso es necesario plantearse reformas que refuercen la capacidad fiscal del Estado para conseguir los objetivos presupuestarios fijados por Zapatero (sin duda necesarios), pero repartiendo los costes de manera más justa (y no castigando únicamente a asalariados y pensionistas).

Los países que han sido capaces de combinar crecimiento e igualdad, por ejemplo los países escandinavos, recaudan entre 7 y 9 puntos porcentuales del PIB más que España, aunque la distribución de la carga fiscal grave, en términos relativos, más al factor trabajo y al consumo que al capital (solo así se preservan los necesarios niveles de inversión). De esta manera, según datos de la OCDE para 2005, la tasa efectiva media sobre la renta de trabajo y consumo en Suecia es del 58% mientras que la tasa efectiva media sobre las rentas del capital es del 32%. En las economías continentales las cifras son algo más equilibradas: por ejemplo, la tasa sobre las rentas de trabajo y consumo en Francia es del 49%, mientras que la tasa sobre las rentas de capital es del 30%. Por último, en EE UU, los mismos indicadores son, respectivamente, el 27% y el 29%.

¿Y España? El Gobierno grava el trabajo y el consumo al 37%, por encima de Estados Unidos y al mismo nivel que Reino Unido, y el capital al 17%(!), el valor más bajo de toda la OCDE. Si a esto sumamos unos niveles de fraude fiscal que las distintas estimaciones sitúan, como mínimo, entre el 4% y el 8% del PIB, resulta fácil comprender por qué el Estado tiene que recurrir al déficit para financiar la respuesta a la crisis. Lo que resulta menos comprensible es que después de seis años de Gobierno de izquierdas sigamos con una estructura fiscal tan excepcional en comparación a los países de nuestro entorno.

Dadas estas características, el sistema fiscal español incurre en una forma perversa de redistribución: la que se produce desde aquellos que tributan a través de retenciones ex ante en sus ingresos (asalariados, pensionistas, funcionarios) a aquellos que tributan ex post vía ingresos declarados (autónomos, profesionales, empresarios) y a las empresas. Esta transferencia opera a través de los ingresos que el Gobierno no recibe gracias a la bajísima tasa sobre las rentas de capital, de los que deja de recibir como consecuencia del fraude, y de los que agravan la carga fiscal sobre las rentas de trabajo y sobre el consumo. Las medidas anticrisis anunciadas por el Gobierno no hacen sino empeorar esta situación con un paquete de ayuda al sector financiero pagado por contribuyentes y pensionistas, y una reducción del salario real de estos últimos.

Preocupados por las pulgas, el Gobierno parece olvidar que las necesarias reformas del mercado de trabajo y del modelo productivo tienen importantes costes. Como saben bien en las economías coordinadas del norte de Europa, no se pueden activar los mercados de trabajo sin invertir en programas de empleo y sin financiar con cargo al Estado los periodos de reciclaje de los trabajadores de sectores en declive. No se puede cambiar el modelo de contratación sin generar incentivos. Y no se puede llevar a cabo una transición hacia la economía del conocimiento permitiendo que las universidades continúen sin los recursos necesarios, sin crear un costoso entramado institucional que facilite una nueva relación entre la producción y la investigación.

Ninguna de estas reformas es viable en un Estado sin capacidad fiscal ni la legitimidad política que emerge de un sistema recaudatorio justo. Por esta sencilla razón, es hora de corregir la miopía que impide a los Gobiernos introducir las reformas necesarias para que el país rompa el círculo vicioso en el que se encuentra. Es evidente que la ruptura de este círculo no pasa por reducir el tamaño del Estado en relación a la economía, sino a través de una reforma del sistema fiscal.

Es obvio que una reforma de esta magnitud no se puede afrontar de golpe. Pero es precisamente una crisis económica lo que ofrece a los políticos la oportunidad de realizar reformas sustanciales (hasta hace unas semanas, rebajar en sueldo de los funcionarios en un 5% hubiera sido impensable). En palabras de Rahm Emanuel (jefe de Gabinete del presidente Obama), no se debe desperdiciar nunca una crisis seria.

Para empezar, es el momento de considerar una tasa sobre las rentas de capital más alta y, por lo tanto, más acorde con el modelo europeo. Incrementar los impuestos sobre los beneficios de la banca daría legitimidad política a este Gobierno y mandaría un mensaje claro a la coalición que lo sostiene acerca de los objetivos redistributivos de Zapatero. Una subida de los impuestos a rentas altas haría lo mismo. En este respecto, el Gobierno español simplemente seguiría la senda de medidas similares anunciadas por Gobiernos que difícilmente podríamos calificar de izquierdistas (Sarkozy en Francia y Cameron en Reino Unido). Por último, es indispensable combatir de una manera seria el fraude fiscal.

Estas medidas podrían ayudar al Gobierno a recuperar el pulso político y a reconstruir su coalición electoral. De otro modo, asistiremos a una última paradoja: el partido cuya política facilitó la creación de la burbuja inmobiliaria, que premia a sus líderes acusados de corrupción, retomará el poder para imponer medidas todavía más absurdas y más injustas que las anunciadas estos días. Todos deberíamos recordar aquel proverbio chino que dice que lo primero que hay que hacer para salir del pozo es dejar de cavar.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Medidas anticrisis





Dos viñetas sobre la deriva del gobierno en su tarea de reducir gastos y recaudar más. La de Padylla se centra en la injusticia de cargar el coste de los recortes sobre la inmensa mayoría de la población en lugar de hacer pagar más a quienes más tiene. Hoy, en su línea de improvisación contante, el presidente del gobierno ha dicho que se subirán los impuestos a los más ricos, sin concretar cómo. Varios de los vicepresidentes (3) del gobierno y algunos ministros han hecho declaraciones contradictorias en los últimos días sobre este asunto. La viñeta de Forges refleja con toda seguridad el balón de oxígeno que supondrá el próximo Mundial para las tribulaciones del gobierno. Veremos cuántos cargos públicos se desplazan a Sudáfrica a costa del dinero público con la excusa de "representar" al país.

El anuncio de Zapatero y las contradicciones de los ministros:

http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/avanza/Gobierno/subira/impuestos/ricos/elpepuesp/20100519elpepunac_9/Tes

lunes, 17 de mayo de 2010

Superfreakonomics

Steven Levitt y Stephen Dubner han regresado con interesantes historias que les permiten explicar el mundo de forma diferente. Tras el éxito de Freakonomics, los autores recopilaron numerosas historias que les llegaron por diversas vías. Algunas de las mejores aparecen en este nuevo libro que de nuevo aspira a introducir una nueva perspectiva en el análisis de la realidad. En ocasiones las historias se basan en estadísticas o de ellas se pueden extraer conclusiones relacionadas con la economía, pero lo que se pone de manifiesto en todos los casos es la importancia de comprender las motivaciones de las personas para entender cómo actúan. En Superfreakonomics se analizan asuntos tan dispares como las razones de las prostitutas para trabajar, la influencia de los chulos en sus ganancias, las posiblidades de un peatón de ser atropellado si camina borracho, cómo los automóviles solucionaron el grave problema que suponían los excrementos de los caballos, cómo se consiguió reducir la mortalidad en las maternidades, cómo se mejoraron los sistemas de urgencias en los hospitales de EEUU, la influencia de la televisión en el cambio de las mentalidades, por qué la mayor parte de los jugadores de fútbol nacieron entre los meses de enero y marzo, cómo detectar posibles terroristas suicidas, los problemas de las sillitas para niños en los automóviles, las conclusiones erróneas de algunos laureados experimentos sobre egoísmo y altruismo o las últimas investigaciones para reducir el impacto de los huracanes o el calentamiento climático. Un amplio repertorio de temas que proporcionan diversión y permiten conocer mejor la naturaleza humana.  Los autores explican que no hay mucho sobre economía entendida en el sentido tradicional en este nuevo libro y es cierto, pero Superfreakonomics ofrece mucho más conocimiento sobre el mundo real que muchos de los sesudos tratados de macro y microeconomía que han demostrado su incapacidad para explicar las convulsiones del mercado de los últimos años. Superfreakonomics es una lectura amena y recomendable para gente curiosa y ávida de saber más sobre el mundo que nos rodea.


LEVITT, Steven D. y DUBNER, Stephen J., Superfreakonomics. Enfriamiento global, prostitutas patrióticas y por qué los terroristas suicidas deberían contratar un seguro de vida, Editorial Debate, Barcelona, 2010

Página web del libro, donde se puede leer el primer capítulo:


Blog de los autores en The New York Times:


domingo, 16 de mayo de 2010

Campions!


Y lo mejor de todo es serlo con un estilo inconfundible. Per molts anys!

sábado, 15 de mayo de 2010

Historias de Roma


Éste es el título de un delicioso librito de Enric González sobre la ciudad de Roma. En la estela de sus Historias de Londres e Historias de Nueva York, Enric González nos vuelve a regalar un relato que combina sus peripecias personales en la ciudad en la que trabajó como corresponsal entre 2003 y 2007 con magníficas historias sobre Roma e Italia. En Historias de Roma se pueden descubrir algunas de las maravillas que ofrece la ciudad y aprender mucho sobre la realidad italiana, algunos de cuyos aspectos resultan difíciles de entender desde fuera. Enric González incluye en su primer capítulo unas interesantes reflexiones sobre la deriva del periodismo durante la guerra de Irak, lo que permite entender su apuesta por escribir desde la distancia de una corresponsalía. El único reproche que cabe hacer a Historias de Roma es que sabe a poco. El libro se lee muy rápido, pero deja ganas de mucho más.



Extracto de algunas de las historias de Roma:


El mapa de Roma de Enric González:


Sinopsis del libro:


Legado de cenizas. La historia de la CIA

Tim Weiner es un periodista de The New York Times especializado en temas de seguridad e inteligencia, galardonado con el premio Pulitzer por sus reportajes sobre estos temas. En 2007 publicó Legado de cenizas, una historia no oficial de la CIA. El título del libro hace referncia a una frase pronunciada por Dwight Eisenhower al finalizar su mandato presidencial. Al evaluar la actuación de la CIA durante sus ocho años de presidencia, Einsenhower consideró que el servicio de inteligencia había cosechado una serie de derrotas continuas y que el balance sólo podía ser calificado como un "legado de cenizas". En su investigación sobre la agencia, Weiner consultó los archivos abiertos al público y se entrevistó con un amplio número de empleados y ex- empleados de la CIA. Con toda esta información, Weiner construye un relato de la historia de la CIA, desde sus comienzos hasta su obligada reestructuración tras el fiasco de la invasión de Irak. El libro pone en evidencia las contradicciones de la agencia desde sus inicios: la opción entre ser un servicio de información y análisis eficaz, que proporcionase a los presidentes los datos que les permitiesen tomar decisiones documentadas, o un organismo destinado a la preparación de operaciones encubiertas, con el fin de transformar la realidad exterior en beneficio de los intereses de EEUU. Este dilema ha sido una constante a lo largo de la existencia de la CIA y los hechos demuestran que en la mayor parte de las ocasiones se privilegió la intervención sobre la información. De hecho, a lo largo del libro se pone de manifiesto que una de las razones de los constantes fracasos de la CIA ha sido precisamente la falta de información, la falta de inteligencia, la carencia de personal cualificado que conociese la realidad, la cultura o el idioma de los países de donde se pretendió conseguir información.

Otro de los aspectos de más interés del libro es la relación de la CIA con los distintos presidentes de EEUU, desde Truman a George W. Bush. Weiner pone de manifiesto que muchos presidentes utilizaron a la CIA para sus propios intereses, vulnerando las leyes: en la administración Kennedy se utilizaron los recursos de la agencia para espiar a ciudadanos de EEUU y durante las presidencias de Johnson y Nixon se manipuló la información que proporcionaba la CIA sobre Vietnam para engañar al pueblo. En otros casos, fue la agencia la que maquilló la realidad para ocultar rotundos fracasos o se plegó sin rechistar a las demandas de la presidencia, como durante el nefasto mandato de George W. Bush.

El libro aporta datos muy interesantes sobre algunas de las operaciones encubiertas llevadas a cabo por la CIA en sus más de 60 años de historia: la compra de las elecciones italianas de 1948 para evitar el triunfo del PCI, los derrocamientos de los presidentes de Irán y Guatemala, los múltiples intentos de asesinar a Fidel Castro, muchos de ellos en peligrosa colaboración con la mafia, los oscuros años de la intervención en Centroamérica, el escándalo Irán- Contra, la implicación de agentes en torturas y secuestros en la llamada "guerra contra el terrorismo"... El autor proporciona muchos detalles sobre numerosos asuntos oscuros de  la historia reciente y también incluye un extenso apartado de notas que permiten ampliar la información aportada. La conclusión fundamental que se extrae del libro es la incapacidad manifiesta hasta la fecha de contar con un servicio de inteligencia que se ajuste a los requerimientos de un régimen verdaderamente democrático.Weiner considera éste un objetivo de muy difícil  cumplimiento y mucho más teniendo en cuenta la deriva de la agencia en los últimos años.

WEINER, Tim, Legado de cenizas. La historia de la CIA, Editorial Debate, Barcelona, 2008.


Sinopsis y reseñas del libro:

http://www.legadodecenizas.com/ellibro.php

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/24129/Legado_de_cenizas-_la_historia_de_la_CIA/

Entrevista con Tim Weiner:

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/11/internacional/1223721234.html

viernes, 14 de mayo de 2010

Menudo país


Penoso, una vez más:

http://www.elpais.com/articulo/espana/Poder/Judicial/suspende/Baltasar/Garzon/investigar/crimenes/franquismo/elpepuesp/20100514elpepunac_4/Tes

El optimismo suicida y los paganos de la crisis




Éste es otro interesante artículo de opinión sobre las medidas anunciadas por el gobierno para hacer frente al déficit público. Su autor es Antón Costas, catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona. En el articulo se incide en la tardanza en tomar decisiones, en la injusticia que supone hacer "pagar el pato" a quienes no fueron los causantes del déficit y en la necesidad de incluir entre los "paganos" a quienes más tienen o quienes escapan al control fiscal. El artículo ha sido publicado en las páginas de opinión del diario El País.

ZAPATERO, EL LOBO Y LA FACTURA DE LA CRISIS
ANTÓN COSTAS

Una de las cuestiones que estaban pendientes en la agenda de la crisis era quién acabaría pagando la factura. Otra era cómo volver al crecimiento, sin el cual el pago de esa factura nos puede abocar a una economía de la miseria.

El martes se destapó esa agenda oculta: serán los funcionarios, empleados públicos, pensionistas y personas dependientes -de entre los grupos sociales-, los que tendrán que pagar el grueso de la factura. Por la dureza de alguna de las medidas -nunca antes se había hecho un recorte en los salarios nominales-, el anuncio ha significado un fuerte shock social.

La historia de Pedro y el lobo, ligeramente modificada, puede ayudarnos a comprender ese shock. Durante dos años el presidente del Gobierno se ha dedicado a jugar con la crisis diciendo que ya se veían los brotes verdes, y negando la amenaza del lobo. Cuando, finalmente, estas últimas semanas, se presentó en forma de especulación en los "mercados" de deuda, los españoles no lo esperaban. De ahí la sorpresa.

¿Quiénes son los que Zapatero y sus ministros llaman "especuladores"? Los que años anteriores han dejado dinero a la banca y a las empresas, y los que ahora prestan su dinero para financiar el déficit público con el cual pagamos una parte importante del gasto social, educativo o sanitario. Imaginen por un momento que lo dejasen de hacer, y que tuviésemos que recortar el gasto social en una cuantía igual al déficit, un 11% del PIB.

Es cierto, y hay que insistir en ello, que ese déficit público no fue la causa de la crisis, sino su consecuencia. Una consecuencia provocada básicamente por la dramática caída de ingresos fiscales y, en mucha menor medida, por el aumento de gastos que el rescate bancario, el mantenimiento de empleo y las prestaciones del paro han originado.

Pero, en cualquier caso, esa factura había que pagarla. La cuestión pendiente era saber sobre quién acabaría haciéndola recaer el Gobierno. Ahora ya lo sabemos.

¿Cuál será la eficacia y el impacto de esas medidas? Por un lado, habrá que ver los efectos en el presupuesto y en la economía. El riesgo es que un freno de la incipiente recuperación y el aumento del paro neutralicen parcialmente los recortes. Por otro, están los efectos sociales y políticos. Permítanme que aquí y ahora me pare en estos dos últimos.

Como ocurre con otras muchas cosas de la vida, lo relevante de las medidas no es su contenido, sino la percepción social que generen. En este sentido, parece evidente que la percepción social dominante es de injusticia en el reparto de la factura. No es sólo una cuestión moral. Afectará a la eficacia de esas medidas. Y, lo que quizá es más importante, puede bloquear reformas necesarias para salir bien parados de la crisis.

Además, existe la sensación de que han sido impuestas desde fuera. Esto daña la autoestima de una sociedad y de unos actores sociales que en el pasado fueron capaces de enfrentarse a peores situaciones y consiguieron salir con éxito de ellas.

Por otro lado, la forma en la que se han adoptado, casi con nocturnidad, no es sólo una cuestión estética. Ha dejado a los sindicatos con el trasero al aire y cuestionado su papel y eficacia en la interlocución social. El riesgo es que esa situación desairada les lleve a cruzar la línea roja que nunca habían cruzado desde diciembre de 1988 en que convocaron una huelga general que dejó a la economía sin dirección política, y a la política socialista sin rumbo.

A esa percepción de injusticia se suma la sensación de improvisación. La mayoría de ciudadanos estamos dispuestos a apretarnos el cinturón si confiamos en que ese esfuerzo es para mejorar. Tengo la convicción de que muchos funcionarios y trabajadores habían descartado ya hace meses una congelación salarial. Pero el Gobierno no se atrevió a proponerlo. Ahora dicta el recorte salarial y la austeridad. Pero la austeridad por la austeridad es una aberración. No se trata de reducir el déficit a costa de reducir el crecimiento, sino de reducir el déficit fomentando el crecimiento. Sin crecimiento los ingresos públicos no volverán. Y sin los ingresos el déficit no se puede reducir de forma sostenible sólo con tijeretazos a los gastos.

Hasta ahora, todas las políticas exitosas de estabilización que se han llevado a cabo en España han venido acompañadas de otras políticas orientadas a fomentar el crecimiento y el empleo. Se hizo así en 1959, en plena época autoritaria. Y, ya en democracia, con los Acuerdos de La Moncloa de 1977, o el plan a medio plazo para la estabilización y el crecimiento de 1983. Ese mix de estabilidad y crecimiento es el buen camino.

¿Y ahora qué? El presidente del Gobierno no puede pretender que una vez ha tomado la decisión "valiente" de salir a anunciar la mala nueva, a lo hecho pecho y a seguir como si no hubiese pasado nada.

Sin cuestionar la necesidad de pagar la factura de la crisis, es necesario lograr dos cosas. En primer lugar, un reparto más equitativo de la factura de la crisis. En segundo lugar, complementar las medidas de austeridad con medidas orientadas al crecimiento.

Se trata, ante todo, de buscar un reparto más equitativo de la factura de la crisis. Por un lado, repartiendo mejor y más eficientemente los recortes del gasto público. Por otro, aumentando la presión fiscal sobre grupos sociales y económicos que hasta ahora escapan a la fiscalidad. Así, es necesaria una política decidida de lucha contra el enorme fraude fiscal, una lucha contra la economía sumergida y una reforma del sistema tributario. Quizá no se logre, pero ese esfuerzo es indispensable para crear al menos la percepción de equidad en el reparto de la carga de la crisis.

En este sentido, las reuniones que se han abierto con agentes sociales y otras fuerzas políticas deberían conducir a elaborar un verdadero programa de estabilización, reforma y crecimiento a medio plazo para la economía española. Pero un programa así necesita un liderazgo político fuerte. Fuerte no en sentido autoritario, sino en el sentido de convincente y persuasivo, capaz de lograr la confianza de los ciudadanos.

El presidente Zapatero tiene también que sacar consecuencias políticas. Si la situación económica es realmente grave como dice, y sin duda lo es, no puede entonces pretender seguir como si nada hubiese pasado. Ha de optar por una de estas cuatro opciones. La primera, convocar elecciones. Eso permitiría un verdadero debate público sobre la situación económica y que los ciudadanos decidan. La segunda sería ceder el liderazgo político y de gobierno a otro miembro de su partido. Pero esta opción abocaría de hecho a la anterior. La tercera sería un gobierno de coalición con mayoría parlamentaria suficiente que permitiese gobernar la economía hasta el final de la legislatura. La cuarta sería una remodelación profunda del Gobierno con un ministro fuerte al frente de la economía. Pero Zapatero nunca ha querido un perfil así a su lado. Por eso, imagino, se fue Pedro Solbes.

Naturalmente le queda una quinta opción: no hacer nada. No descarto que sea la elegida.

Las viñetas son de Andreu Faro, viñetista del Diari de Tarragona y Padylla, que publica habitualmente en La Opinión de Tenerife. En estos enlaces se puede acceder a sus páginas web:

http://www.e-faro.info/CATALA/CAcudit/CAcINDEX.html


jueves, 13 de mayo de 2010

Una carta muy atinada


Éste es el texto de una de las cartas al director publicada hoy en el diario El País. Su autor es Miguel Hernández Alepuz. Con ironía, pero con claridad meridiana.

Ya era hora de que el coste de la crisis recayera en sus verdaderos responsables: los pensionistas, las futuras madres y los funcionarios. Estos sectores, con sus decisiones alocadas, han contribuido a llevarnos a todos al abismo. Bravo por dejar intactas las Sicav, donde las grandes fortunas tributan al 1% (mientras las rentas del trabajo lo hacen hasta el 43%). Bravo por dejar intactas las ayudas, subvenciones y exenciones fiscales de la Iglesia católica (IVA, IBI, etcétera). Bravo por dejar intacto el presupuesto de la Casa Real. Bravo por dejar intactas fiscalmente las jubilaciones multimillonarias de los ejecutivos de la banca (ese sector ayudado con el dinero público). Bravo por aplicar las medidas del PP antes de que llegue al poder. Sólo echo en falta alguna que otra medida como el despido libre o la privatización de la sanidad. Pero todo eso y mucho más lo tendrá que hacer el PP cuando alcance el poder. Nos aguarda un futuro esplendoroso.

Lo que no se dice de la crisis



Ésta es una muy interesante reflexión del catedrático Vicenç Navarro, publicada hoy en el blog Dominio Público del diario Público. Navarro aborda aspectos que se olvidan con frecuencia en el marasmo de datos y porcentajes con los que nos inundan desde hace meses en los medios de comunicación. También recuerda que en el pasado la única manera de afrontar crisis económicas de la magnitud de la actual fue precisamente la contraria a la que se viene predicando como solución: no recortar, sino incrementar el gasto público, para estimular el crecimiento económico, recaudar más y saldar deudas.

LO QUE NO SE DICE DE LA CRISIS
VICENÇ NAVARRO

La crisis que están viviendo algunos países mediterráneos –Grecia, Portugal y España– e Irlanda se está atribuyendo a su excesivo gasto público, que se supone ha creado un elevado déficit y una exuberante deuda pública, escollos que dificultan seriamente su recuperación económica. De ahí las recetas que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo (BCE) y el Consejo Europeo han estado imponiendo a aquellos países: hay que apretarse el cinturón y reducir el déficit y la deuda pública de una manera radical.

Es sorprendente que esta explicación haya alcanzado la dimensión de dogma, que se reproduce a base de fe (el omnipresente dogma liberal) y no a partir de una evidencia empírica. En realidad, ésta muestra lo profundamente errónea que es tal explicación de la crisis. Veamos los datos.

Todos estos países tienen los gastos públicos (incluyendo el gasto público social) más bajos de la UE-15, el grupo de países más ricos de la Unión Europea, al cual pertenecen. Mírese como se mire (bien gasto público como porcentaje del PIB; bien como gasto público per cápita; bien como porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público), todos estos países están a la cola de la UE-15. Su sector público está subdesarrollado. Sus estados del bienestar, por ejemplo, están entre los menos desarrollados en la UE-15.

Una causa de esta pobreza del sector público es que, desde la Segunda Guerra Mundial, estos países han estado gobernados la mayoría del periodo por partidos profundamente conservadores, en estados con escasa sensibilidad social. Todos ellos tienen unos sistemas de recaudación de impuestos escasamente progresivos, con carga fiscal menor que el promedio de la UE-15 y con un enorme fraude fiscal (que oscila entre un 20 y un 25% de su PIB). Son estados que, además de tener escasa sensibilidad social, tienen escaso efecto redistributivo, por lo que son los que tienen mayores desigualdades de renta en la UE-15, desigualdades que se han acentuado a partir de políticas liberales llevadas a cabo por sus gobiernos. Como consecuencia, la capacidad adquisitiva de las clases populares se ha reducido notablemente, creando una economía basada en el crédito que, al colapsarse, ha provocado un enorme problema de escasez de demanda, causa de la recesión económica.

Es este tipo de Estado el que explica que, a pesar de que su deuda pública no sea descomunal (como erróneamente se presenta el caso de Grecia en los medios, cuya deuda es semejante al promedio de los países de la OCDE), surjan dudas de que tales estados puedan llegar a pagar su deuda, consecuencia de su limitada capacidad recaudatoria. Su déficit se debe, no al aumento excesivo del gasto público, sino a la disminución de los ingresos al Estado, resultado de la disminución de la actividad económica y su probada ineficacia en conseguir un aumento de los ingresos al Estado, debido a la resistencia de los poderes económicos y financieros.

Por otra parte, la falta de crédito se debe al excesivo poder del capital financiero y su influencia en la Unión Europea y sus estados miembros. Fue la banca la que, con sus comportamientos especulativos, fue creando burbujas que, al estallar, han generado los enormes problemas de falta de crédito. Y ahora están creando una nueva burbuja: la de la deuda pública. Su excesiva influencia sobre el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (este último mero instrumento de la banca) explica las enormes ayudas a los banqueros y accionistas, que están generando enormes beneficios. Consiguen abundante dinero del BCE a bajísimos intereses (1%), con el que compran bonos públicos que les dan una rentabilidad de hasta un 7% y un 10%, ayudados por sus agencias de cualificación (que tienen nula credibilidad, al haber definido a varios bancos como entidades con elevada salud financiera días antes de que colapsaran), que valoran negativamente los bonos públicos para conseguir mayores intereses. Añádase a ello los hedge funds, fondos de alto riesgo, que están especulando para que colapse el euro y que tienen su base en Europa, en el centro financiero de Londres, la City, llamada el “Wall Street Guantánamo”, porque su falta de supervisión pública es incluso menor (que ya es mucho decir) que la que se da en el centro financiero de EEUU.

Como bien ha dicho Joseph Stiglitz, con todos los fondos gastados para ayudar a los banqueros y accionistas se podrían haber creado bancos públicos que ya habrían resuelto los problemas de crédito que estamos experimentando (ver mi artículo “¿Por qué no banca pública?”, en www.vnavarro.org).

En realidad, es necesario y urgente que se reduzca el sobredimensionado sector financiero en el mundo, pues su excesivo desarrollo está dañando la economía real. Mientras la banca está pidiendo a las clases populares que se “aprieten el cinturón”, tales instituciones ni siquiera tienen cinturón. Dos años después de haber causado la crisis, todavía permanecen con la misma falta de control y regulación que causó la Gran Recesión.

El mayor problema hoy en la UE no es el elevado déficit o deuda (como dice la banca), sino el escaso crecimiento económico y el aumento del desempleo. Ello exige políticas de estímulo económico y crecimiento de empleo en toda la UE (y muy especialmente en los países citados en este artículo). No ha habido una crisis de las proporciones actuales en el siglo XX sin que haya habido un crecimiento notable del gasto público y de la deuda pública, que se ha ido amortizando a lo largo de los años a base de crecimiento económico. EEUU pagó su deuda, que le permitió salir de la Gran Depresión, en 30 años de crecimiento. El mayor obstáculo para que ello ocurra en la UE es el dominio del pensamiento liberal en el establishment político y mediático europeo, imponiendo políticas que serán ineficientes, además de innecesarias. Y todo para asegurar los beneficios de la banca. Así de claro.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Recortes

Después de años mareando la perdiz y acuciado por las presiones externas, el gobierno ha decidido recortar el gasto público de forma drástica. Entre las medidas más incomprensibles se encuentran el recorte de las inversiones públicas, la congelación de las pensiones y la ayuda al desarrollo. Como de costumbre, los ajustes del cinturón siempre les tocan a los más débiles. Las cosas se hacen tarde y mal. Cuando en 2007 la economía mundial empezó a contraerse el partido en el gobierno se empeñó en la cantinela del optimismo y del dispendio, como la cigarra inconsciente que se pasa el verano cantando y cuando llega el invierno se da cuenta de que no tiene nada que llevarse a la boca. Ahora toca pasar frío, con la inestimable colaboración del FMI, siempre exultante cuando se anuncian planes de ajuste que perjudiquen a los más débiles. Seguro que lo que no cesará será el despilfarro de dinero público en celebraciones, inauguraciones y campañas publicitarias de autobombo en todos los niveles de la administración.  

Medidas de "ajuste":

http://www.elpais.com/articulo/espana/nuevas/medidas/Gobierno/quiere/ahorrar/15000/millones/elpepuesp/20100512elpepunac_5/Tes
http://www.elpais.com/articulo/economia/FMI/Bruselas/respaldan/plan/recorte/deficit/Zapatero/elpepueco/20100512elpepueco_6/Tes

lunes, 10 de mayo de 2010

La imposible normalidad



El recuento de los atentados de hoy en Irak supera ya los 80 muertos. Desde la infausta invasión de 2003 las víctimas no han dejado de crecer. Cada cierto tiempo llegan noticias que obligan a no olvidar un caos cuyos responsables siguen sin castigo. No basta con derribar gobiernos, celebrar elecciones y echar a correr cuando las cosas no salen como se esperaba.


Pura especulación



El análisis de los movimientos bursátiles mundiales de la  última semana deja bien a las claras la realidad del sistema económico que sufrimos. Unos cuantos especuladores pueden apostar o retirar sus apuestas a su antojo y poner en peligro la solvencia financiera de cualquier país. Y lo peor de todo es que es perfectamente legal. La semana pasada, cuando se anunció el plan de rescate de Grecia, las bolsas se hundieron. Después los índices de la bolsa de Nueva York cayeron en picado y todavía no se ha encontrado una explicación creíble. Hoy el plan de blindaje del euro provoca subidas históricas. La economía productiva no ha cambiado en una semana. La especulativa en cambio hace tambalearse los cimientos de Estados y sus hazañas repercuten después en todos en forma de expedientes de regulación de empleo y planes de ajuste draconianos.

Subida histórica del IBEX 35:


jueves, 6 de mayo de 2010

Grecia y más


Entre las abundantes noticias que llegan sobre Grecia en estos días y también sobre los señalados como siguientes en la lista (el resto de los PIGS, Portugal, Irlanda y España), hay varias que permiten hacerse una idea más clara de lo que sucede. Una de ellas se refiere a las declaraciones que hizo ayer comisario de comercio de la UE: con total tranquilidad declaró que desde hacía tiempo se conocía que las cifras económicas que presentaba el gobierno griego no se correspondían con la realidad. Se permitió el fraude continuado sin tomar ninguna medida, dando una apariencia de normalidad totalmente falsa.  Los bien pagados funcionarios de Bruselas no hicieron su trabajo y los responsables de los gobiernos de la UE prefierieron mirar a otro lado con tal de no crear alarma sobre la fortaleza del euro. Buena parte de la economía mundial, la que se mueve en las bolsas, la que depende de los especuladores, se basa en mentiras, en cifras maquilladas, en calificaciones caprichosas, en ataques orquestados con el único fin de obtener el máximo beneficio lo más rápido posible. En un mundo sustentado en falsedades y apariencias, en Bruselas debieron de pensar "¿qué más da, si nadie se entera?".


También resulta muy interesante es conocer el funcionamiento de la economía real griega y de otras que se le parecen mucho en demasiados aspectos. Buena parte del enorme agujero griego se deriva del despilfarro y de la deficiente recaudación de impuestos. La economía sumergida, el fraude fiscal, los sobornos a funcionarios y la corrupción a cualquier escala son algo extendido en la sociedad griega. Si a ello se añade una economía escasamente productiva y excesivamente dependiente del sector turístico, se entiende el camino hacia la bancarrota. Los miles de millones destinados al rescate griego no servirán de nada si no se produce un cambio de mentalidad que instile en la población la necesidad de contribuir para recibir.

En este  reportaje de The New York Times se relatan las dimensiones del fraude generalizado en Grecia:

http://www.nytimes.com/2010/05/02/world/europe/02evasion.html?pagewanted=1&ref=general&src=me

Para terminar, un interesante análisis de Xavier Vidal-Folch sobre las dimensiones internacionales de la crisis y la necesidad de abordar de una vez por todas reformas que eviten cataclismos de países enteros:

http://www.elpais.com/articulo/economia/Tiburon/avido/sangre/elpepieco/20100506elpepieco_2/Tes

martes, 4 de mayo de 2010

El holocausto asiático

Éste es el último libro de una trilogía sobre la 2ª Guerra Mundial del documentalista Laurence Rees. Rees se propuso estudiar el comportamiento de los soldados en diferentes escenarios bélicos. En este libro de contundente título, Rees intenta encontrar una explicación a las razones de la actitud de los soldados japoneses durante la guerra en Asia y en el Pacífico. Muchos de sus comportamientos resultan aparentemente inexplicables para otras culturas:  matanzas indiscriminadas, suicidios colectivos antes de caer en manos del enemigo, pilotos kamikazes, extrema crueldad en el trato a los prisioneros de guerra, sometimiento de mujeres a esclavitud sexual, brutalidad de los mandos militares contra sus propios soldados, canibalismo en contextos donde no faltaba la comida,... Rees se entrevistó con supervivientes de la guerra, muchos de los cuales habían tomado parte en actos censurables, e intentó averiguar el porqué de estas actitudes. Lo que descubrió tiene mucho que ver con el contexto y con la concepción del individuo y del grupo dentro de la sociedad japonesa. La instrucción militar de los soldados era brutal y quienes desentonaban dentro del grupo quedaban marginados. Rendirse al enemigo era considerado una deshonra y la alternativa del suicidio se contemplaba como una solución honorable. Los prisioneros enemigos eran despreciados, maltratados y humillados, porque esto entraba dentro de la idea de que no eran merecedores de un trato respetuoso. La religión sintoísta consideraba al emperador como un dios infalible y reservaba un lugar especial a los caídos por la patria, a los que se consideraba héroes inmortales. La extrema crueldad contra los chinos derivó de un discurso racista, que los consideraba seres infrahumanos. El tratamiento que los japoneses dieron a los chinos fue tanto o más cruel que el que los nazis alemanes aplicaron a los judíos o a los soviéticos. Prácticas como el canibalismo o las violaciones en masa se llevaron a cabo para reforzar la unidad de grupo y conseguir la complicidad de todos sus integrantes. El discurso de disciplina férrea, racismo, imperialismo, nacionalismo exacerbado, patria y honor se convirtió en un cóctel explosivo de atrocidades cometidas con casi total impunidad. Sólo 5.000 japoneses fueron juzgados como criminales de guerra y el emperador conservó su trono después de haber llevado a su país a la guerra. En el libro también se valora el papel de los estadounidenses en el Pacífico. Se constatan también atrocidades cometidas por soldados estadounidenses y las masacres perpetradas a distancia, como los bombardeos incendiarios sobre ciudades japonesas  o las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. La conclusión de Rees es clara e inquietante: el contexto, la ideología, la concepción de autoridad y de legitimidad pueden llevar a la mayoría de los individuos a comportarse de forma bestial con sus semejantes. Sólo una minoría consigue resistir la presión del entorno. En ese sentido, el caso japonés no se diferencia tanto de otros.

REES, Laurence, El holocausto asiático. Los crímenes japoneses en la segunda guerra mundial, Editorial Crítica, Barcelona,2009

Sinopsis y críticas:



domingo, 2 de mayo de 2010

El mundo según Monsanto


La periodista francesa Marie- Monique Robin realizó durante varios años una exhaustiva investigación sobre la multinacional Monsanto, empresa líder mundial en el sector agroindustrial. El fruto de sus investigaciones se concretó en un libro y en un documental para la cadena franco-alemana Arte. En El mundo según Monsanto se traza una historia de la compañía, trufada de polémicas, querellas por contaminación  u ocultación de información y relaciones demasiado estrechas con los responsables de los organismos de control del gobierno estadounidense.

En la primera parte del libro Robin narra los comienzos de Monsanto como empresa química y varios escándalos en los que se vieron envueltos: la contaminación por PCB (policlorobifenilos), conocida desde 1937 y ocultada hasta los años 70, la contaminación por dioxinas, presentes en el agente naranja (napalm) utilizado para fumigar las selvas vietnamitas durante la guerra de Vietnam, la toxicidad del Roundup, herbicida estrella de la compañía, y el escándalo de la hormona del crecimiento bovino. En todos estos turbios asuntos la empresa falsificó informes, ocultó informaciones que perjudicaban su imagen corporativa, trató de silenciar las voces discordantes y contó con la inestimable colaboración de las agencias gubernamentales encargadas de la salud y el medio ambiente, como la FDA (Food and Drug Administration) o la EPA (Environment Protection Agency). En todos los procesos judiciales en los que se ha visto envuelta Monsanto, ni uno solo de sus directivos ha sido procesado, porque la legislación de EEUU impide entablar procesos penales contra las empresas. Las corporaciones son consideradas como personas jurídicas y las únicas condenas que se les pueden imponer son indemnizaciones a los perjudicados por sus maquinaciones.

La segunda y la tercera parte del libro están dedicadas a los OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Monsanto se colocó a la cabeza de la investigación en biotecnología y consiguió sacar al mercado los primeros organismos vivos cuyo código genético había sido manipulado en el laboratorio. También consiguieron una legislación ambigua que permitió introducir los OGM en el mercado sin que se hubieran evaluado seriamente los riesgos potenciales que podrían causar sobre otros seres vivos o sobre el entorno. Una vez más, los múltiples contactos entre la esfera pública y la privada en EEUU (las llamadas "puertas giratorias", el trasvase constante de directivos de empresas privadas y organismos públicos) hicieron posible una legislación (más bien no legislación) favorable a los intereses de las grandes corporaciones. Se benefició claramente a las empresas agroindustriales, con Monsanto a la cabeza, convertida en líder mundial en la venta de semillas modificadas genéticamente y de herbicidas. Monsanto consiguió que sus semillas modificadas fuesen patentadas como un invento más y, por consiguiente, el derecho a cobrar royalties a los agricultores que las adquirían. Esto también les otorgó el derecho a perseguir judicialmente a los agricultores que sembrasen semillas de un año para otro o a aquellos cuyos campos se contaminan con semillas producidas por Monsanto. El gigante biotecnológico presionó para que en EEUU los productos hechos con OGM no lleven etiquetas identificativas y persiguió y trató de desprestigiar a quienes se atrevieron a cuestionar las bondades de sus productos. La realidad es que los OGM no son seguros, constituyen una amenaza para la biodiversidad, son caros, precisan de mayor cantidad de productos químicos y los monocultivos a los que inducen  ponen en peligro la seguridad alimentaria de poblaciones todavía muy dependientes de la agricultura, como ha sucedido en los países del Sur que apostaron por ellos (Brasil, Paraguay, Argentina).

El mundo según Monsanto es una crónica de la búsqueda del máximo beneficio a cualquier precio y de los múltiples recursos al alcance de las grandes corporaciones para adecuar la legislación a sus intereses. Su lectura obliga a plantearse la labor de los organismos reguladores, la credibilidad de revistas científicas de reconocido prestigio y la ignorancia de los consumidores acerca de los efectos de muchos de los productos que salen al mercado. El libro rinde homenaje a los llamados whistle blowers (lanzadores de alertas), personas que trabajan dentro de las grandes corporaciones y se atreven a denunciar los abusos de los que tienen conocimiento, aun sabiendo que su carrera profesional acabará de forma abrupta. Sin ellos, la documentada investigación de Marie- Monique Robin no habría sido posible.

Afortunadamente en la UE es obligatorio etiquetar los productos que contienen transgénicos, aunque eso no ha impedido su extensión. Marie- Monique Robin señala que España  se encuentra entre los escasos países europeos que permiten el cultivo de transgénicos. Otro punto negro que añadir a la lista de decisiones imprudentes tomadas por los gobernantes de este país.

El documental El mundo según Monsanto fue emitido dentro de La Noche Temática el pasado 24 de abril en La 2.

ROBIN, Marie- Monique, El mundo según Monsanto, Editorial Quinteto, Barcelona, 2010

En Youtube se puede ver el documental en capítulos de 10 minutos. El documental dura 149 minutos. Ésta es la primera parte:


Sinopsis del libro y primer capítulo:


Información sobre los cultivos transgénicos en Europa:




Stones into schools (Piedras en escuelas)

Ésta es la continuación de Tres tazas de té, el libro que relató los inicios de proyecto de Greg Mortenson de construcción de escuelas en regiones remotas de Pakistán y Afganistán. El libro comienza donde terminó el anterior, con el viaje de Mortenson al Norte de Afganistán para tratar de cumplir la promesa que hizo en 1999 a unos jinetes kirguizes que cabalgaron hasta Pakistán para pedirle que les construyese una escuela. Todavía pasarían unos cuantos años hasta que se pudiese cumplir esta promesa. En el camino se iniciaron y concluyeron otros proyectos y Mortenson continuó con su aprendizaje de lecciones inolvidables, que llegaron de la mano de personajes extraordinarios: de los trabajadores sobre el terreno del Central Asia Institute (CAI), musulmanes practicantes empeñados en extender la educación de las niñas hasta los lugares más remoto; de ex-mujahidines, cansados de la guerra y ansiosos por convertir las piedras que señalan las tumbas de los caídos en escuelas que proporcionen un futuro mejor a su pueblo; de algunas de las niñas que fueron educadas en las primeras escuelas construidas por Mortenson, que le enseñaron el valor de la paciencia y acabaron convirtiéndose en líderes de sus comunidades; de algunos soldados del ejército de EEUU, que reflexionaron sobre la estrategia equivocada de la guerra y el enorme despilfarro económico y apostaron por una nueva forma de entablar relaciones con la población afgana,... Stones into schools vuelve a ser un relato emocionante, con el que se aprende mucho sobre la naturaleza humana y también sobre la historia de Afganistán y Pakistán. A finales de 2009 el CAI había construido 131 escuelas en algunos de los lugares más olvidados de la tierra, demostrando que se pueden llevar a cabo grandes logros si se actúa con humildad, paciencia y constancia y se parte siempre de las verdaderas necesidades de aquellos a los que se pretende ayudar. La labor sigue adelante, no sin dificultades, puesto que los talibanes han puesto en su punto de mira las escuelas, especialmente las femeninas. Pero es un trabajo necesario: la única manera de combatir el fanatismo es atacar la ignorancia con conocimientos. Y ésa es una de las tareas más importantes que se pueden llevar a cabo, especialmente en lugares que todavía no han sido contaminados por el materialismo y el desprecio a la educación.

MORTENSON, Greg, Stones into schools. Promoting peace with books, not bombs, in Afghanistan and Pakistan, Viking (Penguin Group), New York, 2009

Más información sobre el libro:

Página web del Central Asia Institute: