martes, 4 de mayo de 2010

El holocausto asiático

Éste es el último libro de una trilogía sobre la 2ª Guerra Mundial del documentalista Laurence Rees. Rees se propuso estudiar el comportamiento de los soldados en diferentes escenarios bélicos. En este libro de contundente título, Rees intenta encontrar una explicación a las razones de la actitud de los soldados japoneses durante la guerra en Asia y en el Pacífico. Muchos de sus comportamientos resultan aparentemente inexplicables para otras culturas:  matanzas indiscriminadas, suicidios colectivos antes de caer en manos del enemigo, pilotos kamikazes, extrema crueldad en el trato a los prisioneros de guerra, sometimiento de mujeres a esclavitud sexual, brutalidad de los mandos militares contra sus propios soldados, canibalismo en contextos donde no faltaba la comida,... Rees se entrevistó con supervivientes de la guerra, muchos de los cuales habían tomado parte en actos censurables, e intentó averiguar el porqué de estas actitudes. Lo que descubrió tiene mucho que ver con el contexto y con la concepción del individuo y del grupo dentro de la sociedad japonesa. La instrucción militar de los soldados era brutal y quienes desentonaban dentro del grupo quedaban marginados. Rendirse al enemigo era considerado una deshonra y la alternativa del suicidio se contemplaba como una solución honorable. Los prisioneros enemigos eran despreciados, maltratados y humillados, porque esto entraba dentro de la idea de que no eran merecedores de un trato respetuoso. La religión sintoísta consideraba al emperador como un dios infalible y reservaba un lugar especial a los caídos por la patria, a los que se consideraba héroes inmortales. La extrema crueldad contra los chinos derivó de un discurso racista, que los consideraba seres infrahumanos. El tratamiento que los japoneses dieron a los chinos fue tanto o más cruel que el que los nazis alemanes aplicaron a los judíos o a los soviéticos. Prácticas como el canibalismo o las violaciones en masa se llevaron a cabo para reforzar la unidad de grupo y conseguir la complicidad de todos sus integrantes. El discurso de disciplina férrea, racismo, imperialismo, nacionalismo exacerbado, patria y honor se convirtió en un cóctel explosivo de atrocidades cometidas con casi total impunidad. Sólo 5.000 japoneses fueron juzgados como criminales de guerra y el emperador conservó su trono después de haber llevado a su país a la guerra. En el libro también se valora el papel de los estadounidenses en el Pacífico. Se constatan también atrocidades cometidas por soldados estadounidenses y las masacres perpetradas a distancia, como los bombardeos incendiarios sobre ciudades japonesas  o las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. La conclusión de Rees es clara e inquietante: el contexto, la ideología, la concepción de autoridad y de legitimidad pueden llevar a la mayoría de los individuos a comportarse de forma bestial con sus semejantes. Sólo una minoría consigue resistir la presión del entorno. En ese sentido, el caso japonés no se diferencia tanto de otros.

REES, Laurence, El holocausto asiático. Los crímenes japoneses en la segunda guerra mundial, Editorial Crítica, Barcelona,2009

Sinopsis y críticas:



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