domingo, 2 de mayo de 2010

El mundo según Monsanto


La periodista francesa Marie- Monique Robin realizó durante varios años una exhaustiva investigación sobre la multinacional Monsanto, empresa líder mundial en el sector agroindustrial. El fruto de sus investigaciones se concretó en un libro y en un documental para la cadena franco-alemana Arte. En El mundo según Monsanto se traza una historia de la compañía, trufada de polémicas, querellas por contaminación  u ocultación de información y relaciones demasiado estrechas con los responsables de los organismos de control del gobierno estadounidense.

En la primera parte del libro Robin narra los comienzos de Monsanto como empresa química y varios escándalos en los que se vieron envueltos: la contaminación por PCB (policlorobifenilos), conocida desde 1937 y ocultada hasta los años 70, la contaminación por dioxinas, presentes en el agente naranja (napalm) utilizado para fumigar las selvas vietnamitas durante la guerra de Vietnam, la toxicidad del Roundup, herbicida estrella de la compañía, y el escándalo de la hormona del crecimiento bovino. En todos estos turbios asuntos la empresa falsificó informes, ocultó informaciones que perjudicaban su imagen corporativa, trató de silenciar las voces discordantes y contó con la inestimable colaboración de las agencias gubernamentales encargadas de la salud y el medio ambiente, como la FDA (Food and Drug Administration) o la EPA (Environment Protection Agency). En todos los procesos judiciales en los que se ha visto envuelta Monsanto, ni uno solo de sus directivos ha sido procesado, porque la legislación de EEUU impide entablar procesos penales contra las empresas. Las corporaciones son consideradas como personas jurídicas y las únicas condenas que se les pueden imponer son indemnizaciones a los perjudicados por sus maquinaciones.

La segunda y la tercera parte del libro están dedicadas a los OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Monsanto se colocó a la cabeza de la investigación en biotecnología y consiguió sacar al mercado los primeros organismos vivos cuyo código genético había sido manipulado en el laboratorio. También consiguieron una legislación ambigua que permitió introducir los OGM en el mercado sin que se hubieran evaluado seriamente los riesgos potenciales que podrían causar sobre otros seres vivos o sobre el entorno. Una vez más, los múltiples contactos entre la esfera pública y la privada en EEUU (las llamadas "puertas giratorias", el trasvase constante de directivos de empresas privadas y organismos públicos) hicieron posible una legislación (más bien no legislación) favorable a los intereses de las grandes corporaciones. Se benefició claramente a las empresas agroindustriales, con Monsanto a la cabeza, convertida en líder mundial en la venta de semillas modificadas genéticamente y de herbicidas. Monsanto consiguió que sus semillas modificadas fuesen patentadas como un invento más y, por consiguiente, el derecho a cobrar royalties a los agricultores que las adquirían. Esto también les otorgó el derecho a perseguir judicialmente a los agricultores que sembrasen semillas de un año para otro o a aquellos cuyos campos se contaminan con semillas producidas por Monsanto. El gigante biotecnológico presionó para que en EEUU los productos hechos con OGM no lleven etiquetas identificativas y persiguió y trató de desprestigiar a quienes se atrevieron a cuestionar las bondades de sus productos. La realidad es que los OGM no son seguros, constituyen una amenaza para la biodiversidad, son caros, precisan de mayor cantidad de productos químicos y los monocultivos a los que inducen  ponen en peligro la seguridad alimentaria de poblaciones todavía muy dependientes de la agricultura, como ha sucedido en los países del Sur que apostaron por ellos (Brasil, Paraguay, Argentina).

El mundo según Monsanto es una crónica de la búsqueda del máximo beneficio a cualquier precio y de los múltiples recursos al alcance de las grandes corporaciones para adecuar la legislación a sus intereses. Su lectura obliga a plantearse la labor de los organismos reguladores, la credibilidad de revistas científicas de reconocido prestigio y la ignorancia de los consumidores acerca de los efectos de muchos de los productos que salen al mercado. El libro rinde homenaje a los llamados whistle blowers (lanzadores de alertas), personas que trabajan dentro de las grandes corporaciones y se atreven a denunciar los abusos de los que tienen conocimiento, aun sabiendo que su carrera profesional acabará de forma abrupta. Sin ellos, la documentada investigación de Marie- Monique Robin no habría sido posible.

Afortunadamente en la UE es obligatorio etiquetar los productos que contienen transgénicos, aunque eso no ha impedido su extensión. Marie- Monique Robin señala que España  se encuentra entre los escasos países europeos que permiten el cultivo de transgénicos. Otro punto negro que añadir a la lista de decisiones imprudentes tomadas por los gobernantes de este país.

El documental El mundo según Monsanto fue emitido dentro de La Noche Temática el pasado 24 de abril en La 2.

ROBIN, Marie- Monique, El mundo según Monsanto, Editorial Quinteto, Barcelona, 2010

En Youtube se puede ver el documental en capítulos de 10 minutos. El documental dura 149 minutos. Ésta es la primera parte:


Sinopsis del libro y primer capítulo:


Información sobre los cultivos transgénicos en Europa:




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