jueves, 6 de mayo de 2010

Grecia y más


Entre las abundantes noticias que llegan sobre Grecia en estos días y también sobre los señalados como siguientes en la lista (el resto de los PIGS, Portugal, Irlanda y España), hay varias que permiten hacerse una idea más clara de lo que sucede. Una de ellas se refiere a las declaraciones que hizo ayer comisario de comercio de la UE: con total tranquilidad declaró que desde hacía tiempo se conocía que las cifras económicas que presentaba el gobierno griego no se correspondían con la realidad. Se permitió el fraude continuado sin tomar ninguna medida, dando una apariencia de normalidad totalmente falsa.  Los bien pagados funcionarios de Bruselas no hicieron su trabajo y los responsables de los gobiernos de la UE prefierieron mirar a otro lado con tal de no crear alarma sobre la fortaleza del euro. Buena parte de la economía mundial, la que se mueve en las bolsas, la que depende de los especuladores, se basa en mentiras, en cifras maquilladas, en calificaciones caprichosas, en ataques orquestados con el único fin de obtener el máximo beneficio lo más rápido posible. En un mundo sustentado en falsedades y apariencias, en Bruselas debieron de pensar "¿qué más da, si nadie se entera?".


También resulta muy interesante es conocer el funcionamiento de la economía real griega y de otras que se le parecen mucho en demasiados aspectos. Buena parte del enorme agujero griego se deriva del despilfarro y de la deficiente recaudación de impuestos. La economía sumergida, el fraude fiscal, los sobornos a funcionarios y la corrupción a cualquier escala son algo extendido en la sociedad griega. Si a ello se añade una economía escasamente productiva y excesivamente dependiente del sector turístico, se entiende el camino hacia la bancarrota. Los miles de millones destinados al rescate griego no servirán de nada si no se produce un cambio de mentalidad que instile en la población la necesidad de contribuir para recibir.

En este  reportaje de The New York Times se relatan las dimensiones del fraude generalizado en Grecia:

http://www.nytimes.com/2010/05/02/world/europe/02evasion.html?pagewanted=1&ref=general&src=me

Para terminar, un interesante análisis de Xavier Vidal-Folch sobre las dimensiones internacionales de la crisis y la necesidad de abordar de una vez por todas reformas que eviten cataclismos de países enteros:

http://www.elpais.com/articulo/economia/Tiburon/avido/sangre/elpepieco/20100506elpepieco_2/Tes

2 comentarios:

Vicente Rodrigo dijo...

Como dijo el comisario, los Gobiernos tienen que imponerse cierta disciplina. En el momento de las negociaciones del euro, es probable que hicieran la vista gorda a algunos datos, confiando en que se pudieran salvar con buenas políticas, y todo ello para conseguir sacar adelante la moneda única.

Lamentablemente, faltó disciplina en el Gobierno griego y autoridad en Bruselas para apretarles las tuercas, pero creo que nadie presagiaba un desenlace como el que se ha dado.

Ahora habrá que esperar que Alemania y los ciudadanos alemanes, que han sido siempre el motor de integración, no empiecen a considerar a la UE como algo negativo, ni que el apoyo a la UE sea impopular ni tenga coste electoral para los políticos, porque ése será el principio del fin.

Esto, sumado a la victoria de un "anti-UE" como Cameron en Londres, no son buenas noticias! Al menos no para los que creemos en el proyecto europeo.

Saludos!

Paqui Pérez Fons dijo...

Si se quiere seriedad, no se puede andar con mentiras. Lo de que Grecia cumpliese los estrictos criterios impuestos para entrar en el euro era algo que nadie un poco informado pudiera creerse. Otra cosa es que se haga la vista gorda cuando conviene y siempre con el dinero de los demás. Con tantos burócratas a sueldo, lo mínimo que se les ha de pedir es que hagan su trabajo y lo hagan bien. Y comprendo perfectamente el enfado de los alemanes. La disciplina fiscal no es sólo para unos cuantos y lo de apelar siempre a la solidaridad de los mismos tampoco debería convertirse en costumbre. Hay muchísimo derroche y es normal que especialmente en Alemania se harten de tener que ser siempre quienes pagan la cuenta mientras los demás salen corriendo.

Saludos.