sábado, 1 de mayo de 2010

Por saco



Las agencias de calificación crediticia se dedican a otorgar notas a los activos financieros que cotizan en las bolsas de valores de todo el mundo. Se financian con el dinero que les pagan precisamente aquellos a los que deben calificar. Este hecho por sí solo ya bastaría para poner en duda la imparcialidad de sus valoraciones. Pero si se analizan los antecedentes del último cataclismo financiero, se comprueba que todos esos activos tóxicos que envenenaron los mercados obtuvieron la máxima calificación (la triple A) de las principales agencias, entre ellas Standard and Poor´s. La conclusión más evidente es que estas agencias forman parte del juego, que hacen apuestas o las retiran en función de sus propios intereses. El problema es que las decisiones de los jugadores en esta economía de casino se llevan por delante los ahorros  y los puestos de trabajo de millones de personas. En lenguaje de andar por casa, eso es mucho más que dar por saco.

Más sobre las agencias de calificación crediticia:


"Reprendiendo a los calificadores", artículo de Paul Krugman en The New York Times sobre el cuestionable papel de las agencias de calificación crediticia:


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