lunes, 10 de mayo de 2010

Pura especulación



El análisis de los movimientos bursátiles mundiales de la  última semana deja bien a las claras la realidad del sistema económico que sufrimos. Unos cuantos especuladores pueden apostar o retirar sus apuestas a su antojo y poner en peligro la solvencia financiera de cualquier país. Y lo peor de todo es que es perfectamente legal. La semana pasada, cuando se anunció el plan de rescate de Grecia, las bolsas se hundieron. Después los índices de la bolsa de Nueva York cayeron en picado y todavía no se ha encontrado una explicación creíble. Hoy el plan de blindaje del euro provoca subidas históricas. La economía productiva no ha cambiado en una semana. La especulativa en cambio hace tambalearse los cimientos de Estados y sus hazañas repercuten después en todos en forma de expedientes de regulación de empleo y planes de ajuste draconianos.

Subida histórica del IBEX 35:


2 comentarios:

Vicente Rodrigo dijo...

Cuando se celebró la famosa cumbre del G20 en la que se suponía se iba a gestar "un nuevo orden mundial" se debería haber apostado realmente por eso, por eliminar estos efectos dañinos del sistema capitalista, por impedir que la rumorología pueda estabilizar o desestabilizar un sistema y sobre todo, evitar que un grupo de especuladores puedan maniobrar a su antojo porque está amparado en el sistema y es legal.

Se necesita una revolución de ideas y su puesta en práctica. Cambiar las reglas del juego.

Paqui Pérez Fons dijo...

Muchos discursos y pocos hechos, como siempre. Deberían imponerse tasas de al menos el 25% a las ganancias producidas en movimientos especulativos. A lo mejor así se dedicaban a otra cosa, pero mientras el casino de las bolsas esté abierto y todo el mundo pueda entrar, seguiremos teniendo lo mismo. Y sin EEUU no se puede hacer nada. Hace unos meses el Tribunal Supremo de EEUU levantó las restricciones a la financiación de los partidos políticos por parte de capitalistas privados. Libertad de mercado para comprar voluntades de los congresistas y los presidentes que en teoría deberían regular el mercado en un país donde esa palabra provoca urticaria. Mientras haya dinero público para rescatar a los imprudentes, nada cambiará. A mí me indignan cada vez más todas estas grandes mentiras en las que vivimos y la poca reacción de la gente, pero no veo que a los demás les ocurra lo mismo.
Saludos.