martes, 22 de junio de 2010

Adieu


La penosa presencia de la selección francesa en Sudáfrica ha terminado. Hoy ha terminado por fin la agonía de un equipo con un potencial enorme, pero con grandes dosis de indolencia entre algunas de sus estrellas y una dirección técnica deplorable. No ha faltado de nada en la debacle: lujo asiático, ridículo, malos modos, huelga de brazos caídos, rebelión, espectáculos bochornosos, impotencia, indignación en el Hexágono,... Lo mejor, la desaparición definitiva de Domenech, ese impostor que se hacía llamar entrenador.

Crónica del último estertor francés en Sudáfrica:


Despedida a Domenech del gran Enric González:


2 comentarios:

Anónimo dijo...

No han querido nada mas que tapar a domenech diciend que habia muxos mas que problemas dentro y el unico problema era el. Menos mal que con Blanch todo cambiara. dime una hora algun dia si estas este finde tambien me vale y te llevo los libros. allez les bleus. el boikot

Paqui Pérez Fons dijo...

No creo que Domenech fuera el culpable de todo. Los jugadores también tienen su responsabilidad. Con tantos jugadores buenos, podían haber hecho un papel más decente, tanto en la fase de clasificación como en el mundial. Lo que me llama mucho la atención es que los políticos se tomen tan en serio la actuación de los equipos de sus países, que se hable de vergüenza nacional y se celebren reuniones de urgencia para afrontar la situación. Creo que hay problemas infinitamente más serios. Pero está muy claro que el deporte se ha convertido en la bandera del nacionalismo y de eso que llaman "identidad nacional". Saludos.