martes, 1 de junio de 2010

Qué asco de mundo



"El mundo me da asco", dice el escritor sueco Henning Mankell, uno de los integrantes de la flota humanitaria que se dirigía a Gaza antes de ser interceptada violentamente por el ejército israelí. Como era de esperar, el gobierno israelí ha vuelto a salir impune. Aparte de las condenas verbales de siempre y el ostentoso silencio de EEUU, la misma historia de siempre. Lo dicho, el mundo es un asco.

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy contigo que asco de mundo. La direccion que esta encauzando el mundo es desolador ya nadie hace nada por nadie, y solo se satisfaccen unos a otros segun sus intereses. Lo mejor que podria ocurrir es que como dicen los mayas el mundo se acabara en 2012 y surgiera otra generacion de hombres, que seguramente seguirian igual. De todas formas habra que seguir protestando y no callarse aunque nadie nos eschuche como a casandra. el boikot

Paqui Pérez Fons dijo...

La gente cada vez escucha menos. Hay tanto ruido de fondo, que es imposible que los que tienen atención dispersa se enteren de algo. Además, tampoco es que tengan demasiado interés en lo que se dice. Predomina el hedonismo y vivir al día. Lo que hace Israel le importa a muy poca gente por aquí también y en cuanto empiece el Mundial, ni reforma la boral, ni recortes salariales, ni corrupción ni nada de nada.
Como bien dices, queda el derecho al pataleo, pero cada vez es más desesperado y solitario. Saludos.

Anónimo dijo...

No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.

Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.

Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo

Paqui Pérez Fons dijo...

Lo mejor contra el ruido es taparse los oídos. Como decía Vicente Romero hace unos días en su blog, a veces la realidad es tan oscura que ya no quedan ganas de nada.

http://blogs.rtve.es/vicenteromero/posts