jueves, 8 de julio de 2010

El crash de la información

Max Otte es un economista alemán  que en 2006 publicó ¡Que viene la crisis!, un libro en el que pronosticaba el estallido de la burbuja financiera que se produjo dos años después. Su análisis  del funcionamiento de la economía mundial es, por tanto, digno de ser tenido en cuenta. En El crash de la información Max Otte revisa los mecanismos de la economía de mercado y sus conclusiones dibujan un panorama bastante similar a una reedición del sistema feudal de la Edad Media. Otte califica el sistema económico actual como hipercapitalismo, capitalismo absoluto o capitalismo de casino y describe cómo el control de la información se ha convertido en el elemento fundamental que separa a los privilegiados del resto de los mortales. Los nuevos señores feudales dominan la información y la utilizan en su propio beneficio: los especuladores, los que controlan las altas finanzas manejan información privilegiada y contribuyen decisivamente a la desinformación del resto con vocabularios abstrusos, letras pequeñas al pie de los contratos y manipulaciones interesadas de cifras. Otte proporciona numerosos ejemplos de los mecanismos de la desinformación, la mayoría extraídos del contexto alemán, pero fácilmente extrapolables a cualquier otro país. Por ejemplo, se analizan el etiquetado de productos alimenticios, la jungla tarifaria de las compañías de telecomunicaciones, la estrategia de ventas de Ikea, los estragos causados por la privatización de los ferrocarriles o los servicios postales… También se explican las causas directas de la crisis de 2008: la política de bajos intereses impulsada por la Reserva Federal de EEUU desde finales de 2001, el papel de la psicología y las aspiraciones sociales de los estadounidenses en la fiebre inmobiliaria que vivió el país, la “fabricación” de complicados productos financieros (titulización de hipotecas, derivados…) y, por encima de todo, la debilidad de los Estados ante los ataques de los especuladores. Otte considera que el hipercapitalismo ha socavado el poder de los Estados como garantes del bien común y aboga por una economía social de mercado como alternativa, en la que los Estados recuperen su papel moderador y redistribuidor de riqueza.

Algunas de las aportaciones más interesantes de El crash de la información se refieren a tendencias que se han convertido en dominantes en los últimos años:

-         La “macdonalización” de la sociedad, es decir, la proliferación de trabajos precarios, eventuales o a tiempo parcial, que requieren muy escasa cualificación, en los que el trabajador debe limitarse a seguir un manual al pie de la letra y evitar cualquier veleidad creativa.

-         El fomento de los conocimientos puramente técnicos y la proliferación de lo tecnológico en detrimento de la formación humanística. Con el relegamiento de las disciplinas humanísticas, como la filosofía, la literatura, el arte o la historia, se priva a la gente del contexto fundamental para comprender el mundo.

-         La excesiva matematización de la ciencia económica y la proliferación de modelos explicativos teóricos en detrimento del análisis histórico. Los economistas que recurren a la historia para tratar de explicar fenómenos aparentemente complejos son una minoría.

-         La “wikización” de los medios de comunicación, es decir, el predominio de una gran cantidad de información que se produce y obtiene de forma gratuita, no profesional y no se somete a controles de calidad porque la inmediatez  ha pasado a ser el objetivo prioritario. El autor señala que la irrupción de internet en el mundo de la información ha transformado la libertad de prensa en una anarquía de prensa.

-         El “politicamiento” o la hibridación entre política y entretenimiento: los políticos renuncian a argumentar, reducen sus mensajes a eslóganes contundentes y multiplican sus apariciones en los medios. Los periodistas renuncian a preguntar y se limitan a ejercer como moderadores en supuestos programas de debate o como copistas en las ruedas de prensa o comparecencias de políticos.

Todas estas tendencias contribuyen, según Otte, al atontamiento general y refuerzan la desinformación de la mayoría en beneficio de una minoría. Otte aboga por un retorno a los valores de la Ilustración: la crítica, el comportamiento ético y responsable, la búsqueda del bien común por encima del egoísmo individual y un Estado fuerte, pero controlado democráticamente y con vocación social.
El epílogo del libro incluye una serie de consejos para tratar de escapar al marasmo de la desinformación y conseguir mayor autonomía informativa: leer libros para entender, seleccionar las fuentes de información, no dejarse arrastrar por las modas, dónde invertir para no perder dinero… En este sentido,  El crash de la información es un  instrumento imprescindible para el conocimiento del mundo actual. 





OTTE, Max, El crash de la información. Los mecanismos de la desinformación cotidiana, Editorial Ariel, Barcelona, 2010.


Sinopsis: 


http://www.planetadelibros.com/el-crash-de-la-informacion-libro-39802.html

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Interantísimo libro. Cayó en mis manos por casualidad pero ha sido una lectura muy grata y enriquecedora

Otte incide en la tendencia actual de ofuscar todo tipo de productos y servicios como por ejemplo los financieros o de consumo general. Las capacidades de los clientes para tomar decisiones racionales se muestran insuficientes para desenmarañar la incesante complejidad y por tanto se ven abocados a una elección intuitiva, guiada por la sugestión o por juicios de terceros. Se reseñan algunos ejemplos de ello como la complejidad del modelo tarifario en telefonía móvil y la disparidad de formatos y cantidades con las que se ofrecen los productos de alimentación y de higiene. También aporta algunos ejemplos en el campo financiero como la valoración de empresas atendiendo al valor razonable o al valor de mercado según interese.

Otro aspecto inquietante al que Otte le dedica muchas páginas es a la estructura informativa de las sociedades actuales. El claro declive de los medios clasicos de comunicación, la espectacularización de las información, la desprofesionalización creciente del periodismo, la pérdida de la base humanística en la formación de los nuevos profesionales, la política de desinformación y de confusión deliverada que llevan a cabo los poderes económicos, y la pérdida de poder como referente del estado son para Otte la causa de lo que en su libro denomina "El Crash de la Información".

También da algunos repasos a las ideologías económicas que tuvieron su nacimiento o su auge en el siglo XX, como el neoliberalismo y la economía social de mercado. Profetiza que la tendencia actual puede llevar a convertir el neoliberalismo en un neofeudalimo por la pérdida de poder real del estado, por el endeudamiento generalizado de gran parte de la población y por la política de "cliente cautivo" seguida por los grandes consorcios internacionales. Un ejemplo muy claro de esto último es el modelo de negocio de las semillas transgénicas de Monsanto.

Paqui Pérez Fons dijo...

A mí también me resultó muy interesante, aunque algunos conceptos, como los del nuevo feudalismo, ya se los había leído a Jean Ziegler, ex-relator de la ONU para el derecho a la alimentación. Saludos.